Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
N hecho con el que tenemos que enfrentarnos en una sociedad dinámica como la actual, es el limita impuesto a la persona, al cumplir cierta edad o carecer de atractivos físicos. Muchas ofertas de trabajo, como podemos comprobar en la sección de anuncios de cualquier periódico, especifican estos puntos. La delincuencia, los complejos, la condena a da soledad son con frecuencia consecuencia de la carencia de belleza física. La supremacía del alma sobre el cuerpo está bien clara y es constante histórica de todo el martirologio cristiano, respondiendo a la urgencia evangélica: ...y si tu ojo te escandaliza, sácatelo y échalo de ti; que más te vale entrar con un solo ojo en la vida que con ambos arrojado a la gehenna de fuego Pero, al margen de este caso extremo, está el instinto popular, que lleva a hacer sinónimo hombre feo, de hombre mato, en los cuentos infantiles; y cara de asesino o cara angelical, para señalar un estado de ánimo, que responde muchas veces a una herida psíquica, causada por un defecto físico. Algunos psicólogos americanos llegan a la conclusión de que determinados desórdenes de conducta, entre niños, se deben en un 80 por 100 a deformaciones del rostro. Las caras de criminal, que observamos en las fotos reproducidas en la Prensa con motivo de hechos punibles, dan en los caaos en que por Indicación áel psicólogo ae han reducido a tiempo por la cirugía estética, un 90 por 100 menos de reineidentes que las de los que no han sido operados. El individuo antisocial por creerse distinto a los demás vuelve a convertirse en un ser optimista y esperanzado, cuando se encuentra, como decia Jensen de los antiguos vikingos, salido del seno de la naturaleza, completo, sin nada de más ni de menos U La estatua con que Bolonia honra a Gaspar Tagliacozzi no borra la saña con que fue tratado hasta la muerte, por el delito de restaurar una nariz; pero su Primer tratado de qirugia plástica (permanece vivo después de cuatro siglos. El cercén de una nariz por arma blanca, durante una pelea de borrachos; la pérdida de un ojo. por un intento fallido de suicidio, al dispararse un tiro mal calculado; el labio de un niño amputado cuando se acercaba a besar a un perro; una nariz a lo Oyrano; las orejas de coliflor; rostros quemados, desfigurados por manchas, etc. mil y un accidentes imprsvisibles hacen necesarios los métodos quirúrgicos restauradores y un gran número de técnicas: injertos, relleno de depresiones faciales, prótesis externas, rlnoplastia total, reconstrucción de orejas... Las manos de los hombres que las ejecutan se ven obligadas a operar con finura, constancia, entusiasmo, amor y paciencia, contando con que siempre cabe la decepción, por una reacción inesperada o porque no siempre puede preveerse el modelo constitucional individual de cicatrización o por un stop invisible, que cae fuera del dominio técnico. En estos casos saben que serán considerados culpables, aun cuando no tengan ninguna culpa. Una obrera cuyo cuero cabelludo había sido arrancado de cuajo por un accidente de trabajo, sometida a diversas operaciones, consiguió una nueva piel para- al cráneo: pero la carencia de pelo la obligó a utilizar peluca, y la labor del médico ¡éxito rotundo! parecía incompleta. Son casos en que el enfermo pide un milagro, acostumbrado a ver natural que éstos salgan diariamente de las clínicas de cirugía reconstructora y olvidando que todavía hay vallas que no han podido ser superadas. RESULTA AFECTADA EN EL 72 POR 1 (X DE LOS ACCIDENTES DE TRAFICO Si a todos estos accidentes citados sumamos los debidos al tráfico, podemos darno; cuenta de lo que supondrán en la actualidad, cuando en el año 1957 comunicaos Braunstein que de cada mil accidentes automovilísticos más del 72 por 100 sufrieroi lesiones en la cabeza y casi la mitad d éstos, sólo heridas en las partes blanda: de la cara. Los vehículos han aumentad de entonces aquí en número considerable la velocidad también y el número de victimas supera ya el de las últimas guerra: mundiales. La mayor parte de estas lesiones soi producidas por los parabrisas, pese a 1 E La cirugía estética realiza verdaderas prodigios faciales, hasta el punto que logra rejuveneoer al Individuo en qulnoe años, mediante la supresión de arrugas cutáneas. La operación más popular es al amblo de nariz por un modelo ideal, pero la mas neoesarla es la que corrige las huellas de aocldentes y lesiones. Ofreoemos dos ejemplos- -ayer y hoy- -de esta olrugía plástica. DE LA CIRUGÍA DE URGENCIA A LA CIRUGÍA ESTÉTICA La cirugía- -obra de la mano- -comenzó en la Edad Neolítica, según demuestran las huellas de trepanaciones craneales. Forma un solo cuerpo con la medicina desde Hipócrates (464 a. C. hasta la Edad Media. Son el mllanés Lafranco y el francés Mondervlüe, los primeros cirujanos conocidos. Y Ambrosio Paré, el que traza su ruta definitiva al idear la ligadura de los vasos. Los descubrimientos, lentos al principio y vertiginosos en estos últimos tiempos- microscopios, circulación de la sangre, estudio de- las células, de las glándulas, microbiología, rayos X, radio, asepsia, antisepsia, guantes de goma estériles, sulfamidas y antibióticos- -son soportes decisivos en la seguridad de la cirugía actual. Al disminuir los riesgos, las operaciones reservadas para casos de vida y muerte se han extendido a la llamada cirugía estética, cosmológica o reparadora. Oculistas, otorrinolarlngólogos, odontólogos, intervienen para corregir defectos que dañan la apariencia física de un individuo; pero nuestra sociedad hace una sutil distinción entre la cirugía dedicada a corregir el defecto físico, que Impide una función vital y el defecto que sólo afea La medicina ha avanzado, como la religión, a costa del sufrimiento, pero los pasos adelantados no se retroceden jamás. 50