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VIENENDEZ PIDAL, X) RUÑES DE CUNA ACE diez años, con el fausto motivo del nonagésimo aniversario del nacimiento de don Ramón Menéndez Pial, publicaba A B C un artículo intitulado En La Corüña, nace noventa años que useribía el firmante de las presentes líneas. Conviene hoy, -fecha de un glorioso cen ¡nario que el director de la Real Acadelia Española por menos de medio año no uede vivir, evocar aquel día en que en la asa número dieciocho antiguo y ahora es de la calle de Santa María, esquina a tamas, vino al mundo, a las ocho de la oche, un niño hijo de legítimo matrimoio del señor don Juan Menéndez, caballero omendador de la Real y Distinguida Oren de Carlos III, magistrado de esta auSiencia, natural de la villa de Pajares, rovincia de Asturias, y de la seáíora doña tamona Pida! natural de Villaviciosa, en i misma provincia, vecinos de esta parrouia Niño apadrinado por don Francis 0 Reguera, abogado, propietario, y su mjer, doña Antonia Bermúdez Valledor, ecinos de esta ciudad, y solemnemente ristianado en la pila bautismal ds la Real Insigne Colegiata de Santa María del ampo. Y conviene la evocación no sólo por su pertunidad cronológica y por lo que tieie de homenaje en un día en que La Couña, especialmente, va a enaltecer la lemoria de su egregio vastago, sino, tamién, para rebatir, con el debido respeto, la pluma coruñesa que, fechas después e la muerte del polígrafo, tuvo la ligeeza de escribir y publicar, entre otras, sta afirmación: Don Ramón, asturiano te muy hondas raíces, nació en nuestra iudad por pura casualidad. La partida bautismal, literalmente re roducida en el A B C del 14 de marzo de 959, no deja lugar a dudas respecto a la asturianidad de Menéndez Pidal: de Paares, su padre; de Villaviciosa, su madre: us abuelos paternos, ambos, también de ajares; los maternos, de Villaviciosa. De sangre asturiana, pues, por los cuatro cosados de rigor. Pero de eso a habar nacido en La Couña por pura casualidad van unos íuantcs años de andadura. Por semejante razón entonces sí, había nacido en la nisma parroquia, el 31 de octubre de 1792, a niña María Benita Moreno Pacheco, lija de madrileño y de noyesa, que lie- raría a ser célebre cantante de ópera en il Madrid de Femando VH. Cuyo parto U- el de la madre de la diva, bien se entiende, y según copia literal de la partida de bautismo- -subcedió por la casualidad de hallarse ella de posada en los términos ie esta dicha de Santa María del Campo 1 sus asumptos... Pues el matrimonio residía en Compostela, en cuya S a n t a Apostólica y Metropolitana Iglesia Catheiral- -asi consta igualmente en la partí Ja- -tiene y exerce plaza de músico el don Francisco Por el contrario, las circunstancias que rodean el nacimiento coruñés de don Ramón Menéndez Pidal son muy diferentes. En los archivos del Ministerio de Justicia ebran dos disposiciones significativas del tiempo en que don Juan Menéndez y Fernández Cordero fue vecino de seses. Y cerca de diez años, como luego verá el lector, vecino de La Coruña. I la ciudad de La Coruña. Dice la primera: Madrid 30 de sepbre. de 1859. Al Presidente del Tribunal Supremo. La Reina ÍQ. D. G. se ha servido expedir con esta fecha el Real Decreto siguiente: Promoviendo a plaza de Magistrado en La Coruña a Don Juan Menéndez, Juez de 1. Instancia del Distrito del Avapiés en esta Corte. De Real Orden lo digo a V. para los efectos consiguientes. Dios guarde a V. muchos años. Y signen los traslados de rigor: al interesado, al Rejente ísic) de La Coruña, a Clases Pasivas, al Director de Contabilidad, al Rejente de Madrid. El segundo documento reza así: Madrid, 1 de enero de 1869. Al Presidente del Tribunal Supremo. El Ministro de Gracia y Justicia se ha servido expeoir con esta fecha el Decreto siguiente: Declarando cesante a Don Juan Menéndez, Magistrado de la Audiencia de La Coruña. Lo que digo a V. Y continúa el mismo formulismo comunicante. (Aún hay un tercer Decreto: el de 22 de marzo de 1875, nombrando a don Juan Menéndez Magistrado de la Audiencia de Sevilla. Como g l o s a el amable letrado que me facilitó esta documentación, algo hemos mejorado cuando ahora los magistrados no quedan cesantes seis años De cuyos nombramientos se deduce que den Juan fue magistrado de Audiencia coruñesa durfchte nueve años y tres me- Mas volviendo al archivo parroquial de Santa María del Campo- -hoy, por cierto, conservado, y en no muy tranquilizadoras condiciones, en la iglesia de Santiago- aún hay más documentos demostrativos de la nada efímera y menos casual permanencia en La Corana del matrimonio Menéndez- Pidal. Siempre en la casa número dieciocho ant. ruo y ahora dos el día 23 de de octubre ie 1862 nace Alejandrina, Petra Rafaela Antonia Menéndez Pidfl, bautizada por don José María Camba y apadrinada por don Marcelino Rodríguez Arango, magistrado, y su esposa, doña Antonia Rojas; el 23 de agosto de 1864, Antonio Felipe Benicio María Menéndez Pidal, bautizado el día 26 por el mismo rector cura propio, y apadrinado por don Alvaro Pérez Valdes y su esposa, doña María Pidal y Pando, tíos maternos del bautizado; el 6 de octubre de 1867, María del Rosario Francisca Ramona, a la que don José María Camba cristianó y apadrinaron don Francisco Fernández y Pidal, administrador de Hacienda Pública de esta provincia y doña Enriaueta Menéndez Pidal, hermana de la recién nacida. Y, finalmente, el cuarto h rniano Menéndez Pidal, nacido y bautizado en Santa María: Ramón Francisco Antonio Leandro, sobre cuya frágil cabeeita, virginal archivo de sabidurías, don José María Camba, convertido ya en capellán áulico de la familia, derramó el 18 de marzo de 1869 unas sagradas y frías gotas de agua coruñesa. Y aquí una observación por demás significativa. Si el cese de don Juan como magistrado de la Audiencia coruñesa se produjo el 1 de enero de 1869, lógico parece que, a dos meses y medio del esperado alumbramiento, el matrimonio Menéndel- Pidal se trasladase a su casa de Asturias para aguardar en ella el feliz suceso y la noticia del nuevo destino. Sin embargo, don Juan y doña Ramona, a quienes el ambiente coruñés debía de serles grato, prefirieron que su próximo vastago naciera en el mismo hogar que los tres anteriores. ¡Bien tenemos que agradecérselo los coruñeses! Vieja pila bautismal de la colegiata de Santa María del Campo, en La Comuña, en donde don Ramón Menéndez Pidal recibió el primer Sacramento. Fueron, pues, cuatro los Menéndez Pidal nacidos en La Coruña. La misma ciudad donde en 1520, reunidas las Cortes que presidió el Rey, germinó la idea imperial de Carlos V Pero si el noble matrimonio tuvo en La Coruña el gozo de recibir cuatro hijos más, también sufrió el dolor de perder a dos de ellos. Alejandrina (nacida el 23- 10- 1862) falleció el 13 de agosto del año siguiente. Como siempre, según el testimonio de don José María Camba, murió de dentición y fue enterrado su cadáver en el Campo Santo, con oficios solemnes, en un nicho particular Antonio (nacido el 23- 8- 64) murió el 16 de ateil de 1868, su edad, tres años y medio, de enfermedad crup Y puntualiza don José María: a las cinco de la tarde del día siguiente se enterró su cadáver en el Campo Santo, en un nicho, acompañándole seis s e ñ o r e s sacerdotes, dos fagotes y la música del Hospicio. Formenor, este último, revelador de la personalidad que en La Coruña de entonces era don Juan Menéndez y FernándezCordero. Y por lo tocante a María del Rosario, falleció en 1941, en Madrid, alcanzados los setenta y tres años de su vida. He tratado de localizar el enterramiento de Alejandrina y de Antonio; me se-