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Unión Soviética y no tardaría en ir a dar al raiereado de chatarra en cuanto desapareciera o se desintegrara la Unión Soviética. No se trata aquí de salir a la defensa de un país de notorio anticomunismo, ni de tal cosa podría tratarse. Si hay un país con títulos para abrigar opiniones adversas a los Estados Unidos, ese país es España. De ser nosotros nacionalistas irresponsables, no nos faltarían pretextos ni aun razones para emplazar a los Estados Unidos ante el Tribunal de la Historia. Rechazamos juegos tan fútiles. Observamos Que los Estados Unidos tuvieron a Europa bajo su mando al terminar la última guerra mundial y que sus Ejércitos no pensaban más que en volverse a casa, lo que hicieron tan demasiado pronto que tuvieron que regresar ante el peligro soviético, y también sabemos que no hay un solo soldado yanqui en Europa que no esté donde está por desearlo así el país donde se encuentra. Por todo lo cual no podemos, como quisiéramos, seguir al general De Gaulle cuando se refiere a los dos bloques como si fueran la imagen uno del otro. Tema ingrato para todo admirador de este grande hombre; pero cuanto más grande el hombre, más fuerte yerra. ¿Quién negaría que Churchill y De Gaulle son los dos hombres más excelsos de nuestro siglo en la historia política de la Humanidad? ¿Quién ha esculpido su propia figura con mano más firme ite ellos en el bronce de la memoria humana? Churchill, solo, frente a la potencia alemana, sin otro aliado que la heroica y diminuta Grecia, teniendo que contestar si pensaba rendir la flota inglesa; De Gaulle, solo, restableciendo con paciencia el corazón, el cerebro, el cuerpo de Francia, a partir del cuasi cadáver de su patria; estos dos faros de inteligencia luciendo sobre dos torres de voluntad- consuelan a la Humanidad de sus fallas, confirmando la capacidad de los muchos para realizar los grandes ensueños que ven los pocos. De estos pocos es De Gaulle, sin disputa, uno de los más grandes y luminosos. ¿Cémo olvidarlo aun cuando haya llegado la hora en que el faro sobre la torre se empaña o al menos se desenfoca? No se puede fundar una política sobre la crítica de la confrontación s los dos bloques dándolos por simétricos. El bloque oriental es un imperio colonial sometido por la fuerza bruta, por los procedimientos Siniestros del Estado- Policía y por el monopolio total de la opinión. Este imserio es tan bárbaro que eriza sus fronteras de alambradas eléctricas, campos áe minas y torres de ametralladoras para impedir que sus subditos huyan en busca de libertad. El mundo no ha visto jamás tan extraño espectáculo. Embotados por la costumbre, sólo nos damos cuenta de su momsiruosiáad en momentos de reflexión. Sólo la notoria insensibiJWad r de los cacioues sor viáticos para con la ergüenza y decencia humanas puede haberles nermitido asnií- ar a tm comercio normal con personas civilizadas, dejarlo tras de sí ese deshonor en pie nue se llama telón de acero y muro fie Berlín. Todo pensamiento o palabra que Intente designar a los dos bloques como simétricos carecerá de sentido mientras esa cicatriz rerrasmante desfigure el rostro preclaro de Europa. Nosotros, los europeos aue respetamos y admiramos al general Be Gaulle, quien, no lo olvidemos, fue con Adenauer el constructor del puente sobre el Rhin, le debemos la verdad sobre este asunto grave; y la verdad es que no hay política sensata oue equipare los dos Moques, BOrcrae uno fle ellos consiste en un matón rodeado de esclavos y el otro en un grupo de Estados libres; uno asnira a extenderse, aunnue sea por la agresión, y el otro sólo asnira a vivir y dejar Vivir; de modo que, al fiar auere a la imagen fle una Europa iüe dos blocues iguales, se tía ánimo al dueño fie esclavos y asnresor y se desaa ma al tmiD de Estados libres, más o menos tínicos en su defensa colectiva -doble consecuencia podría acarrear un desastre a Europa y. por tanto a Francia. LA CREDULIDAD BE LA IZQUIERDA EN LOS PAÍSES LIBRES Sigamos considerando las nubes y pantallas que oscurecen el hecho ele nuestro A B O VIERNES 18 BE ABRIL DE 1989. EDICIÓN DE LA MAÑANA PAG. 60 1 su aparato militar se atiene al de la tiempo: que la Unión Soviética no busca soviética; Budapest traicionada y anegada ya el Poder para propagar el comunismo, sino que utiliza el comunismo para aumentar su poder. Una de estas nubes y pantallas surge de la credulidad de la izquierda de los países libres. Duerme un hombre, tranquilo en su lecho. De pronto lo mediodespierta un ruido insólito, da lúa y ve una pistola, una mano, un extraño. Tu dinero, ¿dónfie está? El durmiente se despierta del todo y pregunta: ¿Y para qué quiere usted saber dónde tengo yo mi dinero? Hala. Hala, ¿dónde está? En aquella caja. Pero ¿para qué... Las llaves. Estas son. Pero, dígame, ¿para qué... El extraño abre la caja, barre el dinero y se va dejando una amonestación. No te molestes en llamar a la Policía. He cortado la línea. SI hombre se queda solo, en cama, musitando: ¡Qué raro proceder! Luego se pone un dedo en la nariz y siente como una iluminación. ¡Ah, exclama para sus adentros, a lo mejor era un ladrón! Eso es la izquierda filocomunista, menos la iluminación. Ha visto a la Unión Soviética pisotear tratados, promesas, reglas de la decencia más elemental; los tres Estados bálticos, tragados por el procedimiento cínico- -hipócrita de ofrecerles- imponerles sendos tratados de no agresión; Varsovia triturada por las bombas de Hitler, sin que Stalin, con sus fuerzas en las afueras, alzase un dedo para salvarla; los jefes de la resistencia polaca salir de sus escondites, a petición de Edén, para constituir un Gobierno de coalición con los muñecos comunistas del Comité de Lublín, desaparecer de escena para ir a dar a una cárcel soviética en violación de su salvoconducto; los obreros de Potsdam, segados por la metralla en sangre de obreros y estudiantes, Maletee. y Nagy asesinados... y todavía esta izquierda se pregunta por qué trata el Oeste tan mal a la Unión Soviética, que se ve obligada a forzar a Checoslovaquia. Poco después de este asalto, en septiembre de 1968, publicaba el Times una caria de un inglés, premio Nobel áe la Paz, lamentando que Kosigyn hubiera tenido que hablar en ausencia ée jefes de Gobierno y ministros de Asuntos Exteriores cuándo, diez días después de la guerra de seis días, abogaba ante las Naciones Unidas porgue se resolvieran en su seno los conflictos del Asia Menor y de Vietnam (guerras ambas qae el propio Kosigyn fomenta bajo ía mesa) y nuestro amigo inglés también se ¡amentaba de que el fracaso de la campaña de diea años, que el señor KruseSief había hecho en pro fie un desarme general le hubiera echado del Poder. Claro. Así resultó aga, rrotada Checoslovaquia. ¿Cabe más inoi cencía? Ahora que no todo es inocencia en la izquierda prosoviética. Quizá valga más dar por sentado que en tal sector la inocencia no abunda. Bastará con observar la colosal campaña contra la guerra de Vietnam, Confluyen tantas corrientes en este caudaloso río de opinión antiyanqui que su estudio competente nos tomaría todo el tiempo disponible. Basta para nuestro propósito hacer constar que, aparte los errores técnicos en que hayan incurrido los yanquis en su estrategia y táctica, el punto esencial es que a quien aprovecha la guerra d Vietnam es- a la Unión Soviética, porque desangra a los Estados Untóos y mina su autoridad moral tanto por sus fracasos militares como por el reproche de agresión ENTREVISTA CON SALVADOR DE MADARIAGA Londres 17. (De nuestro corresponsal, por teléfono. Don Salvador de Madariaga vive en Oíd Headington, un arrabal de Oxford. La fachada de la casa sigue intacta desde que fue construida, en tiempos de la Reina Ana. La vivienda es modesta y el jardín espacioso, con ciruelos, manzanos y perarales que han empezado a florecer. Entre el césped jugoso crecen los jacintos. Desde allí se contempla la serenidad del campo de Oxford, que parece ordenado por el pincel de un paisajista romántico. Cerca de la casa está la iglesia de San Andrés, sólida y segura, con la piedra ennoblecida por el paso de ochocientos años. Es un rincón heredado de otros tiempos y ante él se ha detenido respetuosamente el mundo del automóvil y de los anuncios de neón. El escritor ha cumplido ochenta y dos años. Si por su semblante habría que rebajar sustañcialmente esa suma por su vigor Intelectual sería necesario reducirla más aún. Don Salvador Se Madariaga, menudo de figura, con gafas, vestido con americana y pantalón oscuro, discurre y se expresa con desenvoltura, apoyado en una memoria sin lagunas. Tras comunicarle la noticia, le pregunto: ¿Le ha sorprendido a usted la concesión del premio Mariano de Cavia? -Pues si. Agradezco al Jurado y a los lectores, que supongo me habrán presentado, por haberme designado este año no siendo candidato. Mi opinión hubiera sido contraria a recibirlo por estimar que tules galardones son más propios para gente más joven que un escritor tan viejo como yo. Todavía recuerdo muy bien con qué impaciencia aguardaba El Impardal para leer no las noticias, sino el artículo de Mariano de Cavia Por esa causa V otras mi primera actitud, hubiera sido contraria. -Y ahora, ¿después de recibir el premio? -Ahora veo en esta elección que ha hecho el Jurado un paso más hacia la recondUción áe loa españoles, ya que consta mi actitud firme y arraigada en la democracia libre y contraria a todo lo que implique coartarla, como acabo de confirmarlo en varias capitales del mundo. Precisamente por considerar tan valioso este aspecto simbólico del premio en las circunstancia ds hoy entregaré su importe a una institución benéfica de Nueva York, de la que soy presidente de honor, y que se ocupa con, admirable eficacia y humanidad de socorrer a los que más lo han de menester entre los emigrados españoléis. El señor Madariaga nos ensaña su casa. En las tres plantas hay tres mil libros y poco a poco van ganando terreno. En él cuarto dedicado a archivo, minuciosamente clasificado por doña Emilia Raiman, hay un cajón donde conserva los centenares de cartas, tarjetas y telegramas procedentes de España y de todos los países, principalmente hispanoamericanos, para felicitarle par su valiente defensa- -él, que vive en Oxford- -de la reivindicación española d Gibraltar, hecha en un artículo oue publica el semanario inglés The Tablet Este ar tículo fue reproducido por la casi totalidad fie la Prensa española. Don SalvaSo- r de Madariaga está eseriU hiendo ahora el segundo tomo de sus me morías, que- fcubre el período desde su ingreso en el Secretariado General de la Sociedad de Naciones, en agosto de 1921, hasta que aceptó, en 1827, la oferta de la nueva cátedra de Literatura española que, al crearla, le hizo la Universidad de Oxford. Este invierno ha escrito en es? año! francés e inglés, un diálogo representable entre Adán y Eva. Queda el escritor en el cuarto de estar, en el que ocupa lugar preferente n óleo Jamar, regalado por el Colesio de Europa en Brujas a su presidente- fundador que, durante largos años, fue también presidente efectivo. AI doctor honoris causa de tantas Universidades extranjeras le ha negado la hora de un premio español, -Alfonso BABEA.