Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C. MIEBC OLE S ABRIL DE 1969. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 81. EL ARMARIO DE ALFONSO PASO, EN EL Teatro Arniches. Título: El armario Autor y director: Alfonso Paso. Intérpretes: Pastor Serrador, Conchita Nxiñez, Doris Coll, Beatriz Saván, Pepe Ruis, Manuel Toscano y María José Fleta. Decorado: Barretp. En mil cuatrocientos sesenta días ha gestado Alfonso Paso su nueva comeáia El armario que ha estrenado ahora, por lo visto con menos presura fie la habitual, en el teatro Arniches. La obra es un eslabón más de la serie reciente en que el escritor i n t e n t a analiza- r las relaciones hombres mujer desiie el doble ángulo de lo sexual y de lo matrimonial. En rigor viene a ser una nueva versión da Un matrimonio muy, muy, muy feliz Si en ésta la esposa es una apasionada que sueña escenas de libertinaje, en la de ahora es una mujer frígida por frustración. Las causas esenciales de esta frustración son dos: no haberse casado con el novio que tenía la virtud de exaltarla sexualmente y la actitud áe un marido víctima tle lo ue en lenguaje psicoanalítico se llama el superyé El marido de la joven ardiente de Un matrimonio muy, muy, may feliz asumía en una sola persona las dos condiciones desencadenantes de la psicosis de la esposa: al mismo tiempo la privaba del amante ideal que ella necesitaba y la imponía su personalidad sometida al superyó En El armario la esposa frígida se ve ante un novio perdido y un marido superyoistizado. Esa es la diferencia accidental. Una diferencia de tratamiento. Alfonso Paso utiliza con gran sentido de la eficacia teatral la corpcreización de imágenes, que viene usándose en el teatro moderno quizá desde El emperador Jones de O Neill si no es desde antes. Las frustraciones de Juan y Elisa se corporeizan, salen del subconsciente para que el espectador las vea, compruebe su pesantez sobre la personalidad de uno y otro. Está bien el sistema. Tiene graves fallos constructivos, sin embargo. Si el armario es el común pasado de los esposos podremos aceptar una sobre realidad teatral en la que de él salgan los comunes recuerdos y los individuales. Pero si el armario simboliza, como parece deducirse del texto, el subconsciente, ya es más duro exigir que Juan y Elisa tengan un subconsciente copian. Jung cuando hablaba del subconsciente colectivo no llegaba a tanto como a dictaminar subconscientes comunes ni aun para casos de matrimonios mal avenidos. Habría que partir de dos armarios. Habría que clarificar lo que es subconsciente de Juan y lo que es subconsciente de Elisa para conceder a la parte simbólica de la obra la concreción y buen orden de que carece. Desde un punto realista las censuras tendrían que ser mucho mayores. La presencia de Sara en la casa, en la amistad de Elisa, una señora llena de prejuicios, una burguesa bastante despreciable como todas las burguesas parecen serlo para el señor Paso, no se va a jugar a la canasta dejando en el salón de su casa a su marido solo con una profesional del amor. El exceso de libertades constructivas daña a la comedia como la daña el exceso de pruebas. Por otra parte, el segundo acto- -mejor que el primero- -viene a ser la corporeizacipn de todos los temas expuestos en el primero y a los que se debe la frustración del matrimonio. Viene a ser un primer acto repetido desde otros planos. Acto que finalmente pierde toda solidez constructiva cuando el autor añade a la realidad presenté y, por decirlo, real del matrimonio que se ha quedado solo en casa, y a la realidad ir -eal de sus secretos subj í? r e a- RÁCÍOFAGSÁ DE VICENTE Reunido el Jurado correspondiente en los términos y fecha señalados por la convocatoria, bajo lá presidencia del subdirector general de Cultura Popular, don Enrique de la Hoz Díaz, en representación del director general de Cultura Popular y Espectáculos, ausente de España, y compuesto por los señores don Mario Antolín Paz, director del Teatro Nacional de Cámara y Ensayo; don Alfredo Marqueríe Mompín, crítico teatral; don Juan Guerrero Zamora, director teatral, y don Joaquín Arbide Domínguez, director del teatro universitario Tabanque, de Sevilla, con el quorum reglamentario, acuerda por unanimidad conceder el premio nacional de teatro Juan del Enzina, oara autores nuevos, a la obra titulada Raciofagia de la que es autor don Vicente Romero Ramírez. De acuerdo con las bases citadas, esta pieza dramática será estrenada en Madrid por el Teatro Nacional de Cámara y Ensayo en el curso de la presente temporada. Vicente Romero Ramírez acaba de cumplir veintiún años. Pertenece al cuadro de colaboradores literarios del diario Pueblo Su vocación teatral es incontenible. Su comedia Raciofagia dedicada a la memoria de Martín Lutero King, ha sido elegida entre sesenta y cuatro presentadas y hace la número catorce de las escritas por el autor, entre las que se encuentra Sonría, señor dictador próxima a ser estrenada también en el aula de teatro del Ateneo. en que el misterio se hace denso, dramático en muy buenas imágenes teatrales. Lástima de decorado. -L. S. GKAN PRESENTACIÓN BEL CIRCO ATLAS Con un programa de gran calidad ha inaugurado su temporada, a pocos metros de la plaza de Castilla, en la avenida del Generalísimo, si Circo Atlas, que une este año a la excelencia de los números la rillantez de una plástica muy cuidada, vistosa y moderna, prueba de la capacidad de renovación que tiene actualmente el buen espectáculo circense Parece justo destacar, en la atractiva cascada de ejercicios frecuentemente variados, a Los Jarz, que en audaces saltos, piruetas y combinaciones sobre el trapecio superan la precisión y la finura con el riesgo, la fuerza y la emoción; a Cardenal, que ha logrado un número muy personal lidad que es la presencia de los actores a los que de pronto Elisa dirige dos inflamadas arengas acusatorias por sí la pieza no tuviera suficiente justificación y necesitara otra de urgencia. Pero todavía hay un error más grave desáe el punto de vista constructivo y es el largo paréntesis que Paso abre entre el momento en que plantea el problema climático de la obra: la decisión de Juan de no socorrer a Sara ewe se suicida, y el momento fina! en que al íin, por las 1 eficacias carismátieas de ía doble confesión, Juan va a salvarse, ayudando a Sara. La tensión que pudiera producir el peligro inminente en que se halla ésta, ha decaído, ha sido casi olvidada, cuando Paso decide cortar las escenas de evocación y subconsciencia y regresar al terreno rea! de la acción dramática. Con más oráen, más lima y menos esfuerzo probatorio, Alfonso Paso podría haber logrado una excelente comedia esta vez. La interpretación de Pastor Serrador es cuidadosa, con leves fases de desmayo, con momentos magníficos de emoción, logrados con simplicidad de recursos de actor de primer orden. Le sigue en méritos Doris Coll en dos escenas muy logradas, tanto por el autor como por la intérprete. Conchita Núñez pone demasiada emoción, demasiada verdad en su personaje hasta el punto de perder el necesario control en algunas ocasiones, pero hace un trabajo plausible, al que perjudica su habitual falta de gusto en la caracterización. Pepe BUiiz hace con aplomo y eficacia sus tres escenas, y los restantes intérpretes, bien dirigidos, corroboran los efectos deseados por el autor, que consigue no pocos momentos especial izado en cáicuio y confección facturas I SOLICITA P O R T A N T E FIRMA (próxima a Diego de León) 9 Formación mínima a nivel de bachiller. Sólidos conocimientos y práctica de oficina. Sentido de responsabilidad y aran capacidad de trabajo. Exento del servicio militar. Escribir a mano con curriculum vitae y pretensiones a: Pl. Cristino Martos, 4. Referencia 5.532 (5.532) Hermanos lonetti y Yar con sus saltos de cabeza en equilibrio; a los magníficos malabaristas acrobáticos Two Helios y, quizá, en el mismo nivel a Tanta y Eva Tovarich, que componen una pareja afortunadísima por el buen juego de la fuerza y el equilibrio. De las veinte atracciones que componen el largo y rítmico espectáculo, todas las demás son altamente meritorias también. Los graciosos perritos futbolistas del doctor Santos, los chimpancés músicos de Elio, los Marrakechs en las típicas pirámides moras.