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y poesía, cada día Nacido en ValladoUd (1919) Alonso Alcalde es un ejemplo de decidida vocación literaria. Ha cubierto todos les campos con apasionado esfuerzo: la novela, el ensayo, el teatro. En el campo de la lírica ha publicado diez libros- -destaquemos Los mineros celestiales Hoguera viva Presencia de las cosas Encuentro -en dos líneas muy diversas imás sencilla e íntima la primera: desgarrada V existencial la segunda) Sus mejores aciertos se sitúan en el ámbito de la lírica religiosa, cordial y humana. MANUEL CUANDO PISO ESTAS PEÑAS Cuando piso estas peñas voy sabiendo que hay algo más que tierra en mis entrañas, algún oscuro mineral tremendo que responde a la voz de las montañas. Tiembla toda mi carne, así. azorada, y oigo algo como un eco, como un grito, porque siento en la sangre la llamada del cuarzo, del basalto, del granito. Se petrifica el hombre en mis entrañas, y dulce, lentamente, se va haciendo piedra mi voz, mi lengua, mi saliva. Tengo bajo mis pasos las montañas y las siento crecer, irse metiendo dentro de mi, desde mis pies arriba. ASCENSIÓN A contraluz subías; lentamente ibas subiendo a contraluz; subías milímetro a milímetro como una mazorca de maíz, doradamente, y Tu corporeidad, al remontarse, resbalaba su sombra por los rostros de los que habían ido a despedirte. Eran las ocho en punto de la tarde, justo empezando a anochecer. Subías despacio, retrasando los adioses últimos, ascendías gota a gota lo mismo que la savia por las vides. Porque era triste abandonarlos ahora, precisamente ahora, en que empezaban a apagarse las luces de las fábricas y a oler a humo triste en los suburbios. Tú hacia lo alto, colgado por los hombros de la barquilla de Tu globo de oro, y ellos allí, en el suelo, los que habían compartido contigo su tartera. Eran los mismos, los de siempre. Y tristes Jornaleros, yunteros, pescadores, peones, fogoneros, los de siempre, viendo Tu remontar irremediable. Los de siempre, los Tuyos, contemplando Tu aletear arriba, y, en la piedra, Tus alpargatas, Tu mahón gastado, de carpintero. Que te ibas, y ellos se quedaban allí sin comprenderlo, con miedo, como niños, de la vida. Y dicen ¡vuelve! y siguen, y repiten ¡vuelve! y, como una piedra en un estanque, la tarde en ondas, por Tu frente abierta, se cierra sin respuesta para siempre. LLENOS DE DIOS Llenos de Dios vamos los hombres, llenos de Dios y sin saberlo, como los ríos por los campos llenos de cielo, En Dios hundidos, caminamos, como por una niebla, ciegos. El nos envuelve con su sombra como un inmenso monte quieto. Flotan en Dios, puras, las almas, como las nubes en el viento. Llenos de Dios vamos los hombres, llenos de Dios y sin saberlo; la luz de Dios entra en nosotros como en un rio el cielo. AQUÍ, JUNTO A LAS COSAS La luz no entra en las cosas. Resbala, sí, sobre ellas, mansamente, pero no entra; las ciñe, las acaricia, las envuelve. Como ej mar en las peñas, la luz sobre las cosas muere. En su fondo insondable, la Boche siempre.