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EDITADO PRENSA SOCIEDAD D POR ANÓNIMA R I D ESPAÑOLA, M FUNDADO EN 1906 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA ABC palabras proferidas desde las alturas y apoyadas por el comentario de la Prensa mexicana: La madre patria está presente en el idioma, la cultura y la vida cotidiana. Las palabras del presidente Díaz Ordás tienen una significación singular por haber sido pronunciadas cabalmente en circunstancias difíciles, en las que hay que hacer frente, con serenidad y firmeza, a la violencia y a la indisciplina en tensión por instigaciones calculadas del exterior, que anarquizan los mismos puntos neurálgicos en las Universidades de todo el mundo. Díaz Ordás se armó de energía y se jugó todo su prestigio e hizo elevadas y urgentes apelaciones para que todos se mantuvieran dentro de los cauces jurídicos de una ley común que a todos aleanza y dentro de la cual son posibles todas las reclamaciones y mejoramientos. Entonces como ahora, sus palabras tienen valor y autoridad. Y trasfondo y resonancia. P. Félix GARCÍA R EDACCIO N ADMINISTRACI O N Y T A L LE RE s SERRANO, 61 PALABRAS JUSTAS P OR lo que tienen de reconocimiento y de superación, acaso tardía, de actitudes y de prejuicios inexplicables, aunque suficiente y repetidamente explicados para quien sabe entender, merecen ser recogidas y calibradas las palabras expresivas y formales, no formularias, a punto casi de cordialidad, con que el presidente de la República mejicana, Díaz Ordás, se ha referido a España en el acto solemne de lar inauguración del primer Congreso mejicano- centroamericano lie Historia. El momento era propicio, no convenidamente ocasional, para dar testimonio de una verdad- sentimiento que está inserta y entrañablemente difusa en las tierras y gentes de Méjico, al margen de episodios lamentados, de políticas mediatizadas y de intereses heterogéneos. El testimonio está dado sin la menor reserva, sin una concesión al prejuicio ni a compromisos extrahistóricos. Un testimonio claro y terminante por quien puede darlo y, en nombre de una comunidad, hablar de España como de nuestra madre patria común No en vano el presidente Díaz Ordás lleva apellidos que denuncian su ascendencia de tierras adentro de León y ds Castilla, para reconocer sin ambages que sus mejores esencias circulan por el terreno de nuestro mestizaje Muchas afirmaciones parecidas se habían ya reiterado por los historiadores desde los tiempos de la Conquista. Pero esas palabras, proferidas en un ámbito académico y entre doctos investigadores, es decir, en un momento de sazón, tienen un valor de reconocimiento formal, de exigencia histórica por encona de polémicas inveteradas y de liquidación de pleitos enojosos, que, en último resultado, no son problemas entre pueblo y pueblo, sino querellas y litigios más o menos familiares, enconados muchas veces por la interferencia y la insidia de terceros que, por una inveterada hostilidad, tienen interés bien calculado en enturbiar las aguas y avivar incomprensiones, que tanto beneficiaron a quienes se han ido cobrando con usura sus servicios interesados. Las palabras del presidente tienen la claridad y la ponderación segura de quien las ha madurado largamente y le urge decirlas, en su hora y sazón, como una reparación beneficiosa para el entendimiento mutuo, detenido por complejas motivaciones. Nos cabe la satisfacción- -dice con el mejor acento- -de haber superado escollos que en el pasado fijaron diferencias. Producto de similares orígenes épicos y espirituales, nuestros pueblos comparten la fortuna de haber dirigido controversias no por la fuerza de las armas, sino por los caminos del derecho, la justicia y la razón, que son potencias esenciales de los hombres libres. Los españoles de una y otra orilla, de los que allí y aquí se esfuerzan por elevar el tono y encontrarse en esa zona fecunda de la cultura, del trabajo, del bien común, por encima de intereses mezquinos y de propagandas mendaces, comprenden en toda su amplitud y trascendencia esas E nerle peros a la novedad, sino a lo otro. Me refiero a la decadencia de las relaciones privadas, que muchas veces se sustentan apenas con un fulgurante a ver si nos vemos o llámame cualquier día que se craza entre los amigos cuando ocasionalmente se tropiezan en el quicio de sus prisas. ¿Será a c a s o responsable lo primero de lo segundo? Tal vez el haber abierto los ojos a la gentes, advirtiéndoles d g que la amistad puede usarse como moneda provechosa, haga considerar que es cosa de pardillos no sacar tajada de lo que antes se despachaba gratis. Todo conocido puede ser presa aprovechable. ¿Quién de nosotros no puede un día emparentar con un ministro, for- mar parte del jurado de un premio o, simplemente, estar en buenas relaciones con un amable conserje que nos alivie de una cola? Puestas así las cosas, la simpatía ha dejado de ser un regalo de la Providencia, como la belleza, p a r a convertirse en una profesión rentable. Se aprende a ser simpático c o m o se aprende a ser perito electricista. Condición indispensable p a r a conseguir el diploma de simpático es la euforia, la vitalidad, la apariencia de estar siempre en forma (aunque nos parta un rayo) como si a todas horas tuviésemos que estar animando a alguien a una inversión de capital. Claro que la alegría como deleitoso estado de alma es una bendición de. Dios; pero la alegría como XISTE hoy una carrera corta con librea acaba por cansarnos. muy buenas salidas. Para obtener A menudo no es fácil distinguir kT el título se requiere buena planta, verdadera amistad de e s t a s amistades paciencia y solicitud hacia el pelmazo, postizas y de cultivo, como ocurre con y cortesía sin desmayo. Diríase que es las perlas cultivadas, que hasta los enalgo intermedio entre el secretario de tendidos las tienen que m o r d e r para Embajada y el viajante de comercio. Se comprobar si son auténticas. ¡Ay, con ejerce en un puesto denomidado rela- cuántas amista. des nos pasaría, si les diéciones públicas y parece ser que el es- semos el mordisco de conocedores, que pecialista en hacerse simpático aporta se nos quedaría eñ los dientes la cascamuy buenos clientes a las empresas, lo rilla de la cordialidad! que le hace doblemente simpático. Y así las cosas, ¿qué tiempo dedicaNi por un instante se me ocurrirá cri- mos a la verdadera, a la entrañable amisticar el invento. Que la gente trate con tad? A ese sentimiento que es c o m o amabilidad al prójimo (aunque sea a agua pura que aplaca la sed de la potanto la sonrisa y a cuanto el parabién) bre a l m a abandonada sobre el áspero es reconfortante dentro de un mundo suelo de la tierra como dijo Dante, tan tan hosco como el nuestro. No voy a po- amigo de sus amigos que los siguió hasta las mismísimas profundidades del Infierno. Ganas nos dan de ir a buscar al amigo triste, al amigo sosaina, incluso al amigo antipático, que a cambio de sus Depilactón eficaz tristuras se hallé dispuesto a escuchar y duradera Jas nuestras. Dejemos el cascabel de plata de la euforia a toda costa para el amiMasaje higiénico gc de THa itf quedaos Qnrie ipor- favor de oreja a oreja doblando el espiy suave con nazo, ofreciéndonos una s i l l a y una copa, y un canapé de salmón, y una recomendación p a r a el director generad Sí; quitémonos de vez en vez la careta de esa alegría con la que se ganan las lecciones- a- -presidente o se abren los mercados de la alpargata, y dejemos un resquicio de tiempo para llorar apoyados en el hombro de un amigo. RELACIONES PRIVADAS Mercedes BALLESTEROS