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Y VIOLENCIA ña la fabricación de magníficos juguetes de guerra, los de violencia en abstracto, contra un supuesto enemigo, y de esos otros, las armas admirablemente imitadas, que incitan a la agresión directa y personal, aunque de mentira, a que son tan dados los niños. Hace unos años si uno se asomaba a los bazares se encontraba con verdaderos prodigios en armas de juguete, tanto los pesados artefactos bélicos como en las armas ligeras, aptas para la agresión y tan perfectamente imitadas, que más de un atraco se ha realizado intimidando a la víctima con un arma de juguete. Uno había llegado a pensar que a los Reyes Magos que venían de Orienta con su estrella y su mensaje de paz. no podía serles grato cargar con unos juguetes que suponían instrumentos de una plástica y efectiva pedadogía bélica y agresiva, de incitación a la viotencia. Juguetes q u e agradan al niño porque estimulan sus instintos primarios de agresividad, que en esas tiernas edades se manifiestan quizá como residuos subsconscientes de una ancestral necesidad de lucha por la vida. Yo no sé lo que opinarán los psicólogos de ofrecer al niño esos estímulos de agresión o de belicismo. A mi me produce malestar ver el entusiasmo con que unos niños de cuatro a ocho años se disponen a utilizar las bien imitadas armas agresivas. Este año podemos decir con satisfacción que el panorama ha cambiado. Pese a que los fabricantes sabían que sus mejores negocios se habían logrado con las más fieles reproducciones de juguetes bélicos han restringido ostensiblemente su fabricación. No he podido comprobar si aquel fabricante de juguetes que el año pasado dijo por la televisión que él se proponía no fabricar más juguetes bélicos y de violencia, aunque estaba seguro de que eran los más rentables, ha cumplido su propósito, su promesa, y el buen ejemplo se ha extendido a los demás: o si las campañas periodísticas de años pasados sobre este tema lograron despertar una cierta conciencia de responsabilidad y culpabilidad en fabricantes y reyes adquirentes (sin duda los más culpables) contra este tipo de juguetes. Lo cierto es que este año el cronista ha recorrido muchos bazares madrileños en los que se aprovisionaron los Magos y ha notado la ausencia si no total, sí con una notable disminución de los juguetes de guerra. Y se ha notado, con gran satisfacción, el predominio de los juguetes que pudiéramos llamar aptos para el plan de desarrollo Abundaban las hormigoneras mecánicas, los camiones de todo tipo, los tractores, las palas excavadoras, las grúas y esas manifestaciones utilitarias del automóvil; ambulancias, coches de bomberos, de policías, de repartos diversos. Abundan los aviones y los automóviles de turismo de las marcas conocidas y últimos modelos. No faltan los trenes tradicionales y los eléctricos. Abunda la zoología y la muñequería cada vez más mecanizada y perfecta. Verdaderos robots También en los juguetes se manifiestan los avances de la revolución industrial y tecnológica. Pero es una gran satisfacción descubrir que los fabricantes 53 ingenian para hacer atractivos los juguetes de paz. Yo supongo oue este año los Reyes Magos se han ido después de su viaje espectacular y maravilloso, más satisfechos de su periplo por los bazares madrileños. Porque, además de palabras y villancicos de paz, han transportado en sus camellos juguetes de trabajo y de esperanza. ¿Cuándo c zurrirá igual con esas películas de violencia y crueldad para consumo da ojos infantiles, en pantallas cinematográficas y caseras? Acaso se demuestre algún día que seria un tratamiento eficaz contra la delincuencia infantil y juvenil que tanto preocupa hoy a sociólogos y psiquiatras. Juan Antonio CABEZAS