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MADRID, 13 DE JUEVES MARZO DIRECTOR: TORCUATO LUCA DE TENA. D E P O S I T O LEGAL: M- 13- 1958- 120 PAGS, EN WASHINGTON DE 1969- NUM. 19.650 TRES PESETAS ABC EL PROYECTO CENTINELA PODRÍA SER EL VIETNAM DE RICHARD NIXON Según uno de los científicos consultados por el Congreso, el sistema antibaJístico quitaría al presidente la iniciativa de decidir el disparo de los proyectiles TAL MEDIDA- AÑADE- TENDRÍA QUE TOMARLA UNA COMPUTADORA Washington 12. (Crónica de nuestro corresponsal, recibida por telex La decisión sobre él sistema de missiles antibalísticos puede ser el Vietnam de Nison dice, a enormes titulares, una página- entera de publicidad pagada en el New York Times reproduciendo un impresionante editorial contra el sistema defensivo, publicado esta semana en la prestigiosa revista Saturday Beview por su director, Norman Coosins. El gran anuncio es una andanada más en la intensa campaña montada en este país dentro del Senado y la Cámara de Representantes, en un gran sector de la Prensa y en el conjunto de la opinión nacional informada- -y no sólo la liberal- -contra el supuesto propósito del presidente Nixcn de dar su visto bueno, aun en forma modificada, pero inmediata, al plan militar de despliegue del sistema balístico Sentinel sobre la geografía nacional, al cual sé refería este corresponsal en un reciente despacho. Ante la ofensiva, la Casa Blanca no parece haberse replegado, pero ha aplazado la decisión que el presidente en persona había anunciado para el pasado lunes, hace dos días. La decisión ha sido aplazada y será dada a conocer el próximo viernes, para cuyo día, a mediodía, Nixon ha convocado a la Prensa a la Casa Blanca. Si la decisión, a despecho de la oposición manifestada, es favorable al despliegue del sistema A. B. M. Antiballistic Missile System se acabaría ánexorabiemente la breve luna de miel del presidente con el país y su Prensa y las Cámaras del Congreso y empezarían para Nixon difíciles batallas políticas y económicas en unas Cámaras, no se olvide, con fuertes mayorías demócratas. El punto de partida inicial del Pentágono para proponer el despliegue del sislema Sentinel fue un posible ataque balístico procedente de la China roja contra Estados Unidos. Cuando se buscan argumentos para armamentos se encuentran con relativa facilidad cuando se dispone de las nresiones que puede generar un presupuesto, como el militar, de ochenta mil millones de dólares. Sus técnicos, sus agentes, su influencia, el activismo en relaciones públicas y propaganda pueden hacer milagros sobre los intereses políticos, regionales e industriales de la nación. El complejo militar- industrial contra el cual advertía el presidente Dwight Eisenhower, un treneral, al abandonar la Casa Blanca en 1960, ha funcionado esta vez con toda su fuerza, pero se ha encontrado una masa de opinión nacional que se resuelve y da sus razones para resistir v hablar contra un proyecto militar de semejantes proporciones, para discutir técnicamente su eficacia y para preguntar si no es más fructífero invertir dinero en los riesgos de una paz insegura, pero fascinante, que en un nuevo capítulo armamentista entré las dos superpotencias atómicas, la U. B. S. S. y U. S. A. capaz de arruinarlas a ambas y destruir, desde dentro, a sus propias y convulsas sociedades. Según 1 senador Cooper, republicano, nadie ha demostrado hasta ahora que el estado de los modernos armamentos soviéticos haga imperativo que Estados Unidos se lance a un despliegue defensivo como el propuesto por los técnicos del Pentágono, que una vez iniciado podría llevar a gastos de centenares de miles de millones de dólares en un país ya abrrmado por los 30.000 millones de dólares anuales que le cuesta la guerra indeseada e inacabada de Vietnam. Hablando de la supuesta amenaza china, máximo argumento inmediato del Pentágono, decía el otro día el senador Richard ftussell, presidente del influyente Comité de Fuerzas Armadas del Senado y defensor incondicional hasta ahora de los militares: Los chinos no están completamente locos. No van a atacarnos con cuatro o cinco missiles cuando saben que tenemos la capacidad de destruir virtua luiente todo su país. Ayer, convocados por un Subcomité del Senado, tres distinguidos hombres dé ciencia declararon su opinión profesional totalmente adversa al despliegue del A. B. M. Eran los doctores Herbert York, de la Universidad de California; George Kistianowsky, de Harvard, y James Killiam, del Instituto Tecnológico de- Massachusetts. Los tres fueron asesores científicos del presidente Eisenhower y los tres manifestaron su oposición al despliegue del sistema Sentinel Uno de ellos declaró: El sistema EN ESTE NUMERO Editorial PRIMER PASO HACIA UNA PSIQUIATRÍA SOCIAL (Pág. 18. Cortes Españolas ÜN DECRETO REGULARA EL SERVICIO MILITAR DE LOS 0 BJETORES DE CONCIENCIA ÍPág. 30. Apolo IX LA NAVE DESCENDERÁ ESTA TARDE SOBRE EL ATLÁNTICO (Pág. 19. París COMENTARIO GENERALi DE GAULLE DRAMATIZO (Pág. 31. 1 II ¿fe IPI 1I lfcT 2 ¡Í y M KM jM f Q OíM E G A AGENCIA OFICIAL Princesa, 10 Goyo, 5 (G. Carlos III Soücite el Cataloga Joyas OMEGA íe! o ¡és Joya Omega desde, 10.250 pls, antibalístico proyectado quitaría al presidente la iniciativa de decidir el disparo de los proyectiles... Esto tendría que decidirlo una computadora electrónica... Los proyectiles y bombas ofensivas actualmente en operación no pueden ser disparados ni lanzadas más que por una orden presidencial explícita... Ahora bien, el tiempo entre la visualización de un missile dirigido contra Estados Unidos es demasiado corto- -de diez a quince minutos- -para una decisión humana a cualquier nivel... La decisión de disparar tendría que tomarla una computadora sobre la base de las instrucciones previamente dadas a la máquina por técnicos y oficiales muy por debajo del rango presidencial. Estos programadores tratarían de adivinar, con un margen de años por delante, qué es lo que hará el enemigo. Sería ana guerra automática al margen de la decisión del hombre, como en la escalofriante película 2081 que se ofrece estos días en los cines de Estados Unidos, en la que una computadora decide lo que tienen que hacer los astronautas en busca de Marte, llevándolos a la muerte en los espacios infinitos porque sus instrucciones eran diferentes. Como fuere, el presidente Richard Nixon tiene ahí, en la decisión en pro o en contra de una nefasta herencia de la Administración Johnson, un momento crucial en la trayectoria de su presidencia, la entrada en una trayectoria que, con sus colosales costos y una profunda controversia nacional, podría atarlo de manos por todo el resto de su Administración. Esto es lo que quiere decir Cousins al escribir que el A. B. M. podría ser el Vietnam de Richard Nixon y su destrucción política. -MASSIP.