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tradición y el Coro de la ABAO da lecciones de eficacia en el acontecer Úrico, servido con voces magnificas. Más que por las voces, por la sensibilidad y altura musical, resalta la Polifónica de Pontevedra La Polifónica El Eco de la Corana, colaboró en muy brillantes efemérides. Recordemos la Coral Vallisoletana la de Gijón, el Orfeón Fernández Caballero d e Murcia, l a Agrupación Coral de Valencia la Tomás Luis de Vitoria de Cartagena, la Capefla de León, los Cantores de Madrid unos años muy activos... Sobre todos ellos y algunos otros conjuntos, podría hablarse mucho y bien. No cabe hacerlo, atenidos al desarrollo que ya se alcanza en este trabajo. LA PARCELA COREOGRÁFICA En pocas palabras, pero con muy hondo aplauso, ha de resaltarse el abnegado, ejemplar y patriótico esfuerzo que la Sección Femenina, secundada por Educación y Descanso, realiza a la busca, la recuperación, la exaltación de nuestras auténticas danzas populares, tesoros de variedad mixtificados, atropellados en burdos espectáculos pseudofolklóricos y qua estas entidades miman con amor, desvelo y eficacia. Gracias a ellas, han revivido bailes, giros, pasos, tradiciones a punto de perderse. El Ballet gallego en La Coruña; el de Olaeta en Bilbao; el Esbart Verda- guer en Barcelona, intelectualizan algo las esencias populares, sin que pierdan ¿u base más pura y logran espectáculos ¡nuy aplaudidos. Son pocos los empeños nacionales de ballet no español, de ballet clásico. En Barcelona, Juan Magriñá se esfuerza en sostener el nivel del liceísta. El Madrid, escuelas como las de Valentina, Kashuba, Karen Tai, María Ibars, Laura de Santelmo, Ana Lázaro han mantenido ese vivero en el que se forjan bailarinas de calidad. Son más, de todas formas, los ballets españoles, aunque en ellos no se cultive sólo él que había llegado a ser tópico baile andaluz, bello y necesario, pero no exclusivo. Por la envergadura de su compañía, por la fuerza misma del titular, de técnica airulladora y temperamento muy contagioso, habría de citarse el Ballet de Antonio al que se deben realizaciones magníficas, desde sus sensacionales arranques en pareja con Rosario hasta los ambiciosos montajes de obras nuevas para gran conjunta Pilar López presidió el suyo muchos años. Grupos reducidos en el número, grandes por la calidad y esa tradición coreográfica heredada de su hermana, la Argentinita. Mariemma, sensible y musical, pulcra de técnica y precisa de ejecución; Rafael de Córdova. Antonio Gades, Roberto Jiménez, Vargas, el Greco, han tenido, tienen ballets propios de acusadas características. Falta el gran Ballet nacional clásico no sólo basado en el cultivo de la escuela bolera, bellísima, sino en el del repertorio universal, sin fronteras. Su creación, aparte de atender en un día, que Dios haga próximo, al soñado teatro de la ópera, serviría para fomentar un arte al que se han legado obras inmortales en la historia de 1 música. CODA Conjuntos de instrumentistas, de cantores, de bailarines, han desfilado en un recuerdo ceñido, casi telegráfico, necesario en el bloque de estos trabajos, que intentan mostrar el rostro musical de España visto a través de sus realidades y de cuantos, con sus personales aportaciones, lo forman. Antonio FERNANDEZ- CID Mariemma, titular de su ballet en las noches de Granada. Un grupo de Goros y Danzas de la Sección Femenina. Pilar López, alma de su ballet en una estampa andaluza.