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CUADERNO DE BITÁCORA LA HUELLA DE DOÑA MARÍA Con motivo del recorrido que, por tierras de la América de habla his- pana, realiza la compañía titular del teatro Muría Guerrero, El Comercio de Lima, en su número del 13 de marzo último ha publicado el articulo que, por su indudable interés, reproducimos a continuación. Luis Alberto Sánchez, su autor, detecta la evolución del teatro español y se congratula de la presencia de sus autores e intérpretes en la ancha geografía colombina. AMA Guerrero vino a lama, por primera vez, en 1909. Su prestigio de artista iba acompañado de la narración de un milagro: una cómica se había casado con un noble Proeza mayor sólo en el Santoral... profano. Años después se repetiría la hazaña en otro campo, también de arte y español: el torero Juan Belmonte se casaría con una aristocrática limeña: se habían roto los tabús. Don Fernando Díaz de Mendoza, conde o marqués de Balazote, se hizo actor para seguir a doña María. En ello pudieron el ampr. la afición al teatro y acaso la buenatescarcela de don Fernando. Como fuese: formaron una pareja estupenda. Don Fernando, discreto, fino y algo afónico (a Dios gracias) lucía muy bien junto a la bravia y multifacética doña María. No olvidemos su magnífica, señorial actuación en el drama de Marquina En Flandes se ha puesto el sol que les calzaba a los dos a maravilla, aunque la segunda vez que vino doña María, ya en sus cincuenta o cerca de ellos, sonaba un poco a raro oír de sus labios, siempre diestros en el decir, y de su voz, siempre calida en el declamar, aquella balada juvenil y esperanzada de Señor Capitán, el de la torcida espada, de la capa eolorada y el buen caballo alazán Don Fernando hacía un capitán irreprochable. El dueto Guerrero- Díaz de Mendoza sacudió la conciencia teatral de los pueblos de habla ¡hispana, d o nueva vida al verso español, mas campanudo que otros, pero solemne como una catedral y sagrado como ella. En su segunda visita trajo en su elenco a dos actrices de gran calado y celebrada belleza, Carmen Buiz Moragas y la señorita Ladrón de Guevara. Carmen declamaba a Esquilo y miraba de reojo a Rodolfo Gaona, entonces en el ápice de su fama. Se enamoraron y se casaron. Más tarde el destino deparó a Carmen un secreto y fugaz destino real Ahora, sin ninguno de sus fundadores, ambos fallecidos, la compañía que recoge la tradición de la primitiva doña María realiza un recorrido por América. Su re- M María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza, en San Sebastián, en 1912. pertorio ha variado. Oscila entre Calderón de la Barca y Miguel Mihura, pero salta, al parecer, a aquel otro repertorio, hoy demondé que se refiere al modernismo y al teatro clasicoide de neocapa y espada: Vilteespesa, Marquina, Fernández Ardavin, asi como el neofranees de Benavente. Sin embargo, cualquiera con algún conocimiento teatral sabe que Los intereses creados y Rosas de otoño pueden figurar y figuran entra las más conspicuas comedias de alto corte en la literatura dramática del mundo, y que, tocante al empuje épico, el repertorio de los tres nombrados admite las mas esforzadas comparaciones. A través del repertorio, de la compañía Guerrero y de otras hispánicas nos asomamos a un fenómeno interesante. El teatro español ha evolucionado hacia el realismo y la simplicidad, pero no se deja arrastrar por un alegorismo excesivo y a veces mefítico. Como quiera que se considere al teatro, no existe ninguna razón para admitir y proclamar que sea obligación de los realistas o naturalistas contemporáneos anteponer el detritus al perfume, el sadismo a la filantropía y constituir una imagen de una Humanidad hecha de basura, escupitajos, violencias, y limitadísimo vocabulario. Pese a todo, la literatura no representa un idioma abreviado, sino ensanchado, rico antes que pobre; y el hombre vive de contradictorias sensaciones, de mugre y cielo, de mendrugos y manjares, envidiando aquéllos a éstos y temiendo éstos a aquéllos, pero de esa envidia y esi temor se amasa la Humanidad desde Caín hasta el marqués de Sade. La presencia hispánica no tiene en esto: tiempos la misma, ni un remedo, beligerancia que en el Siglo de Cro, pongamos poi caso. El teatro francés, inglés, norteamericano y medio- oriental ha asumido la responsabilidad de un neohumanismo hecho de rencor y desencanto. Quizá, pese a las circunstancias dolorosas que España ha atravesado en los tiempos recientes, haya en esa omisión o elusión del español dentro del cuadro del teatro al día una reafirmación psicológica e histórica digna de ser tenida en cuenta. La patria del conquistador y el misionero se resiste a ser la del negociante y el enganchador: el hidalgo ss niega a ser macró Lo cual puedí resultar fuera de foco y extemporáneo pero también con cierto hálito de eternidad. Pero todo esto excede al objetivo de la nota: la vuelta de doña María Guerrero a través de sus continuadores. Al menos nos dará ocasión de oír un buen castellano, bien pronunciado, con sus sílabas contadas como decía Berceo, y encajando cada idea y cada cosa en el estuche de su cada insustituible expresión. Es bastante. Luis Alberto SÁNCHEZ