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V K i Sf 1 antiguo campo de Chamartín fue inaugurado el 17 de mayo de 1924. Así eran los llenos de aquellos tiempos. en propiedad. En 1 Q 05 ganó al Athletic de Bilbao por 1- 0; en 1506, también al Athletic de Bilbao por 4- 1, y en 1907, al Vizcaya, de Bilbao, por 1- 0, para volver a quedar campeón al año siguiente, cuando se iniciaba la segunda Copa, tras vencer al Vigo Sporting por uno- cero. Relatar las vicisitudes, todos tos detalles de las actividades del Madrid en aquellos años resulta imposible. En la historia de los torneos de Copa y de Liga queda plasmada la trayectoria del Madrid, que en el mes de junio de 1920 recibió, por disposición de Su Majestad el Rey, el título de Real que perdería oficialmente durante los años de la República y que, naturalmente recuperó en 1939, al final de nuestra guerra civil. A la perseverancia de Carlos Fadrós se debió no sólo el nacimiento de la Copa de España, sino su continuación. A su entusiasmó y al de su hermano Juan, y al de los que formaban las directivas de aquellos años alternando en la mayor parte de los cases su condición de directivo con la de jugador, se debe la pervivencia del Madrid, el auge del fútbol en la capital, el mantenimiento de este juego. Hubo, si, otros equipos y, en algunas ocasiones, directivos y jugadores del Real Madrid marcharon a ellos, pero, pese a todo, la mayor parte de aquellos equipos, formados tras la estela del Madrid, fueron desapareciendo. Basta recordar el Moderno, unido al Madrid en una breve época; el New Foot- Ball Club, el Moncloa, el, Amicale, el Español, el Iberia, el Sport y el Atletic, único, éste, que ha supervivido. Siendo presidente Carlos Padrós y con objeto de reivindicar el buen nombre del fútbol madrileño el Madrid propuso la organización de un Campeonato Internacional, cuyo reglamento se presente al Congreso Internacional de Foot- Ball que se celebró en París en el mes de mayo de 1904. El Madrid se comprometía a subvencionar a cada equipo extranjero que acudiera a Madrid, pero las entidades francesas, inglesas, belgas, portuguesas, italianas y alemanas, que fueron invitadas, pidieron demasiado dinero y el proyecto no pudo hacerse realidad. Sí lo fue, sin embargo, el primer partido de carácter internacional que en Madrid se celebró el 23 de octubre de 1905 a iniciativa también del Madrid, entre el equipo francés campeón de su país, Gallia Club, y el Madrid, campeón de España de aquel año. Se jugó este partido en el Hipódromo. Fue arbitrado por el señor Steinberg y los dos equipos presentaron estas alineaciones M A D R I D Bisbal, Berraondo, Arsuaga; J. Yarza, Gallardo, Normand; Parages, Prast, Alonso, Revuelto y M. Yarza. GALLIAS: Pougnet. Luck, Raymond, Dizi, Bally, G. Bally, Bertic, Mornon, Bayron, Nicolet, Cristino. El resultado fue de empate a uno, habiéndose marcado los dos tantos, primero el del Madrid, en el primer tiempo. CAMPEÓN TRES AÑOS SEGUIDOS y obligado a trasladarse a África, el Club no fue bien. Fue presidente interino en varias ocasiones José Ángel Berraondo. La gestión de Carlos Padrós había sido reconocida por todos y se le nombró presidente honorario a perpetuidad. Esto ocurría en 1508. Fueron años difíciles para el Madrid en lo deportivo, porque no alcanzó los triunfos en las más importantes competiciones de la época, que eran el Campeonato regional y la Copa de España. Sin embargo, en 1912 inauguró el campo de O Donnell y en esa temporada, 191213, comenzó a jugar en el equipo Santiago Bernabéu, quien con Machimbarrena, Pepe Castell, Sotero, Aranguren, Juanito Carcer, imprimieron nuevos aires juveniles al equipo. Perdió el Madrid el título castellano frente al Racing en 1915. JUGADORES FRENTE A DIRECTIVOS Tras sus triunfos en el Campeonato de España, llamado también Copa de España y Copa del Rey, en los años 1505 a 1508, el Madrid tuvo unos años de cierta decadencia. Se separaron algunos socios y jugadores. Los hermanos Giralt, Buylla, Neyra, Manolo Yarza se van del Madrid y hacen renacer el Español para llevar a este equipo a la final de la Copa. Había cesado Carlos Padres en la directiva y ello se notó. Pese a los esfuerzos del nuevo presidente, Adolfo Meléndez, teniente del Ejército. Consiguió ser finalista én la Copa de España en 1916, para, al año siguiente, alcanzar el título de campeón que no lograba desde igo 8. Pero para conseguir este título, según se cuenta en el Libro de Oro fue precisa una especie de rebeldía de los jugadores contra la Junta directiva, que ya presidía Pedro Parages y que tenía a Julio Chulilla como secretario. Aunque este capítulo, como todos los del citado Libro de Oro no tiene firma, se ve que está escrito por el que fue portero y gran p e r i o d i s ta, Eduardo Teus. Relata aue el Madrid había ganado el Campeonato regional y adquirido, por tanto, el derecho a participar en el Campeonato de España, en cuyas eliminatorias ganó primero y fácilmente al Sevilla, para enfrentarse luego con el España, campeen de Cataluña, equipo que, según Teus, fuera de casa no contaba, pero en su ambiente sí. En Ma- drid, en el campo neutral del Athletic, se le ganó por cuatro a uno, gol este último marcado de penalty El segundo partido se jugó en Barcelona en el mismo campo del España. No se tenia entonces en cuenta el gol average y como el España en su campo se mostró duro y hasta violento y en el Madrid algunos jugadores se achicaron el equipo catalán ganó por tres a uno. Se jugó el desempate en el mismo terreno. Previamente unos cuantos jugadores leyeron la cartilla a los que en el primer partido no habían demostrado valor heroico y el España se encontró con un equipo más duro y el resultado fue de empate, con un gol de los catalanes marcado de dudoso penalty El Reglamento obligó a jugar un nuevo desempate en el mismo terreno algunos días después. Los jugadores del Madrid, en su mayoría estudiantes, regresaron a Madrid y volvieron de nuevo a Barcelona, para jugar el decisivo encuentro con el vizcaíno Rodríguez Arsuaga de arbitro. Ganó el Madrid por selo un gol y de penalty y al terminar el partido se originó un tumulto que Teus relataba así en el Libro de Oro v Al arbitro le agredieron, abriéndole la cabeza con una silla cuando pasaba cerca de la tribuna, y nosotros, los jugadores, tuvimos que ser protegidos por la fuerza pública para alcanzar el vestuario, donde permanecimos cerca de una hora encerrados mientras se desalojaba por la Guardia Civil lss alrededores del campo en las calles circundantes. Y clasificados para la final, -era la semifinal la que habíamos disputado a grazo partido con el España- -regresábamos aquella misma noche a Madrid. Por su lado, el Arenas vizcaíno eliminaba en la otra semifinal al Sporting de Vigo en dos encuentros. Rotunda victoria continúa