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ABC. S Á B A D O 23 BE M A R Z O DE 1969. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 45. VAILADOUD al DÍA NAPOLEÓN Y VALLADOLID JLOS iranceses celebran este año el tricentenario del nacimiento de Napoleón Bonaparte, y como en la tradición gala entra el conmemorar aniversarios más o menos seculares y aún de mucha menor trascendencia histórica que el de esta imperial fisura, artículos periodísticos, revistas especializadas y libros signen ofreciendo nuevos aspectos de la vida y bélicos milagros de uno de los hombres que ha suscitado mayores entusiasmos, mayores odios y mayores deseos de emulación y hasta de sustitución de personalidad. De este hombre, por lo demás, todo el mundo sabe que tuvo que ver mucho con nosotros, los españoles, que, al fin y al cabo, le proporcionamos, en medio de su embriaguez de victorias y su consecuente megalomanía, un cierto sentido de los límites humanos. La historia de la francesada necesita, sin duda alguna, todavía mucha elaboración, pero estas líneas me van a permitir, una vez más, trazar un claroscuro del corso con fondo de La Antigua y San Pablo o San Gregorio, vallisoletanos. La guerra de la Independencia comenzó mal por estas tierras nuestras. Solamente bajo tremenda presión de estudiantes y pueblo desatados se decidió el general Cuesta a. levantarse contra el francés, y cuando hizo frente a los pocos días, el 9 de junio, a Lassalle, en el Puente Cabezón, una amarga derrota, que no se puede atribuir sino a la ausencia de formación militar del improvisado Ejército de paisanos que mandaba, lé debió convencer de lo fundado de sus temores. Pero tras Bailen, Napoleón vino a España a contemplar con sus ojos el campo de batalla y el fallo de sus cálculos optimistas; y a la vuelta de Madrid: en enero de 1809, concretamente el día 6, entró con oriental boato en esta vieja ciudad. La cabalgata de este (rey mago estaba compuesta por su guardia personal, su Estado Mayor y 4.000 infantes, que arrastraban, además, cuatro piezas de artillería que para sí las quisieran los guerrilleros vallisoletanos, hombres prontos a calzarse las alpargates y lanzarse a la llanura, que es mucho más heroico que al monte y que han dado a la historia de España nombres como los de don Juan Martín o don Jerónimo Saornsl. TEMPERATURAS DE LA CAPITAL Max. 13.6 Mín. 5.2 pregón de la Semana Santa lo ha pronunciado este año un poeta valenciano, rapsoda por tierras de Castilla, de España e Hispanoamérica: Rafael Duyos. Un poeta es quien mejor puede entender, sentir y evocar el misterio de la Redención, que es Vida, Muerte y Resurrección. Lo inaccesible a la mente humana, lo que la filosofía materialista es incapaz de comprender y desentrañar, lo intuye el poeta, privilegiada criatura de Dios marcada con el sello de la inspiración. Rafael Duyos conoce muy bien VaUadolid, su tradición, su historia, sus calles y sus plazas, sus templos y palacios. San Pablo, San Gregorio, La Antigua, las Angustias... En San Gregorio se habrá detenido más de una ves, en sus frecuentes visitas a la capital castellana, para admirar ese milagro de la inspiración que se repite en tres artistas: Alonso Berruguete, Juan de Juni, Gregorio Fernández, del que dan principal testimonio el Museo Nacional de Escultura Religiosa, las Angustias y la Penitencial de la Cruz. Allí habrá meditado y sentido el poeta ese anhelo infinito de aspiración a Dios que trascendía de la pura semblanza y panegírico de los desfiles procesionales para pregonar su fe en Cristo. Sí. Había un cálido temblor en las palabras del poeta que evocaba con lírico acento el prodigio de la Semana Santa vallisoletana a través de esas imágenes humanamente divinizadas; que en estos días inquietantes de guerras y sondeos espaciales, siguen elevando sus ojos al cielo, más arriba de las estrellas, donde la insondable eternidad guarda el secreto de Dios. No estoy glosando el discurso del poeta, pictórico de fe y de esperanza: más bien quiero insistir en el espíritu que alienta estas manifestaciones religiosas de la Semana Santa vallisoletana, donde el arte, lo espectacular y grandioso de las procesiones, no tendría sentido sin la existencia de algo más profundo: el espíritu de Castilla, el íntimo latido de un pueblo, su manera de ser, de entender v enfrentarse con lo religioso y trascendente. El Sermón de las Siete Palabras en la Plaza Mayor no es trasunto de un auto de fe como algunos han querido identificar, sino un verdadero acto de fe. La procesión de la Sagrada Pasión del Salvador, mi la tarde de Viernes Santo, sin antecedentes en su organización y conjunto desde 1927, en que el arzobispo Gandásegui con la, colaboración de don Francisco de Cossío dan a las procesiones un renovado impulso, conforma el espectáculo artístico- religioso más completo que pueda imaginarse como representación del Drama del Calva- rio. El pueblo participa en él, con él se identifica, y frente a la imagen de la Virgen de las Angustias, que acompaña en su dolor al Cristo inmolado, se desborda en una apoteosis de amor: Dios te salve Reina y Madre... Ruega por nosotros, esperanza nuestra... que es el eterno canto hecho oración de Castilla y sus hijos todavía hoy, cuando el mundo confundido y enloquecido... olvidado de Dios... oscila entre la anarquía y la hecatombe, desbordado por el frenesí de las conquistas materiales, inmisericorde al dolor humano, indiferente o cínico ante el mandamiento divinó: Amarás a tu prójimo como a ti mismo -Francisco ALVARO. El Emperador se alojó en el llamado Palacio del Rey, recibió el obligado homenaje de autoridades civiles y eclesiásticas y puso de vuelta y media a los temblorosos ediles, porque, naturalmente, en Valladolid por esas fechas ya se habían cometido unas cuantas muertes de franceses. Hubo sus más y sus menos y todo acabó por donde solían acabar siempre esas imperiales iras: levantando una horca y colgando a algunos cuantos chivos emisarios. Napoleón escribía a su hermano: He hecho prender aquí doce de los más bribones y los he mandado ahorcar. Pero también iba a escribir en nuestra ciudad una de las primeras páginas del anticlericalismo decimonónico en nuestro país; algo que en adelante se iba a convertir casi en un deporte nacional. Un soldado francés fue muerto, cerca o en el convento de San Pablo, por un criado del mismo a quien los frailes habían ocultado; y Napoleón, un poco porque las leyes de la guerra eran así y otro poco porque siempre consideró un honor para sí el acabar con lo que despreciativamente llamaba el gobierno de los frailes en España dictó una ordenanza según la cual todos los religiosos de ese convento quedarían arrestados hasta la entrega del asesino del soldado francés y el convento sería suprimido, los bienes se confiscarían y serían aplicados a las necesidades de sus tropas, y a indemnizar a quien corresponda Hechas estas reformas el día 17 del mismo mes se marchó de Valladolid. Su hermano José también estuvo en esta ciudad de marzo a junio de 1813, pero ya la guerra tocaba a su fin y no cabían muchas dudas sobre quién sería el vencedor. Han pasado tantos años y ha variado tanto nuestra morada vital que una evocación de este tipo puede hacerse hasta con un cierto talante divertido o romántico. San Pablo continúa siendo de los frailes de Santo Domingo, en España mandan los españoles- -ahora a partir un piñón con los franceses- -y Su Majestad Imperial apenas significa otra cosa para el gran público que una marca de un excelente coñac. Lo que pervive de toda esta aventura es un cierto anticlericalismo hispánico, pero seguramente también tan desvaído como los viejos paneles que nos cuentan esta historia. Y una fábrica de automóviles que obliga a la llana dicción castellana a hacer algunos gargarismos que recuerdan levemente a la lengua de Bonaparte. Pero, por lo demás, Valladolid no trata de regatearle ninguna de sus glorias: ¡Feliz cumplesiglos. Majestad! -José JIMÉNEZ LOZANO. JEFE DE VENTAS Precisa importante empresa Hispano Suiza dedicada a la venta de máquinas para oficina. SE. EXIGE: Probada experiencia en la venta de máquinas para oficina. Servicio militar cumplido. Dispuesto a frecuentes viajes por España. Residencia en Madrid. Envío amplio historial profesional, adjuntando fotografía de carnet. SE OFRECE: Importantes condiciones económicas. Seguridad en el empleo. Capacitación previa. Absoluta discreción durante el proceso de selección. Dirigirse por escrito al Apartado 670, Madrid. (4.779. SEA DECLARADA ZONA DE ORDENACIÓN RURAL La Feria del Libro vallisoletana se celebrará del 10 al 20 de mayo, y para ella se han pedido terrenos al Ayuntamiento, en el Campo Grande Valladolid 21. (De nuestro corresponsal. En estos días se ha celebrado el III Pleno fiel Consejo Económico Sindical Provincial, cuyas conclusiones- -que abarcan los problemas fundamentales de la provincia- -han sido elevados a la consideración del Gobierno. Hay unanimidad en el planteamiento de los problemas principales y en la necesidad de abordarlos con urgencia. El desarrollo agrícola, que deberá ser uño de los primeros objetivos, lleva implícita la creación de regadíos y el abono del cultivo de los terrenos marginales. En las conclusiones se pide: que se declare zona de Ordenación Rural a toda la provincia; una