Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC. M A R T E S 18 DE M A R Z O DE 1969. EDICIÓN DE LA BKA ANA. PAG. 43. HA MUERTO EN MADRID EL PINTOR Y ACADÉMICO DANIEL VÁZQUEZ DÍAZ A las tres y cuarto de esta tarde será enterrado en la Sacramental de San Justo EL GRAN MONJE BLANCO Se nos ha ido, sin ganas de partir, viajero involuntario, en una despedida doliente y lentísima de la vida, como la de los largos atardeceres de su tierra onubense. Desde hacía algún tiempo, su memoria contaba, gustosamente, las horas hacia atrás: París, Eva, Fuenterrabía, Modigliani, La Rábida, Rubén Darío... Mis paisajes son instantes había dicho el pintor, y se llegó a llamar instantismo a aquella pintura suya, la más moderna y firmemente construida que se hacía en España. Aquellos instantes, mágicos, como los de su paisano Juan Ramón Jiménez, permanecen fragantes, prolongados por una geometría hondamente sensible, sustentada en poesía y resuelta en orden de belleza. Hasta que cae el árbol no nos damos cuenta de cuánto sitio ocupaba. Ahora, súbitamente, cobramos conciencia del espacio y tiempo que llenó gloriosamente don Daniel Vázquez Díaz en nuestra pintura. Era el Zurbarán del siglo XX, y los manteles de nuestro iluminado extremeño alimentaron de nieve y pureza sus cuadros, donde el blanco siempre prorrumpe en júbilo y alarga su eco en platas y grises. Más de dos mil cuadros, ce ca de mil bien contados dibujos y una escuela abierta, sin cátedra ni pupitre, en la que todos aprendieron bastante aunque ninguno estuviera matriculado en la clase. Nombre de profeta, el suyo se nos hizo familiar y grande, como su boina erasmista y vasca, como la gran vertical de sus formas. Tenía el gusto por la conversación y la afición por escribir, contagiada por sus amigos del 98. En estas páginas de A B C estuvieron sus artículos, y en un chalet, rodeado de ruido, sus espontáneas y sugestivas charlas con todo el mundo que llamaba a su puerta. El padre quería que fuera comerciante. Pero el muchacho, que a los diez años había empezado a pintar, iba por otro camino. A Montmartre le dijo al taxista a los veintiún años cuando llegó a París. Sabía a dónde iba y lo que quería. Son años inolvidables. Ha muerto Cezanne el año que llega Vázquez Díaz, pero queda la lección del maestro. Sus compañeros son Picasso, Braque, Max Jacob, y sus mejores amigos Modigliani, Juan Gris. Rubén Darío. De monje viste en su pintura al poeta y éste lo llamará gran monje blanco. Entre poetas anda el juego. A los treinta y dos años Los Molos le abren la fama en París, pero don Daniel se viene a España. Pagará muy caro ese amor a su tierra. Tres esoañoles: un malagueño, Picasso: un madrileño, Juan Gris, y un onubense, Vázouez Díaz, son ios tres mosqueteros que confunden la Escuela de París. Pero aouel color gitano que don Daniel llevó de Huelva se apagará en silencio, y el fandango de su nombre no sonará en el mundo de fronteras afuera, como merecía. En el camino a París, don Daniel ha descubierto Fuenterrabía. Entre las sirenas de Dinamarca, una le toca, la de la escultora Eva Aggerholm. Ella es su amor y su costumbre. Ella, con su arte, reaviva el gusto por el retrato tallado, por los pliegues escultóricos de la pintura. Don Daniel pintaba los rosales que Eva plantaba y que murieron el día del cumpleaños del pintor, 15 de enero, hace diez años. En La Rábida nos ha dejado la lección mural de la Hispanidad. Tenía algo de gigante don Daniel y todo se le llenaba de grandeza. Grandeza humana hay er los retratos, que son galería irrepetible: Unanutno, Baroja, Juan Ramón, Azorín Por su mano pasan las cuadrillas de Lagartijo y Frascuelo la senequista tristuf de Manolete y, luego, esos niños inocentes, de ojos grandes, claros, iluminantes. ¿Pintura construida, cubismo humanizado? El cuadro pensado. La pintura es una cosa mental, había susurrado Leonardo. Don Daniel la acompañaba con una nota de sensibilidad oue nos la hace emocionante. El desorden del trabajo de su estudio nunca fue obstáculo al orden de su trato con el cuadro. No salía por la noche. Ahora que le llega el día piensa uno en todo lo que nos deja. Más allá de ios cuadros va al reencuentro con Eva, al Paraíso. -Salvador JIMÉNEZ. EL SÁBADO SUFRIÓ UN ATAQUE DE TROMBOSIS CEREBRAL Y EN LA MADRUGADA DEL LUNES ENTRO EN ESTADO DE COHA Su obra- -más de dos mil cuadros distribuidos por todo el mundo- -comerjzó en París, ¡unto a Picasso, Juan Gris, Modigliani y Matisse Madrid. (De nuestra Redacción. A las tres y cuarto de ayer tarde, en su domicilio de la calle de María de Molina, 56. falleció el insigne pintor y académico Daniel Vázquez Díaz, que contaba ochenta y siete años de edad. El pasado sábado, alrededor de las once y media de la mañana, había sufrido de súbito un ataque de trombosis cerebral con pérdida del habla y de los movimientos de la parte derecha del cuerpo. Su estado se agravó cuando, en la madrugada del lunes, entró en coma, para no recuperar más la conseiencia. Ante el trance de una muerte inminente, sus familiares avisaron al padre Aguilar, dominico y amigo del pintor, quien en la mañana de ayer confortó al enfermo con los auxilios espirituales. En el momento del óbito se hallaban presentes su hijo único, don Rafael Vázquez Díaz, y su esposa, doña Margarita Aguirre; su nieta doña Laura Vázquez y su esposo, don Manuel Fortes, y sus sobrinos don Daniel y doña Amalia Zarza Vázquez, así como el personal de servicio. Hace más de veinte años Daniel Vázquez Diaz fue operado de la próstata y aunque quedó bien, en el último quinquenio parece que se le reprodujo la dolencia, sin que su estado llegara a ser grave. Fue a partir de 1966 cuando, a raíz de un amago de trombosis que no le dejó secuela aparente, el pintor acusó cada vez más el peso de la edad. Las salidas de su domicilio se hacían cada vez más espaciadas y últimamente estaba prácticamente recluido en su casa, alternando la cama con el sillón. Fue hace seis días, exactamente el II de marzo, cuando el ilustre pintor recibió el emotivo homenaje de sus paisanos al entregarle un pergamino y una paleta de plata con los nombres de las cabezas de partido de la provincia de Huelva. A las dos horas del fallecimiento se presentó en el domicilio mortuorio el vicedirector de la Dirección General de Bellas Artes, señor Falcón, quien dio el pésame a la familia en representación del ministro de Educación y Ciencia y del director general de su Departamento. También acudió en seguida el académico y catedrático de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando don Juan Bassallo, quien sacó la mascarilla del cadáver. La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, al tener conocimiento de la muerte de Daniel Vázquez Díaz, convirtió la sesión ordinaria en sesión necrológica. Hablaron del ilustre pintor el marqués de liozoya y José Camón Aznar, haciendo el resumen el director del centro, señor Sánchez Cantón. A continuación se levantó la sesión en señal de duelo. Esta tarde, a las tres y cuarto, tendrá lugar el sepelio del ilustre desaparecido desde la casa mortuoria, en María de Molina, 56, haefca la sacramental de San Justo. SEMBLANZA BIOGRÁFICA Daniel Vázquez Díaz nace en Nerva (Huelva) el 15 da enero de 1882 en el seno de una familia acomodada. Siendo un mozalbete se traslada a Sevilla, en donde cursa el Bachillerato y Profesorado Mercantil. Su progenitor desea que se haga comerciante, pero puede más su afición a la pintura. De una forma autodidacta aprende a pintar, y a los quince años vende su primer cuadro en 125 pesetas. En 1903 viene a Madrid, en donde descubre a Velázquez, El Greco, Goya y Zurbarán, que influirán en su obra, sobre todo este último con sus monjes. Pero la capital de España no presenta su mejor momento para un artista y decide marchar a París en 1906. Por espacio de catorce años Vázquez Díaz completa sus estudios sobre pintura y colma la época más activa de su existencia artística. Toma contacto directo con Picasso. Juan Gris Modigliani y Matisse. Sus cuadros se cotizan bien, al extremo de ahorrar unos siete mil francos de entonces, pese a su vida bohemia. En 1910 se traslada a Copenhague y contrae matrimonio con la escultora danesa Eva Aggerholm, que se convertirá en la fiel compañera de su vida hasta su fallecimiento en 1959. Con una primera medalla conseguida en la Exposición de Versalles, regresa á España en 1918. Mas los años venideros no son fáciles. Están llenos de amarguras, de incomprensión, de penurias. En 1919 se instala en Madrid, ciudad en la que residirá en el futuro. En 1927 gana la primera medalla de la Nacional de Bellas Artes de Madrid. Después llegan la medalla de oro de la Iberoamericana de Sevilla y de la Internacional de París. En 1930 se consagra como un pintor extraordinario con su cuadro Los monjes blancos del que nunca quiso desprenderse. En noviembre de 1949 es elegido académico electo de la Real de Bellas Artes de San Fernando, sillón que no aceptará hasta enero de 1968, por incompatibilidad con trece académicos. Hijo predilecto de su pueblo natal y adoptivo de Fuenterrabía, estaba en posesión de la Orden de Alfonso X el Sabio y del Indalo de Oro Catedrático de la Escuela de San Fernando, en 1954 le fue concedida por votación la medalla de honor de la Exposición dé Bellas Artes. Y en 1958 era designado académico correspondiente de la de Bellas Artes de San Fernando. En abril de 1962 se celebra en Madrid la Exposición Antológica de su obra, instalada en la Sala Quixote, que visitará Franco. Un año más tarde, e! Ayuntamiento le concede la medalla de oro de Madrid, que es impuesta por el alcalde, conde de Mayalde. En 1965, y dentro del pabellón español de la Feria Mundial de Nueva York, Vázquez Días expone treinta y tres de sus cuadros, siendo subastado uno de ellos a beneficio del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. Aquejado de una antigua dolencia de próstata, el maestro abandona a partir de 1966 la paleta para irse enclaustrando cada ves más en su hotelito de la calle de María de Molina, en donde le ha sorprendido la muerte, no por esperada menos sentida de todos.