Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
NO A LOS JUGUETES DE GUERRA LOS REYES PREFIRIERON ESTE ARO JUGUETES DE PAZ: TRENES, AUTOMÓVILES, AVIONES, TRACTORES Y OTRAS MAQUINAS PARA OBRAS URBANAS T. Naranjo L hombre no se desprenderá nunca vemos más que unas formas rudimentarias de esa niño Que fue y vuelve a ser y una deficiente técnica, descubren los nitan pronto como su circunstancia le ños prodigios de perfección y hasta gestos ofrece un trampolín para el ensueño. 1 de vida. Todo un mundo de maravilla que hombre y el niño se diferencian funda- puede surgir de unas ruedas y unas pamentalmente en esto: el hombre desnuda lancas accionadas por un resorte. En tiemlas cosas de su ropaje nebuloso en busca pos, la juguetería artesana no pasaba del de la verdad intima, de la realidad. El nimadera, el trapo la hojalata. ño procura revestirlo todo, seres y cosas, cartón, lagrandes fábricas deyjuguetes han Hoy, las de una segunda naturaleza y poética. Qué incorporado las matarías plásticas, resispoca realidad necesita el niño para crear sobre unas formas rudimentarias, unas tentes, transparentes, ligeras de que tanto ruedas dentadas y unos resortes que fingen se enorgullece la técnica actual. La mael movimiento, ese otro mundo suyo, el ravilla del movimiento obtenido mecánide los Juguetes! Un mundo de prodigios camente es la gran Usión del niño. Consetécnicos que no necesita ingenieros que guir que un cocodrilo o una tortuga de lacalculen resistencias de materiales ni tra- tón o de plástico muevan las feas cabezotas cen planos complicados, porque todo fun- al compás de sus pasos torpes; que un gato ciona admirablemente. se acueste y de vueltas: que un perro Yo os aseguro que no inventarán jamás nade y que un caballo galope; que un aulos hombres un tren tan rápido como ese tomóvil camine a distancia, que una que en el interior de cualquier casa re- grúa funcione, que un éscalsstric no corre en menos de un minuto la distan- se salga de sus raíles o que una muñeca cia que separa a Madrid que está en el dé pasos y hasta diga mamá suponen despacho de papá, de la estación de Bar- verdaderos prodigios para la imaginación T eelona colocada provisionalmente bajo la infantü. mesa del comedor. Ni un avión supersóniAndar estos días por las calles de Madrid co ni una cápsula espacial capaz de reco- era ir descubriendo los progresos de una rer en pocos segundos el trozo de pasillo industria, casi una gran industria, puesta Uie separa el Japón de Nueva York. al servicio de la gente menuda. RecorrienEl juguete que para e! hombre no pasa do esos bazares donde se aprovisionaban le una bagatela es para el niño una rea- de maravillas los Reyes Magos, uno desldad trascendente. Donde los hombres no cubría el mundo cada vez más sorpren- E dente de los juguetes, ¡mié deseos de comprar algunos para ocultarlos en el despacho y poder jugar un poco a puerta cerrada, para descansar un rato de las obligaciones de hombre! La juguetería sigue en todo los avances del progreso. Tuvo primero sus edades de piedra, de bronca y de barro; de madera pintada, de hojalata de trapo y de serrín. Esto es cuanto a los materiales. Pero aún es más rápido y sorprendente el avance de las formas. De los barcos ds vela, las diligencias y otros vehículos hipomóviles, se pasó a los trenes, los primeros automóviles y los barcos de vapor; después llegó la era de las aviones y las máquinas de guerra. Desde hace unos años la juguetería sigue la escalada de la tecnología en cuanto a la reproducción de los medios de transporte y otras manifestaciones del progreso industria construidas a escala ínfima, liliputiense, en cuanto a sus medidas reales y su material, pero con dimensiones incalculables y perfecciones que superan toda ingeniería, si la vemos con ojos de niño, con esa lupa mágica de la imaginación infantil, que los agranda y perfecciona hasta lo inverosímil. En los primeros años sesenta no sé si como resaca de la última guerra o como un reflejo de la guerra fría que vivió el mundo, se había intensificado en Espa-