Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC. D O M I N G O 25 DE MAYO DE 196 EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 43. SOCJKÜA ANÓNIMA M A D R I D A ADMINISTRACIOH Id. Por mujer Mercedes FÓRMICA que tan proiundamente conoce los problemas relacionados cora la adopción, ha tenido la gentileza de responder a mi ruego, enviando el valioso trabajo que a continuación reproduzco, donde se inclina abiertamente por la revelación de la verdad. Criterio análogo sostienen don Gregorio Guijarro Contreras, era quien coinciden la autoridad de padire adoptante con la de técnico de la materia; doña Matilde Fernández de Henestrosa, miembro de la Protección de la Mujer, y don F. R si bien este ultimo explica su postara señalando coa agudeza que la legislación no concede a los padres la posibilidad de elegir. Quedan para terminaír esta serie las cartas de dos interesados, el resumen de la encuesta y mi propio comentario. Veamos lo que nos dice el señor Arce: DON JOAQUÍN ARCE, CONTESTA Don JoaqTM Arce y Fl rez- Valdés, Abril 22 de 1969. Señora doña Mercedes Fórmica. Mi distinguida amiga: Con mucho agrado recojo el ruego que me hace, a través de la sección que tiene a su cargo en A B C, sintiéndome muy honrado con el mismo. En la medida de mis posibilidades, y comprendiendo las limitaciones de espacio, procuraré exponerle mi opinión sobre las razones que avalan la conservación de los antecedentes en los Registros sobre filiación personal en los casos a que se refiere. Creo que debe distinguirse entre la destrucción de los antecedentes regístrales a partir de la adopción de un menor y la divulgación indiscriminada de los mismos. Nuestra legislación impide la destrucción, pero garantiza la suficiente reserva de tales datos. El Código Civil establece, en efecto, que el Registro Civil no publicará, a partir de la adopción, los apellidos impuestos al adoptado en su inscripción de nacimiento ni dato alguno que revele su origen. No obstante, el juez de Primera Instancia podrá acordar que se expida certificación literal del acta de inscripción de nacimiento del adoptado, a solicitud de quien justifique interés legítimo y razón fundada para pedirla. La resolución judicial no será necesaria si el solicitante fuese el propio adoptado mayor de edad (artículo 178- 4. Aun cuando el precepto transcrito adolezca de otros defectos, hay que reconocerle, a mi juicio, una efectiva prudencia en orden a las limitaciones de la publicidad de los datos anteriores a la adopción. La expresa exigencia de interés legítimo y razón fundada en lo que respecta al acceso de terceras personas, ha de demostrarse y es ya, de por sí, una garantía. Y por lo que respecta al propio adoptado, creo que, llegada su mayoría de edad, le asiste un derecho personal irrefutable a, si lo desea, conocer su origen. Pienso que el negarle tal derecho, a través de la destrucción de datos, quebranta el principio de respeto a la propia personalidad y libertad y puede ser causa, en ciertos casos, de lamentables consecuencias. Además, yo pregunto: ¿tenemos derecho a destruir unos datos cuyo conocimiento puede evitar que dos hermanos de sangre contraigan matrimonio o que se unan en consorcio conyugal un padre y su hija? ¿Nos atreveríamos a responsabilizarnos de las consecuencias? ¿No seríamos merecedores del reproche que, en su momento, ellos y sus hijos nos hicieran? Debe comprenderse que siendo frecuente, como por desgracia lo es hoy día, el caso de madres reincidentes en exponer o abandonar a sus hijos, éstos pueden ser adoptados por distintas familias, incluso en la misma ciudad. Tampoco es aislado el supuesto de paternidad inconsciente en una edad prematura, con posterior abandono del menor engendrado. Pretender ignorar este dato, por sistema, no conduce a nada útil. con su amargura, han sido ocasión de la alegría de la realización de una paternidad que la naturaleza no había dado. A bnen seguro que la idea se irá connaturalizando con el niño y ello evitará el posible sufrimiento propio, la permanente zozobra de los padres ante el temor de que alguien se lo. descubra y, en definitiva, producirá un señalado beneficio a la relación de filiación adoptiva y a su consolidación, toda vez que la ocultación, si algún día llegara a descubrirse, lo que no es improbable, podría atentar contra la confianza paterna. Los niños- -no lo olvidemos- -admiten la verdad, cualquiera que sea ésta, mejor que el engaño o la simulación, reaccionando ante ella con gran capacidad. Si estamos persuadidos, cojno debemos estarlo, que la paternidad adoptiva es verdadera paternidad, que crea en gran medida la personalidad del hijo, modela su temperamento e imprime su propio sello dada la gran capacidad mimética receptiva del niño, y todo eso lo hace mediante la entrega del amor, máxima oferta de que es capaz el hombre; si estamos convencidos de esto- -repito- -no debe constituir problema que el menor conozca que su origen tiene una causa distinta a la de su vida. Reiterándole mi ofrecimieinto y amistad, queda suyo affmo, Joaquín ARCE Y FLORES- VALDES. Don DON GREGORIO GuijarroGregorio ConG U I J A R R O treras, secretario técnico d e l a CONTRERAS Inspección Fiscal del Tribunal Supremo y colaborador destacado de las Jornadas sobre la Adopción, nos dice: El tema que aborda es delicado. Sin embargo, no todos los adoptantes están en oposición con el criterio de técnicos y teóricos Yo me encuentro entre estos últimos, pero da la casualidad de que también soy padre adoptivo y por partida doble. Por ello, me permito opinar, que la única solución lógica y en definitiva beneficiosa para todos es que el niño conozca cuanto antes su situación Esa es, al menos, mi experiencia, que aconsejo a todos sin vacilaciones. En las n Jornadas Nacionales de Adopción, celebradas en Oviedo, sostuve públicamente este criterio. nuestra Patria ¡a institución del madrinazgo, escribe: Encuentro que la carta publicada el día 20 del pasado refleja el estado de angustia en que viven los padres adoptantes que ocultaron a sus hijos la calidsad de adoptivos. Sobre la conveniencia de la revelación se han celebrado congresos y seminarios nacionales e internacionales, donde han tomado parte científicos, médicos, psicólogos, asistentas sociales, religiosos, etcétera, y el criterio sostenido ha sido no esconder al niño la vendad. Basar la vida sobre mentiras no puede dar buenos resultados, aparte de que engañar a los futuros cónyuges- -esposa o marido- -resulta casi un delito. Conozco centros de adopción, científicamente organizados, donde no se entrega ail niño en adopción si previamente los padres no prometen que revelarán al niño que es adoptado, y sobre todo que lo harán pronto, antes de que llega la pubertad, edad, de por sí, llena de conflictos. UKHHK 1 U T T señor c r i N 11 -g jene w F. t eR. DOÑA MATILDE F E R NAN D EZ- tJ ¿a íen e debe la idea de HENESTROSA implantar en de 350 m. 2, ideal para Banco, cafetería, automóviles, etc. en pasea Delicias, 101 Precio: 1.O0O.0OO entrada, resto, grandes facilidades Llamar teléfono 257 79 93, de 6 a 9 tarde, laborables. Ciertamente, el adoptado debe conocer su condición de tal, que posiblemente le evitará en el futuro traumas emocionales. Deberá ir explicándosele por los padres, ARREGLAMOS PRENDAS DE desde niño, con figuras adecuadas a su edad, paulatinamente, y si en algún moANTE Y NAPA en 48 horas mento hubiere necesidad de referirse a sus progenitores deberá hacerse con afecto, Acortamos y transformamos. Flor Alta, 6. mostrando compasión para quienes, quizá segundo izquierda. Teléfono 231 73 51 ínteres. Considera DON F. R. que la inscripción primitiva sólo produce daños al adoptado, pero al mismo tiempo entiende que no resulta defendible la ocultación de la verdad. Cree que debe dejarse este problema a la conciencia y al criterio de los padres adoptantes, sin forzarles a una declaración, los cuales, por conocer mejor que otros la sensibilidad, el carácter y demás circunstancias del hijo adoptivo, están capacitados para revelar o callar, y si se deciden por lo primero, hacerlo en el momento adecuado. Ahora bien, tal como está la legislación, y los tecnicismos en materia de Registro Civil, la opción no existe. Los padres adoptantes se ven forzados a decir la verdad. Lo quieran o no lo quieran. Lo aisideren conveniente o no. TERMEDIO DE rio no exento de