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NUESTRAS CRITICAS Colección Adonais. Madrid. SEVILLA. El ejercicio lírico a que se entrega José María Requena, sevillano de Carmona US 25) periodista y poeta, me ha interesado desde el primer momento. Porque se trata de un intento de penetrar el reverso del tópico de una ciudad- -Sevilla- -a la que el tópico asedia noche y día. ¿Hasta qué punto los propios sevillanos son las primeras víctimas de su propia mitologización? Acabo de regresar de la ciudad, bajo el esplendor crepitante de su feria, cuando todo el mundo comulga en una especie de éxtasis multitudinario y confirma, a las gentes béticas, en la idea de un universo clauso y redondo, válido por sí mismo y, por supuesto, intqcable. Y Sevilla ¿Cómo resistir la enloquecedora luminosidad de la ciudad en fiesta? ¿Cómo negarse al piropo gentil, a la subrayadora exclamación ante tanta hermosura? DETRAS DEL MITO. -José María Requena ama a su ciudad de otro modo porque no es lícito encastillarse en la idea de que sólo el requiebro emergido del resplandor de la belleza implica un sentimiento amoroso. Así se expresa el poeta: A la tierra de uno, la tierra que se pisa lo mismo que palomo enamorado a su paloma. se le canta a lo duro, a picotazo limpio, a besos de morder, a tajadas de hombre bajo Dios, a corazón que se reparte con otros corazones en la tremenda mesa de Manuel el Cristo. Yo quiero que mi canto a Sevilla no sepa a miel, ni tampoco a odio, sino al sabor ingenuamente amargo de espárrago triguero que tiene todo amor cuando se vive con miedo a que se duerma sobre un jergón de ausencia en el olvido. (Págs. 8- 9 Es gues de la derla preciso, pues, esquivar la embriaque produce la propia hermosura ciudad amada; asediarla y sorprenen sus momentos oscuros y silentes: GRACIA PENSATIVA De José María REQUENA Por Guillermo DIAZ- PLAJA De la Real Academia Expuñola dad para encontrar el hondo reverso de tal gentil apariencia. Unas veces, como en El Parque (pág. 21) La calle Sierpes i pág. 23) con escasa fortuna; otras, como en Triana con mejor éxito. Triaría, desnuda y desmitologizada. seria el es- pectro final y desolado de una Sevilla esencial y última: ¿No será que Sevilla se quita su ropaje de lujo acumulado, allá en Triana y se queda desnuda, en cales vivas, fuera del tiempo, verdadera, alma de tópico grandioso, gracia sentida y no visible. Pág. 30 Del mismo modo Barrio de la Macarena págs. 31- 32) o Patio de banderas ípágs. 33- 34) pueden aducirse como ejemplo de esta desesperada búsqueda de la postrera esencialidad de las cosas, al modo como, en la pintura cubista, el pintor araña la superficie de las cosas para encontrar el esqueleto que las sostiene. Especialmente significativo, en este aspecto, sería el poema La catedral (3941) en el que, tras la apariencia fastuosa del templo, el poeta busca, furiosamente, una casa de Dios, más allá de su gran montaje gótico siempre enorme dragón cristianizado que le oculta de algún modo la esencia radical y profunda de su conciencia cristiana. LO HUMANO. -Lo mismo que ante las cosas, el poeta se enfrenta con las personas. Aquí los mitos son humanos: Lola Flores travesura de gracia por Sevilla el maestro Realito (que puso delante de los reyes- -el olivar sin dueño de tu baile Antonio Mairena se abre la copla en tu garganta- -como un pavo real o Joaquín Romero Murube alcaide- -en tantas fortalezas de perfume Pero en estos poemas que endereza a seres humanos, con el nombre de Cartas no hace falta encontrar el reverso de las cosas; aquí el procedimiento es distinto: basta con acercarse a la realidad palpitante del ser para que la mitología deje sus proporciones escenográficas y se convierta en un trémulo y hondo contacto humano. LA MUERTE. final, se alinean- -bajo el título de Ritablo de Sevilla -ana serie de poemas que participan de una y otra vertiente de las aquí señaladas. Sería interesante estudiar, precisamente, en esta parte final el papel que toma la muerte en este estudio agudo y tembloroso del reverso de la hermosura, confirmando así el perfil patético que tiene todo el arte de Andalucía. Resumiendo: Pero aquí, por Sevilla, un muerto es como un júbilo pasmado. la ignorancia total del entusiasmo, un callado horizonte para el paisaje loco que todavía se cree provincia principal del Paraíso. (Pág. 75) LA FORMA. -Un libro asi, vocado a profundidad, no puede mecerse en una fácil sucesión de ritmos populares o de música en rima. En general, el poeta precede por estrofas irregulares, anisosilábicas, en verso blanco. Ello significa la jerarquía que en él alcanza su ia ¿iroción en profundidad, que deja en segundo término el percutir de los criótalos, la música superficial que adorna muchas veces por modo esencial a la poesía andaluza. José María Requena Es preciso pensarla mientras duerme del todo, oscura y convertida en pesadumbre de pantera cansada de sus propios rugidos de belleza. (Pág. 13) RADICALIDAD. -Adelantemos la idea de que esta es una manera distinta de la que se nos sirve habitualmente tanto más interesante por cuanto la tradición poética sevillana refleja una recreación narcisixta que se detiene en su brillante y policroma superfcie, a diferencia de la estimación en profundidad, liada el silencio dramático, que inspira preferentemente a tos poetas de Córdoba y de Granada. Para ello, José María Requena va desmontando, uno por uno, los elementos del gran biombo escenográfico de su ciu-