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ABC, SÁBADO DE M A R Z O E 1969. EDICIÓN BE 1 A MACANA. PAG. 23, responsabilidad, quizá fuese preciso ser lama tibetano, monje budista o anacoreta medieval para cumplirlo estrictamente, pero? bastaría, desde luego, un poco de idealismo y buenos sentimientos para declararse simpatizante, al menos, del socialismo. Por desgracia, socialismo no significa eso. Democracia, tampoco. La democracia es una forma de ejercicio del poder político que no se refiere, en primer término, a ninguna virtud individual. Y socialismo es, al tiempo, una ideología política y económica, que difícilmente encaja en postulados de libertad, diálogo, poder político compartido... ¿A dónde pueden conducir estas confusiones, aun descontada su buena fe? ¿Por qué en lugar de cambiar el significado de cosas archidefinidas no aceptar sus definiciones ciertas? El juego político- -contraste de opiniones y de pareceres, pugna de ideologías- -necesita, forzosamente, el vehículo de las palabras. Mantengamos, por lo tanto, la exactitud de las palabras, como mantenemos el valor ya determinado de cada naipe para que sea posible y limpia la partida. Ser socialista, ser demócrata, ser monárquico, ser republicano, ser liberal... son valoraciones conocidas, cuyo signo no se puede, o no se debe, cambiar por principios o entendimientos subjetivos. Y menos aún, por habilidades tácticas. ABC PRENSA ESPAÑOLA, S A. REDACCIÓN, ADMINISTRACIÓN t TALLERES: SERRANO, SI. MADRID. APARTADO NUM. 43 TELEF. 8351710 planetario ADVERTENCIA CONTRA METÁFORAS Un milenario cuento chino habla de aquel concurso de sabios que veía, en una naranja a medias, sumergida en un espeso líquido coloreado de azul, nada menos que la Tierra, sumisa al omnímodo poder del Emperador, flotando en el azul del Universo, y del sabio disidente, quizá él único verdaderamente sabio que, con menosprecio de toda metáfora, veía solamente un hemisferio de corteza de naranja sobresaliendo de un líquido de indefinible naturaleza. Hay que tener- -es lo que se aprende en ese viejo cuento- -mucho cuidado con las metáforas. Acaban de constituirse en una realidad que reemplaza a la realidad verdadera. Entre las dos orillas de una metáfora, ésta, que sólo es en rigor un puente, hace que nos quedemos con su grácil arco en el aire entre dos realidades. Algo así le ha pasado al psicólogo profesional doctor Martín Schorr, convicto de haber descrito al desdichado Sirhan, asesino de Bob Kennedy, con palabras que no eran suyas, sino de una novela. Es culpable el doctor Schorr de acomodar una realidad cierta aunque oscura, la personalidad del asesino, a una realidad previa y puramente literaria, la personalidad de un personaje novelesco. En el fondo no otra cosa hacía F r e u d al describir ei complejo de Edipo. Establecía el creador del psicoanálisis una personalidad prototípica. Encontraba en la tragedia griega una situación que, según parece, conviene a muchos seres. El doctor Schorr encuentra a su vea que las motivaciones de Sirhan se ajustan al patrón descrito por el novelista James Brussel. Incita esto a sospechar si no estará ocurriendo que el hombre en lugar de ser un ente indefinible es, por el contrarío, un surtido de sujetos, muy limitado por cierto, previamente definidos, de tal manera que, como quería Cuvier con los fósiles que estudiaba, sea posible, a la vista de algunos rasgos, fijar, anticipar, describir todos los demás que en la escala de la tipología humana le convienen. A no ser que la naturaleza íntima del ser se nos escape siempre y estemos tratando de contornear el vacío con formas prefabricadas, de tal manera que metiendo a cada hombre en un armazón exterior creamos que esa estructura describible y ContemplaJble le define, lo que vendría a ser como confundir al Paburus Bernardus con el caparazón vacío en que ha ido a refugiarse. lias metáforas nos incitan a confundir la imagen con la cosa. lias palabras se organizan de tal manera que acaban por configurar nuestros pensamientos, por adobar de falsa precisión nuestras descripciones, y así la naturaleza de los seres y las cosas se nos escapa entre las pinzas del pensamiento, porque éstas están hechas de palabras que, por mucho que las afinemos, son romas. Esta inaprehensibilidad de la naturaleza última la saben muy bien los físicos modernos. Han descubierto- -y Kant lo sabía antes que ellos- -que es fácil confundir lo observado con el instrumento finísimo de la observación: que siempre se interpone entre nosotros y lo pensado nuestro pensamiento. Por ahí es por donde mejor se ve el hondo fallo de nuestros juicios, la inanidad enorme del sí y el no de todos los referendums. -Lorenzo LÓPEZ SANCHO, TERMINOLOGÍA PARA LA CONFUSIÓN Para el escritor de temas políticos de nuestro tiempo- -y en la medida correspondiente para el lector de estos mismos temas- -no hay, seguramente, acechanza más peligrosa que la rotunda ambigüedad con la que se emplean ciertas palabras. ¿Qué se entiende hoy, por ejemplo, cuando se usa el término definitorio liberal Por lo común, algo tan alejado y tan distinto del liberalismo como cual quier clase de oposición a lo establecido. Así, incluso la ideología socialista se proclama liberal Es decir, adopta una etiqueta, un pasaporte, cuyo significado corresponde exactamente al pensamiento político opuesto al que representa. (Sin que, po r supuesto, liberal signifique conformista. Se llega, por este camino de las ambigüedades y aun de las adulteraciones y mixtificaciones terminológicas, a extremos increíbles. Porque se llega a llenar de insospechado contenido nuevo definiciones clásicas Hemos leído, no ha mucho, una verdaderamente asombrosa, según la cual la democracia y el socialismo auténticos son nada más ni nada menos que lo siguiente Buscar el diálogo verdadero con mis conciudadanos, a fin de poner en común, cuanto quepa, nuestros bienes espirituales. Trabajar gratis en beneficio, a ser ppsible anónimo, de otros, a fin de comunicar con ellos los bienes que yo no necesito estrictamente, cuando soy capaz de producir más de lo que consumo. No querer mandar sino como positivamente convenga a mis subordinados. Compartir el poder político, económico, profesional o familiar del que yo disponga, con aquellos a quienes afecte, en la medida de mis posibilidades y de sus deseos. Consentir la máxima libertad posible a mis familiares, a mis vecinos, a mis conciudadanos, a mis subordinados. Amar la pobreza y el renunciamiento que redunden en beneficio de los demás. No querer capitalizar, para que puedan vivir humanamente, y aun capitalizar los otros. Dispensar graciosamente y humildemente mis saberes, a fin de que puedan beneficiarse de ellos quienes los necesiten. No cobrar más de lo debido por mi trabajo, ni pagar menos de lo debido por el trabajo ajeno. Cumplir concienzudamente con mis deb e para que otros puedan encontrar efectivamente respetados sus derechos, correlativos a mis deberes. Merece la pena cita tan extensa para no perder la literalidad de las afirmaciones. Para ofrecer una muestra cumplida del confusionismo terminológico reinante. Si el socialismo auténtico se ajustase a semejante contenido de diálogo y gratuidad, de libertad y poder compartirlo, de amor y renunciamiento, de enseñanza y B R E VE R IA E 1 Presidente de la Sociedad de Fomento de la Cría Caballar de España nos escribe a propósito de una reciente Nota del día deportiva, en la que se mencionaba la falta de totalizadores en los hipódromos, que permitirían conocer el volumen de venta de entradas y los ingresos. Nuestro comunicante rechaza las supuestas imputaciones de fraude que pudieras! deducirse de tal afirmación para una sociedad como la citada que, sin ninguna finalidad lucrativa, lleva más de cien años desarrollando una labor en pro de nuestra cría caballar, repetidamente reconocida y elogiada por el Estado- -escribe- -en disposiciones tales como el decreto que le concede la exclusiva utilización del Hipódromo de la Zarzuela Nos consta que el autor del comentario publicado en nuestras páginas en ningún momento alentó deseo de atribuir deficiencias a una entidad cuyos méritos son plenamente reconocidos, puesto que este espectáculo está sometido a una doble inspección fiscal. La afirmación vertida en aauel comentario era una lamentación nacida del deseo evidente de difundir aún más la afición al deporte hípico, lias carreras de caballos nunca han sido negocio en España y esta realidad, nada vergonzosa, merece conocerse. HÍPICA TENIDO DE BOLSOS TODO COLORIDO SISTEMA ALEMÁN REFLEJO Hermosilla, 81. 276 30 27 para señoras y caballeros. Fábrica oeluaueros especializados. Claudio CoellQ. 125- 378 14 87 PELUCAS, POSTIZOS