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hasta 1961. Hoy la orquesta pasó a ser, con muy hondos cambios, Ciudad de Barcelona y está dirigida por Ros Marbá. Todavía no llegó a calar, como se merece, en el entusiasmo acreditado por asistencias y adhesiones de todos los barceloneses, pero el material disponible y la condición filarmónica de la capital debe llevar a más sólido afianzamiento. ORQUESTAS MADRILEÑAS Dos grandes orquestas, la Sinfónica y la Filarmónica, fueron muchos años, alimento, guia y orgullo de Madrid. Los matinales de Arbós, en el Monumental, las series de Pérez Casas, en Price, sostienen su prestigio en el general recuerdo de los aficionados que, por razones de edad, pudieron disfrutarlas. Hoy las vidas son limitadas, pero no cabe desconocer la ejecutoria. Antes, después, hubo y existen otros conjuntos en Madrid. Tuvo su orquesta José Lassaüe. Vivió la Clásica varios lustros. Alcanzó en algún momento- -entre 1945 y 1955, sobre todo- -máximo esplendor la Orquesta de Cámara, de labor hoy más restringida. Laboran esporádicamente las orquestas Manuel de Falla y Juan Crisóstomo Amaga. Todo ello forma el contorno de las dos entidades que hoy presiden la vida, sinfónica de España: la Orquesta Nacional y la de la R. TV. E. Esta última se ha impuesto en cinco años de actividad brillantísima, por el número, la calidad y la. difusión de sus conciertos. Orquesta joven, muy trabajadora, formada por buenos entusiastas instrumentistas, su primer titular, Igor Markevitch, muy decisivo sobre todo en las etapas iniciales, sus dos colaboradores de España, también titulares, Odón Alonso y García Asensio, buen número ds maestros invitados, despliegan ciclos extensísimos para el Club de conciertos ahora en el Real, y han conquistado el fervor de un público muy adicto. He dejado para el final la referencia Antonio, ai frente de su Ballet español que se debe a la Orquesta Nacional. Se trata de una de las primerísimas orquestas de Europa, en nivel conquistado con un trabajo que parte de 1940 y sigue in crescendo hasta nuestros días. La madurez de algunos elementos, la juventud de los que han venido sucediendo a los reemplazados, el trabajo solvente con sus titulares, Pérez Casas, Argenta y hoy Frühbeck y con los muchos, ilustres invitados, han redondeado el nivel aplaudido no sólo en Madrid- -ahora en Ja triple edición semanal de sus programas- sino en los principales Festivales de España y en Francia, Suiza, Grecia, Bélgica y Alemania. Cabria decir que, con estos dos conjuntos se ha logrado una talla sinfónica sin precedentes, por 3 a continuidad y la brillantez, pero sin olvidar lo mucho y bueno que España debe a las orquestas de Arbós y de Pérez Casas. LOS GRUPOS CORALES Últimos reductos del amateurásmo los conjuntos corales de España, sobre todo los norteños, se han admirado siempre por la calidad original de sus voces. Ciudad hay, San Sebastián en cabeza, con multitud de formaciones oficiales, que habrían de completarse con los espontáneos de las sociedades populares gastronómicas. En menor cantidad, no falten por otros sectores de nuestra geografía y con carácter del todo excepcional ha de resaltarse la creación de un conjunto coral de concierto atenido a normas de profesionalismo: el Coro de la Radio Televisión española, con punto de partida en el de cámara de Radio Nacional. Se habla en primer término de este conjunto, porque su labor es distinta: de una envergadura y continuidad sin precedentes. SI hecho de aue sus ochenta elementos dirigidos por Blancafort perciban sueldos y tengan horarios rigurosos de trabajo, permite que preparen y ofrezcan ya no los dos, los tres programas o cuatro de otros conjuntos, sino multitud de ellos, tanto en los programas sinfónicos, en estrecha fusión con la Orquesta de la BTV. E. como en las representaciones del Festival madrileño de la Opera. Las voces son buenas y la formación musical y cohesión, mejor. Dos grandes coros merecen auparse al lugar de honor: por su solera de entidad gloriosa nacida con el siglo, el Qrfeó Cátala hoy a las órdenes de Luis María Millet, como antes a las de su padre, el maestro Luis Millet, en una política de labor honda, para dentro, en que ellos mismos dirigen las actuaciones con orquesta de la enorme formación- -doscientos cincuenta cantaires -más admirable por la ductilidad y ajuste que por la materia prima de sus voces. Las del Orfeón Donostiarra son espléndidas. Con larguísimo historial también, todos estos últimos lustros, hasta la reciente muerte de Juan Gorostidi- -continuando el esfuerzo, ahora, por su propia hija y su colaborador Ayestarán- -dio lecciones de bien cantar, con brillantez, homogeneidad y disciplinado entusiasmo, invaluable colaboración, en Madrid, en distintos puntos de España y en triunfales salidas al exterior, de la Orquesta Nacional. Podríamos decir que el Donostiarra fue el Orfeón tipo entre los españoles de estos años. San Sebastián, tierra de orfeones. Magnífico el Coro Easo de voces viriles y el Maitea de voces blancas. Del resto, destacaríamos la Schola Cantorum Muy cerca, el Orfeón Vergarés luce unas saudades y bellezas en las voces trabajadas por don Román Oyarzábal, que le hacen auparse a lugares de honor en la relación nacional. Pamplona, con su Orfeón -uno de los más admirables y de mayor solera- se halla también muy en primer plano, como lo estuvo con la Agrupación Coral de Cámara con el Octeto Recordemos en zonas próximas la excelente Coral de Elizondo las Escolanía de Vitoria En Bilbao, la Sociedad Coral lucha por sostener la brillante ejecutoria de su