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MUNDOMOVH EL PELIGRO DEL REVENTÓN Ya hemos dicho antes que, junto con la grasa, el calor es el gran enemigo del caucho: mucho cuidado con los neumáticos. El desgaste de las cubiertas es mucho mayor cuando la goma está caliente por el continuado contacto con un piso recalentado por el sol. Si la lluvia y el hielo, en el invierno, hacen temer a los patinazos, el calor aumenta otro peligro más infrecuente, pero mucho más grave: el reventón. Las cubiertas rechauchutadas- -que no debieran usarse nunca- -deben en todo caso reservarse para el tiempo frío, por más que presenten buen aspecto Aunque su dibujo esté impecable, una cubierta recauchutada no tiene ni mucho menos la elasticidad y resistencia interna ds una nueva. Hay que tener también cuidado con las sobrepresión de los neumáticos. Un neumático que ya en frío tenga un poco de sobrepresión, p u e d e llegar- -al dilatarse más el aire por el calor- -a límites peligrosos. La presión de inflado debe medirse siempre con las ruedas frescas. CAMBIAR EL ACEITE El motor propiamente dicho quizá sufra menos, en general, con el calor no exagerado que con el frío, siempre que la refrigeración cumpla bien su cometido. Pero de todas formas es necesario tomar la precaución de comprobar si el tipo de aceite del engrase es adecuado para trabajar a temperaturas medias y altas. Salvo en el caso de los multigrados el aceite veraniego debe ser más espeso que el utilizado durante el invierno. (El índice más frecuente de la densidad de un aceite es el de los grados S. A. E. Cuanto mayor es su número, tanto más denso es un aceite. Con un aceite demasiado fluido caliente resulta una lubricación deficiente. Cuidado; si a la posible insuficiencia de la refrigeración se suma una lubricación deficiente, el imprudente automovilista puede fácilmente comprobar que los caequillos de las bielas están previstos para que se fundan, como ¡los plomos eléctricos, y eviten males mayores. Y desde luego que, mal que nos pese de momento, cumplen bien su cometido. Juan Pablo DEL CAMPO DE CARA AL VERANO AS vaciones están ya próximas. Y desde luego que, a estas alturas de confort ya nadie se imagina unas verdaderas vacaciones sin coche. Pronto comenzarán nuestras más recónditas vereditas a ser sombreadas por el interminable pasar sobre ellas de una verdadera retahila de utilitarios que, fielmente, transportan a sus lomos, resoplando sudores de grasa, al matrimonio González y sus cuatro hiios, camino del veraneo. Hay veces, sin embargo, en que el sobreesfuerzo a que los vehículos son sometidos hace que muchos de ellos se subleven contra sus dueños. En ocasiones parecen averías fortuitas, pero se aprecian claramente los síntomas de una verdadera conjura de las máquinas contra el hombre, conscientes de su poder; un verdadero reto del machine s- power Hay, pues, que estar prevenidos. Porque, además del sobreesfuerzo por la carga familiar, el calor, de por sí, ya es un gran enemigo de los coches, sobre todo, como siempre, de los más chicos. LA REFRIGERACIÓN Casi todos los coches pequeños pasan apuros refrigeratorios cuando la temperatura ambiente comienza a hacer sudar a los humanos. Sus mínimos radiadores, enfriados por ventiladores de escasa potencia, se las ven y se las desean para mantener la temperatura del agua en los limites permitidos. Con respecto al sistema de refrigeración deben tomarse en esta época algunas precauciones fundamentales. Quizá la más importante sea la de la limpieza a fondo, interna y también externa. Un radiador parcialmente obstruido o sucio por fuera mengua enormemente en su capa- L cidad de refrigeración, a veces ya de por sí escasa. No debe esperarse a que las correas del ventilador chirríen para revisar su tensión. A veces, aunque estén flojas no suenan, porque la suciedad sobre las poleas hace que patinen silenciosamente. Este deslizamiento de la correa del ventilador sobre su polea es una causa mucho más frecuente de lo que se cree de los calentones veraniegos. Por otra parte, pueden quizá estar demasiado tensas o deterioradas, con grave riesgo de rotura súbita. LOS MANGUITOS El caucho pierde elasticidad y se cuartea con el tiempo. Pero mucho más cuando éste es caluroso. El calor y la grasa son los dos enemigos jurados del caucho. Los manguitos que unen el radiador con las tuberías son de- este material. Un manguito de algunos años que hasta ese momento no haya dado la menor lata, puede rajarse sin previo aviso. Este riesgo es considerablemente mayor en los radiadores cerrados, ya que éstos trabajan a presión y ésta aumento parejamente con la temperatura ambiente. Radiador, por desgracia, no puede llevarse de repuesto (aunque sí puede adosársele a casi cualquier coche que lo necesite uno supletorio, generalmente delantero, que aumente considerablemente la capacidad de enfriamiento del sistema. Estudien esta posibilidad los poseedores de coches calenturientos Pero lo que sí debe llevarse y cuesta poco dinero y espacio hacerlo, es un juego de correas y manguitos de repuesto. No importa que sean incapaces de ponerlos: siempre habrá un camionero de Dios dispuesto a echarnos una mano. NUEVO SILVER SHADOW DE ROLLS ROYCE nolis Royce acaba de presentar una nueva versión, 10,16 centímetros más largo que el standard de su modelo Silver Shadow Las características mecánicas son idénticas a las de shs precedesores: motor de aluminio, 8 cilindros en V y 6,23 litros, con transmisión automática y tres marchas hacia delante. El nuevo modelo estará en el mercado en la primavera de 1970. Con motivo de la presentación de este lujoso automóvil, la casa Rolls Royce ha hecho pública unas curiosas estadísticas, según las cuales el 78 por 100 de los propietarios de sus coches los conducen ellos mismos. El modelo que ha inflado este porcentaje ha sido el Silver Shadow el primer modelo Rolls con frenos de disco. Asegura la firma británica que los propietarios d Rolls Royce son ahora más jóvenes que en el pasado. Hoy, la edad media de estos afortunados conductores es de cincuenta y cinco años. Entre los ppseedores de Rolls, la aristocracia británica ocupa el 3 por 100. Al parecer, en la actualidad el mayor porcentaje de compras lo realizan los hombies du neguno- Finalmente, la ta señala que los propietarios d un Rolls Royce no consienten que lo conduzcan sus esposas. No se informa de las razones.