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A B C. J U E V E S 13 DE MARZO DE 1969. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 18. cluidos casi seis millones de afiliados- -trabajadores de todo tipo, excluidos los agrícolas, ios dedicados a las faenas del mar, de la Renfe y autónomos- -el paso dado aparece como francamente alentador, trascendental, y más aún al considerar que los familiares del afiliado- -en cuantías determinadas por su parentesco, edad y situación laboral- -quedan también incluidos en la misma. Los conciertos que la Seguridad Social ha iniciado- -así lo suponemos dado lo reciente de la disposición- -para que sus afiliados dispongan de plazas en los distintos establecimientos psiquiátricos, deben marcar, por otra parte, un avance decisivo en esta especialidad asistencial, largo tiempo marginada de las atenciones públicas que su propia trascendencia exigía. Hoy, al menos teóricamente, los beneficiarios del Régimen General- -con arreglo a los cálculos de la O. M. S. un cuatro por mil de la población de los países europeos necesita atención psiquiátrica, y esta proporción, que en España significa la existencia de más de 120.000 enfermos, aumenta gradual e inexorablemente, dadas las actuales condiciones de la vida- -disponen de un auténtico seguro respecto a su salud mental. Y el gesto de sus elementos rectores, al no pretender la construcción de un gran hospital psiquiátrico- -que hubiera consumido recursos muy cuantiosos- volcando esos recursos en la atención del enfermo por medio de las instituciones ya existentes, y promoviendo la creación de otros, a expensas de la iniciativa privada, revela, a nuestro entender, un cambio sustancial en el rumbo de la asistencia médica, orientado hacia esa colaboración, necesaria y por la que tanto hemos argumentado desde estas páginas, de todos los centros y organismos que tienen a su cargo la salud de los españoles. Desde luego, cabe pedir que los trámites administrativos- -dependientes de las Mutualidades- -para la concesión de esos créditos para recobrar la salud mental se aceleren al máximo y alcancen en breve a los trabajadores no incluidos en el Régimen General. En Psiquiatría, como en tantas otras especialidades, el tiempo juega en contra del enfermo de modo decisivo. ABC PRENSA ESPAÑOLA, S. A. REDACCIÓN, ADMINISTRACIÓN X TALLERES: SERRANO, SI. MADRID. AFARTADO NliM. 43 TELEF. 2351118 planetario HUNDO DISTINTO Del Madrid con albaranes en cientos de balcones al Madrid de los grandes bloques de viviendas se ha pasado en un tercio de siglo. La modificación es profunda. El primero era una ciudad de ¡nquilinos. Es el segundo una villa de propietarios. La más remota supervivencia del nomadismo inicial desaparece. Identifícase el hombre con un suelo, con una casa, Mas la casa de hoy tampoco es ya la casa en que se ponían y se quitaban albaranes. Decía Papini de muchas de estas viviendas alquiladizas que solían ser enemigas y homicidas, tan repulsivas y tétricas que pueden sugerir a los débiles ideas de delito y suicidio La piqueta de un mundo que se renueva ha ido dándoles sepultura de cascote. Hoy el surgimiento de una casa es como la fundación de un poblado de los tiempos coloniales. Llegan de golpe los nuevos vecinos con sos enseres; se abre una cafetería, un supermercado quizá, tal vez una farmacia. La nueva comunidad se organiza y elige sus cargos representativos y de gestión. El bloque es un centro vital, una isla humana en medio del gran mar proceloso de la urbe. Las casas que componen esos bloques están fuertemente individualizadas. La uniformidad queda rota por el gusto, la necesidad o el capricho. El hombre que la, habita la siente a su medida, como su reflejo. Pertenecen ambos, el hombre y su hogar, a un mundo sedimentado, sedentario. El conflicto más violento, más áspero de nuestra hora late hoy entre dos pueblos hostiles que odian sus respectivas migraciones; que aspiran a la quietud de la posesión asentada. Ya no es la casa un receptáculo geométrico, inanimado, en el que se enciende un fuego, se produce un llanto, se alumbra un hijo y, per todo eso, se ama o se aborrece. Es la casa de nuestro tiempo un organismo vivo. Tiene un sistema pulmonar, respiratorio: el del aire acondieionado. Uno digestivo: el de sus tuberías, trituradores y vertederos de íesiduos. Uno, en fin, nervioso, el que la coloca a medio camino entre la esfera de lo inerte, de lo mineral y de lo orgánico, de lo vivo. Este es su sistema eléctrico. Por dentro de los muros, que son la dura carne de cal y de cemento de la casa, va la instalación eléctrica como van los ramitos nerviosos entre nuestros músculos por debajo de nuestra piel. Ya no es la casa, como quería revolucionariamente Le Corbussier, una máquina para vivir dentro de ella. Es una vida que envuelve nuestra vida. Una vida organizada para satisfacer nuestros deseos, nuestras necesidades, gracias a la palpitación nerviosa que es la electricidad. ¿Son esencialmente distintos nuestro fluido nervioso y la ondulación eléctrica de nuestra casa? Calor, frío, sonido, movimiento, trabajo, surgen de los órganos eléctricos de nuestra casa casi exactamente lo mismo que de los órganos de nuestro cuerpo. Poseedora de un sistema eléctrico- nervioso, la casa de hoy es un ser vivo con el que el hombre está en simbiosis. No es una máquina para vivir. Es una vida en que vivir. Cuando Edison inventaba la bombilla, el fonógrafo, ignoraba que estaba inventando ana casa nueva, un mundo distinto. -Lorenzo LÓPEZ SANCHO. PRIMER PASO HACIA UNA PSIQUIATRÍA SOCIAL Los enfermos psiquiátricos suponen en España, como en cualquier otro país europeo, desarrollado o no, un problema angustioso para el Estado- -y para la sociedad en general- cuya solución ha sido tradicionalmente soslayada, juzgándola quizá quimérica. Hasta hace seis años, las pensiones destinadas a la atención de estos enfermos oscilaban entre doce y dieciséis pesetas por paciente y día. Hoy, el límite habitual de las cincuenta, sesenta o sesenta y cinco pesetas se extiende, en algunos casos, hasta las ciento cincuenta pesetas, por idéntico concepto; cifra muy inferior a la destinada para los enfermos somáticos. Además hay que contar con el enorme déficit asistencial, calculado actualmente en más de ochenta mil camas, y la escasez de especialistas y subalternos. 1 panorama de la asistencia psiquiátrica- -en hospitales provinciales, municipales, de la Cruz Roja, de Beneficencia o centros privados, hasta alcanza la exigua cifra de ciento veinticuatro- -ha experimentado, sin embargo, un cambio sustancial en los últimos meses. Un cambio iniciado casi en silencio, con timidez sí se quiere. En virtud de la orden de 24 de septiembre del pasado año- -publicada escuetamente en el Boletín Oficial correspondiente, y afirmada por la circular de 12 de diciembre de 1968, aparecida en el Boletín del Mutualismo Laboral -se reguló la colaboración del Régimen General de la Seguridad Social en el internamiento de los enfermos psiquiátricos, determinando que, dentro de sus prestaciones de asistencia social, se adscribiesen los fondos que se estimasen precisos para la concesión de las ayudas necesarias, en orden a aliviar las situaciones que tal internamiento generara. La orden dispone que en los casos de enfermos mentales que hayan de ser internados en un centro hospitalario para su tratamiento, las Mutualidades Laborales podrán conceder auxilios económicos consistentes en una caniidad anual, cuya entrega se hará efectiva en fracciones mensuales La cantidad que los órganos de gobierno de las Mutualidades- -valorando en cada caso concreto necesidades y posibilidades- -tienen establecida como máxima alcanza las 90.000 pesetas anuales, que suponen un promedio de 230 pesetas diarias, cifra muy superior a la establecida para la atención de los enfermos psiquiátricos en los centros existentes de carácter benéfico- asistencial. Dicha cantidad, relativamente elevada, dadas l a s actuales circunstancias, presupone -dado que la Seguridad Social no posee establecimientos de esta índole- -la libertad del enfermo para elegir su centro de internamiento- -privado o no- -y su propio médico; presupuesto afirmado por la penuria de plazas en los hofspitales o residencias de la Seguridad Social destinados a las restantes especialidades. Si tenemos en cuenta que en el Régimen de la Seguridad Social se encuentran in- BREVERIA EMPRESARIOS inteligentes, capaces, dispuestos a ganar la batalla de la exportación y de la conquista de mercados exteriores? Un abogado madrileño, espectador excepcional de los hechos que relata, nos describe las dificultades que hubo de salvar una empresa española para ganar un importante contrato en un país sudamericano. Fueron inauditos los esfuerzos técnicos y profesionales que hubo de realisar y las inversiones crecidísimas que se requirieron para la prospección del proyecto, sin ninguna garantía de éxito hasta la obtención del contrato, en reñida competencia con las principales firmas mundiales. Incluso la fianza necesaria para participar en él concurso hubo que gestionarla en el extranjero. El resultado fue, sin embargo, un triunfo para la técnica española. Estos resultados, con limitadas posibilidades económicas, tío sería posible conseguirlos si no pesase definitivamente el factor humano de nuestros empresarios. Creo firmemente que en el actual momento de la industria española tenemos hombres de empresa -escribe nuestro comunicante- -audaces y creadores. Pero hay que ensamblarlos con una acción nacional y con un soporte financiero. La opinión nacional merece conocer esta realidad.