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El calendario de la fama Mi dedicación a la actividad publicitaria se debió a una verdadera casualidad. Mi marido trabajaba en el departamento de publicidad de una editorial barcelonesa y, al ir un día a esperarle, me vio uno de sus compañeros y le propuso que me hicieran unas pruebas. La cosa fue bien, y a partir de entonces ha sido una cadena interminable. Teresa Gimpera nació hace unos treinta años en Igualada, un pueblo grande, industrial, cercano a Barcelona. Sus padres, maestros, se trasladaron poco después a la capital y allí ejercieron su profesión en la barriada de San Andrés. No es cierto, en absoluto, que, como se ha publicado en algún sitio, me asaltara un señor en la calle proponiéndome posar para un anuncio. Comprendo que esto resultaría más interesante. Pero las cosas suceden siempre del modo más sencillo. El primer anuncio de Teresa Gimpera; la primera vez que Gim posó como modelo publicitario fue para una marca de cervezas. La fotografía- -tal y como ocurriera con Marilyn Monroe- -sirvió para ilustrar un calendario. Sin embargo, el atuendo de Teresa- -blusa sin mangas y pantalones vaqueros, escanciando una cerveza mientras sostenía en su brazo izquierdo una cesta abarrotada de botellas y frutos- -difería sensiblemente en su cantidad dej de la infortunada M. M. Por el anuncio cobró trescientas pesetas, pero, poco después, de la mano de uno de los mejores fotógrafos publicitarios, Leopoldo Pomés, Teresa fue aprendiendo el difícil oficio. En el año 63, cinco años después de aquella primera fotografía, los spots de televisión se constituyeron en trampolín nacional para Teresa. Y dos años después una revista barcelonesa publicaba, con estilo de gran reportaje: Han visto su rostro en la calle, en la televisión, en la revistas y en el cine, pero hasta ahora no sabían quién era. Por una vez Teresa rompía el inocente misterio creado a su alrededor, hablando de su marido, Octavio Sarsanedas, de sus tres hijos- -Mare, Job y Juan- de su edad y sus aficiones. trando que más allá de su naricilla respingona, de sus ojos pardo- verde- amarillentos- -según su estado dé ánimo- -había una inteligencia, una actriz con posibilidades más que discretas. Después la indudable popularidad de Teresa, su bien demostrada naturalidad, le hicieron caer en las redes del cine comercial. Con inusitada rapidez, fruto de su conocimiento del inglés y el francés- -trabajó como traductora simultánea antes de comenzar su actividad como modelo- se sucedieron las películas rodadas en Italia o España en régimen de coproducción. Muchas de ellas no han llegado a estrenarse en nuestras pantallas: El solitario para al ataque de Ralf Habib, junto a Rogen Hanin; El mundo tiembla -inspirada en el suceso de las bombas atómicas de Palomares- de Marcello Giorcciplini; Una ladrona para un espía de Bruno Corbucci, con Nando Buzzanca; Lucky el intrépido del polifacético Jesús Franco, con Ray Danton; Wanted Play boy Y, a continuación, sin interrupción, la serie Masó al firmar un contrato por seis películas con el productor español. La nueva mujer española La comedia made in Masó comedia de costumbres trasladada a un plano rosáceo, de planteamientos reales con soluciones ficticias, a base de supuestos populares, de gracia de mediano calibre, contó con su presencia como protagonista. Así intervino en Novios 68 No le busques tres pies... Cómo sois las mujeres Las secretarias -aún sin estrenarse- A base de estas películas Teresa Gimpera impuso su aire de mujer nueva, de representante de una clase emancipada, a la europea. Su rostro y su figura, inéditos en el fichero habitual de las figuras del cine, han contribuido- -con la colaboración de una serie de actrices nacidas en la Ciudad Condal o sus alrededores- -a crear el tipo de mujer catalana, que ha venido a sustituir al de la mujer andaluza, dictadora absoluta del cine español durante las décadas de los cuarenta y los cincuenta, e incluso en parte de la actual. Teresa Gimpera, celoso guardián de su vida privada- como actriz estoy dispuesta a contestar todas las preguntas qus se me hagan, pero como espo- Continúa, Nace una actriz No había pensado hacer cine, pero un día Gonzalo Suárez me vio en un desfile de modas y pensó que yo podría ser la protagonista de una historia suya, una historia extraña y angustiosa, de una modelo perseguida por todos. Teresa, finalmente, hizo Fata Morgana limitándose, pese a su miedo, a posar, a interpretar un personaje que no era tal; un personaje hierático, de lejana bondad- -todos los personajes de Teresa, hasta ahora, han sido de chica bondadosa- que servía simplemente para registrar su belleza. De la confianza de otro realizador, Jorge Grau, surgió la segunda película: Una historia de amor Teresa hubo de forzar su figura y su belleza- -encarnaba a una mujer en avanzado estado de gestación- -y salió airosa de la prueba, demos 30 Teresa Gimpera, después de su primera película, demostró que, más allá de sus ojos pardo- verde- amarillentos, según su estado de ánimo, había una Inteligencia, una actriz con posibilidades. De izquierda a derecha, Gim en su hogar; un plano de la película El cadáver exquisito ante el tocador, antes de comenzar el rodaje en la habitación de un hotel madrileño; en su domicilio, buena aficionada a la televisión; llamando por t e l é f o n o en otro rinoón de su hogar, y con Arturo Fernández en un plano d e film Cómo sois las m u j e r e s