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y poesía; cada día Gaspar Núñes de Arce, vallisoletano, nacido en 1834 gran versificador y mediano poeta, es una personalidad típica de nuestro romanticismo Conocido hombre público- -varias veces diputado a Cortes subsecretario de la Presidencia, ministro de Ultramar- -escribe unos voemas amplios, rotundos sonares, tristes y pesimistas como él. Muy preocupado ñor los problemas ideolóaícos de su época, su poesía son ideas en verso Domina con tria el ritmo, el color, el ambiente. NUÑEZ DE ARCE TRISTEZAS (FRAGMENTOS) Guando recuerdo la piedad sincera con que en mi edad primera entraba en nuestras viejas catedrales donde, postrado ante la cruz de hinojos? j alzaba a Dios mis ojos, soñando en las ventaras celestiales; hoy que ini frente atónito golpeo. y con febril deseo Busco los restos de mi fe perdida, por hallarla otra vez, radiante y heiia s como en la edad aquélla, desgraciado de mí! diera la vida. ¡Con qué profnndo amor, niño inocente prosternaba mi frente en las losas del templo sacrosanto! Llenábase mi joven fantasía de luz, de poesía, íe mudo asombro, de terrible espanto, E místico clamor de la campana que sobre el alma iraniana de las caladas torres se despeña, y anuncia y lleva en sus aladas nota mil promesas ignotas al triste corazón que sufre o snefia Todo elevaba mi ánimo intranquilo a más sereno asilo; religión, arte, soledad, misterio. 3? odo en e 3 templo secular hacía vibrar el alma mía, como vibran las cnerdas d un salterio y a esta voz interior, que sólo entieiKÍg quien crédulo se enciende en fervoroso y celestial cariño, envuelta en sus flotantes vestiduras volaba a las alturas, n sin mancha, mi oración de niño Jia no templas mis íntimos pesares. ya al pie de tas altares como en mis años de candor no aerada Para llegar a ti perdí el eaminos y, errante peregrino, tentre tinieblas desespero f áadó Voy espantado sin saber por dónde i grito, y nadie responde S mi angustiada voz; alzo los ojos y a penetrar la lobreguez no alcanzo; medrosamente avanzo, y me hieren el alma los abrojos. Hijo del siglo, en vano me resisto a su impiedad, ¡oh Cristo! Su grandeza satánica me oprime. Siglo de maravillas y de asombros, levanta sobre escombros un Dios sin esperanza, nn Dios que gime, Y ese Dios no eres tú! No tu serena faz, de consuelos llena, alumbra y guía nuestro incierto paso Es otro Dios incógnito y sombrío; su cielo es el vacío, sacerdote el error, ley el acaso, Sálvano ¡s, Cristo, sálvanos, si es cierto que tu poder no ha muerto! Salva a esta sociedad desventurada, que bajo el peso de su orgullo mismo rueda al profundo abismo acaso más enferma que culpada La ciencia, audaz, cuando de ti se aleja, en nuestras almas deja el germen de recónditos dolores. Como al tender el vuelo hacia la altura deja su larva impura el insecto en el cáliz de las flores. Si en esta confusión honda y sombría es, Señor, todavía raudal de vida tu palabra santa, di a nuestra fe desalentada y yerta í- -i Anímate y despierta! Como dijiste a Lázaro: ¡Levanta?