Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ti TfE SASTIlE DF LOS UM AFOROS í- j Nuestro reciente reportaje sobre I circulación de Madrid Los lomingos de ABC 4- IV- 1969) ha provocado un verdadero diario de artas, reveladoras de la importancia y gravedad del troMema. El desastre de los semáforos es el punto máximo de coincilencia de nuestros comunicantes. Se denuncian centenares de casos de semáforos mal sincronizados o que están bien sincronisados unas veces y se desincronizan oteas; o que están mal colocados; o que faltan en determinadas esquinas; o que sobran otras; o que su regulación es idéntica a todas horas, cuando as diferencias en la intensidad del tráfico son notorias. La variad es que, incluso en las más grandes avenidas dé la capital, os semáforos no funcionan correctamente, obligando al tráfico marchar de forma epiléptica, casi a saltos, como los canguros, ambién subrayan algunos la conveniencia de que el paso del semáforo rojo al verde se avise con el encendido del amarillo, como ocurre en Londres, con lo que se evitarían los retrasos en arrancada. Es ésta, en fin, una cuestión que hay que abordar son carácter general, poniéndola en manos de técnicos eficaces responsables. El cerebro electrónico, bien utilizado, es la mejor fórmula para resolver una situación insostenible. Pero es necesario me esté bien utilizado, que se le suministren los datos adecuaamente. Otro punto de coincidencia entre nuestros comunicantes es la acritud y brusquedad de algunos agentes, que empañan así la eneral amabilidad de sus compañeros. También se nos maniiesta repetidamente la preocupación por los estacionamientos subterráneos, que deben entenderse como un servicio público y como un negocio. Hay, por tanto, que mantener el mayor número posible de estacionamientos de superficie. Se nos denanñan casos como el del automóvil multado a las doce de la noche, mando estaba aparcado en la zona de un cine de VeláaqueE, en i esquina a favor de dirección única. Esta multa, que hace mas semanas en idénticas condiciones no se ponía, supone una soaeción para llevar el coche al estacionamiento subterráneo. SI resto de los veinte aspectos a los que nos referíamos en el neneionado reportaje han sido glosados, reforzados o añadidos wr infinidad de cartas. Volvemos a repetir que el problema de circulación en Madrid no se resolverá con parches circunstaniiales o con medidas de carácter parcial. Se trata, de establecer n plan general ote la circulación a carero de técnicos responsarites, emprendiendo a la ves una ingente campaña de televisión tara educar a peatones y conductores. De esta forma se atajarán su rafe los dos grandes males de la circulación madrileña, que on, precisamente, la falte, de una técnica eficaz para un plan eneral circulatorio y la mala educación que en materia de rafico padecen desgraciadamente la inmensa mayoría de los peaones y de tos automovilistas. 37