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He aquí otras páginas da su álbum Interpretativo: un fotograma de la pelfoula de R. Fredda Genoveva de Brabante la monjlta de La beoerrada de Porqué, oon Mondeño junto a Sanano Qraola, en el filme Las últimas horas (sobre el Rey Alfonso XIII) de Santos Aloooer; en una dramátloa escena oon Qades de Con el viento solano y, finalmente, un plano medio de La niña de luto de Summers. Luoes y sombras, matioes y registros de una aotriz admirable, bella y popular. iña de luto María José Alfonso no se a encontrado con un cometido en el que íanifestar todo su caudal dramático. Y I aria José, como algunas actrices españois, ha suplido el vacío provocado por s programas anodinos de televisión, por is obras teatrales de compromiso, por 0 s western- macarroni en colaboraión con Alemania o Italia, con un trabat continuado, trocando obligatoriamente alidad por cantidad, sin despreciar ninuna posibilidad para manifestar públicaíente su deseo de triunfo, de superación ersonal. Hace un par de años estuve a punto de rmar un contrato con una casa de disos y dedicarme también a cantar. A úlma hora me arrepentí. Pero, de todos iodos, no desecho esa posibilidad, sobre do si puedo cantar en un escenario, es ecir, en una comedia musical. Claro ue aquí prácticamente no se monta esa lase de teatro. Y no puede una quedarse sperando justamente aquello que más gusta, porque o no llega nunca o, por i menos, no llega a tiempo. María José Alfonso ha seguido alterando, últimamente, teatro y televisión, ¡1 cine, que hace ya algún tiempo que no amaba a su puerta, acaba de hacerlo, midamente. Aún no sabe nada en conreto pero, muy pronto, quizá cuando egue el verano, volverá a los platos, lientras, continua, tarde tras tarde, noíe tras noche, peleándose con Francisco alladares en esa inhóspita y t r á g i c a Casa de las chivas y fingiendo apuros rematrimoniales o conyugales, junto a edro Osinaga, en Doce lecciones de fecidad en la pantalla casera según uión de Luis Calvo Teixeira. Creo que no soy ni romántica ni reasta. Me quedo a medio camino o, mejor, ñas veces soy romántica y otras realista; s la vida quien te condiciona en un sendo u otro. No me gustan los cotilleos abituales en mi profesión, no me gusta egar los cacharros, pero creo que no odría vivir si no fuera actriz, y me enanta cocinar. Estimo que en España ay tan buenos actores como pueda haer en otros países y creo, también, que gue siendo difícil que dos españoles se ongan de acuerdo en algo, y hoy el cine el teatro son, más que nunca, labor de quipo, de mutua ayuda. Lo más imporinte es crear un ambiente, pero aquí nos yudamos muy poco. Y tampoco creo que 1 felicidad se aprenda. Sin embargo, María José Alfonso, chamerilera, pizpireta, entusiasta de Susan tayward, impenitente devoradora de sus ropias uñas, esposa y madre feliz, actriz on trabajo y posibilidades, es feliz. Y abrá esperar, trabajando, esforzándose n hacer las cosas un poco mejor todos s días, a que los vientos del drama o la omedia, o quien sabe si la comedia mucal, a esa oportunidad que rozó ya una ez en Cannes. Quizá la próxima película, próxima obra... HARPO