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Adolfo Estrada: Ntater et magistra (Quixote) II Exposición de Artistas Ferroviarios: Paisaje de Irene Linares, Primer Premio de Pintura. Sócrates Quintana: Arfakis (Pintores de África) III Curso sobre las Artes en La Magdalena. Del 1 al 18 de julio, organizado por el Tercer Programa de Radio Nacional de España en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander, en torno al tema Valoración del arte de hoy dirigido por el profesor J. Camón Aznar. Un gran encuentro entre pintores, escultores, arquitectos, ingenieros, críticos de arte, profesores, músicos, escritores. varo Delgado. A mi, como ya he dicho otras veces, me satisface más el Enrique Segura de los niños, que son retratos, sf, pero con unas posibilidades de libertad que tal vez no tengan las literales efigiaciones de las personalidades que el pintor retrata. DtAZ José Díaz (Campo de Criptana, 1930) se españoliza más cuanto más tiempo permanece en París, al contrario de otros pintores, que se afrancesan no más ponen los pies en Saint- Michel. A José Díaz le ocurre lo que a Goya, quien, según nos cuenta Moratín, se hacia más español a medida que vivía más tiempo en Burdeos, y hasta los tipos que allí captaba sólo le servían para acentuar más su vena ibérica. ¿Qué hace José Díaz mientras vive en París? Azorín, sentado en un pretil del Sena, evocaba los pueblecitos llenos de sol de España. José Díaz, en su estudio de Montparnase, evoca a los graves caballeros del Greco, negros e inquisitoriales, enfrailados y evoca las gracias- -plata y carmín- -de las infantitas velazqueñas, la patética silueta de un bufón de la corte de Felipe IV. A veces, sí, ss sale de su imaginar español y contagiado por la belleza del momento mira a Morandi, pero su constante cavilar es España, cuya geografía traduce él a fantástico paisaje. No hay en José Díaz ni asomo de burla ni fácil caricaturización. Esta linda menina que el pintor ha esquematizado es, tanto como en la forma, un gentil homenaje a la Pintura, que aquí, cuando la escribimos con mayúscula quiere decir Velázquez. Pues no se trata de copiar, menester en el que José Díaz es muy ducho; se trata de recrear variando sobre un tema dado, como Picasso hizo, aunque el homenaje velazqueño es mucho menos complicado en José Díaz, y tan poco servil como el de Picasso, (Sala del Prado, Ateneo. diría evocado en un orden más definido. Una atmósfera de ensueño visionario- -dice Lafuente Ferrari- de reposó espiritual lleno de ardientes y contenidas sensualidades... Una pintura, en fin, que recupera para su género la nobleza más amable y la amabilidad más noble. Una pintura decorativa, sí, como lo es casi siempre toda la gran pintura. OTRAS EXPOSICIONES La de pintores de África o, mejor dicho, de pintores que quieren narrar temas africanos, marroquíes más concretamente, pues el gran tema de África- -a la manera que lo entendieron Delacroix o Fortuny- -hace tiempo que está ausente en la pintura! Esta XIX Exposición de Pintores de África es, salvo en algunos cases, una modesta muestra de pintura de domingo. Las excepciones son Albiac, Barceló, Briehuega, Casas, Gallardo, Lombardía, Montesinos, Kúñez Molinero, Fermín Santos, Santos Viana, Tauler, en pintura; Merino y Vicente, en acuarela; Barajas, Berrióbeña, Gómez Sanz y, sobre todo, Guadalupe de Madariaga, en dibujo, y en grabado- -lo mejor a mi juicio de esta exposición- -Alberto Duce y Sócrates Quintana. (Biblioteca Nacional. A. M. C. ESTRADA Adolfo Estrada, santanderino nacido en California en 1927 (Pancho Cossio és otro montañés nacido en Cuba) estudioso de todas las disclipinas de su arte, viajero, dueño de un oficio consumado, expone en Quixote una obra cuya seducción nadie esquivarla. La pintura de Estrada equidista muy inteligentemente entre una bella época de interiores amables y un modernismo que nunca se exacerba. Su intimismo trae a la memoria delicadas gracias de Laprade, poéticas melancolías de Marie Laurencin, aunque el color, aquí, ensordece sus gamas y la materia recuerda, por su exquisitez, la de Cossío, que se