Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
SANTIAGO ONTAÑON: ILUSTRADOR Y DIBUJANTE, HIZO SU PRIMER DECORADO EN PARÍS, PARA UN BALLET DE KINN 1 ASEFF A su regreso a España, el Teairo Lírico Nacional le encargó la escenografía de Las golondrinas y La revoltosa GARCÍA LORCA LE ENCOMENDÓ EL DECORADO PARA EL ESTRENO DE BODAS DE SANGRE la localización insoslayable de la peripecia argumenta! 1 decorado es, por tanto, necesidad y exigencia. Algo así como la tercera línea vital del drama (las otras dos son la palabra y la acción) una vía de trastos, forillos, términos, gasas o papeles pintados, por la que discurrirá la creación escénica. Los grandes artistas de la pintura no se desdeñaron de colaborar con su sabiduría plástica al milagro t e a t r a l Watteau pintó decoraciones para la ópera francesa, y en la Italia de los siglos XVH y XVIH florecieron artistas decididamente captados por esta especial trabajo, como Fernando Galli y Bibbiena. La ópera, grandiosa y gesticulante, completó el encantamiento de su transporte m u s i c a l c o n el realismo lujoso y verista de sus escalinatas, salones de palacios, evocaciones de países exóticos y apoteosis destellantes. Los nombres de Stern, Orlik y Wildermann, entre los alemanes, apoyan un entendimiento pormenorizado y grandioso a la vez de la escena. E n t r e nosotros, el realismo ambiental coincide con el naturalismo interpretativo. El escenario se puebla de muebles auténticos, d e plantas, cortinajes y objetos que reproducen con exactitud l o s salones de la gran sociedad o los boudoirs íntimos de las damas. Las inquietudes estéticas, no obstante caminar por distinto sendero, contactan el teatro, y hay un momento UN ESCENÓGRAFO VOCACIONAL De 1942 a ¡955. en Améncoa todos ¡os decorados de Margarita Xirga EN LA NUMANCIA CONSEGUÍ LA LLUVIA CON EL SONIDO T LA LOZ; UN AMIGO MIÓ APOSTO QDE YO HABÍA ECHADO AGUA EN EL ESCENARIO M ¡mayor éxito como decorador ío obtuve con ladrón de niños de Svpervietle cuando en sus decorados se posa el soplo vivificante de la vanguardia a incluso la anécdota, cronológicamente limitada, del cubismo. La escenografía teatral, actualmente, se ha enriquecido 1 de conquistas técnicas, si toisn no siente anhelos de practicar ¡inéditos caminos. Nos encon- tramos ante un momento de eclecticismo. L o s escenarios pueden ofrecernos, indistintamente, las simples estructuras destacadas sobre la cámara negra y potenciadas en l a cambiante evidencia de las luces, o la reconstrucción corpórea de una calle, la habitación donde las puertas suenan al cerrar, o las escaleras de manipostería asegurando la pisada del actor que sa siente en la escena como en su propia casa. Nadie como Santiago Ontañón, veterano y a la vez jui veml creador escenográfico, podrá hablarme tanto de su propia vicisitud en el bello arte que ambienta y confor- ma l a creación dramática; como del devenir de modas y gustos inscripto en su ámbito. El artista que dio clima plástico al teatro lorquiano y no rehuyó escapadas estéticas a la vanguardia, tiene ahora mismo en los escenarios de Lara y C ó m i c o dos ambientaciones escenográficas suyas: las de Cuarenta quilates de Barillet y Gredy, y Representando a Karto de Arieh Chen, S u y o s también los decorados de Una n o c h e de lluvia de Joa- E 7 L substrato mental del que i nace toda obra literaria- adquiere en la creación sscénica un especial sentido plástico. No es el predominio de la idea, del concepto del ser, si 10 su propio mundo, surgenta, empapado y vivo, en un fenómeno comunicante cuyo priner impacto recibe el propio tutor. Hombres y mujeres se ¡levan del magma que a la vez los trama y sostiene, los ibera y encierra. Si el homH- e, en la aserción orteguiana ÍS él y su circunstancia, el tersonaje teatral aprieta la tefinición hasta el atenazaniento. Y no será posible su iologia sin ese contorno circunstancial contenido en las dimensiones que a lo alto, lo ancho y lo profundo postula si marco escénico. A la volición creadora se yuxtapone, en apresamiento vivificante, la fantasía escenográfica. Si el escritor finge, imagina seres y pasiones que con la voz, la actitud o el encio explican su mensaje, escenógrafo los instala en elo propicio, los envuelve en atmósfera veraz, les otorga el clima suficiente para que la ficción teatral alcance el poder de una realidad mágica. Desde el arranque del teatro fue así. Agatarco, pintor de Samos, hizo- -en la atribución da Vitruvio- -las primeras decoraciones pintadas para algunas obras de Esquilo, y como griego se da el origen de la pintura de decoraciones. Hay por otra parte en la dramaturgia helénica una simple y eficaz tramoya coadyuvante, donde los prismas giratorios, a. modo de apliques móviles modernos, sirven para la mutación ambiental y las plataformas cambian de lugar deslizándose sobre rodillos. El deux ex machina se impone: los dioses del Olimpo flotan en el aire, suspendidos por invisibles cabrias, y el sspectador disfruta mezcladas la fábula mitológica con la verdad escénica. Una exigencia realista irrevocable vive incluso en las piezas más soñadas, fabulosas o imaginativas. El teatro apresa, engancha y atornilla a la tierra los sueños y los mitos para que los humanos puedan solazarse con. ellos. La escueta acotación del clásico: calle campo o habitación signa