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marico: será para todos el gran duque de descendientes del rey San Luis de FranAlba De Puenterrabía a MÜlberg está cia, El duque Antonio tiene prisa por gamarcado el camino de la adolescencia a la rantizar su descendencia directa, y decide madurez de don Fernando de Toledo, y casarse con doña Mencla de Mendoza y coincide este periodo con el apogeo de Enriques, hija del duque del Infantado. Carlos V. El César se siente enfermo y La boda no es del agrado de Felipe II, y cansado. Pide a Alba que vaya a España por orden tuya el quinto duque de Alba es y acompañe hasta su lado al principe, que confinado en el castillo de la Mota, junto sera, por abdicación en Flandes, Felipe II. con los duques de Pastrana y Medina de SI brillante ha sido el servicio del gran Rloseco, que como familiares de doña Menduque de Alba al Emperador. Milán, Ná- cia hablan tenido parte en que se llevara poles, Clvitella, Ostia, Bruselas, Gronin- a cabo aquel enlace. Cuando el duque pargem, Hsmmingem, Mons y Harlem sen el te a cumplir su condena, deja el cuidado rosario de hechos heroicos y decisivos con de su villa y palacio de Alba de Tomes, que Alba acrecienta y cimenta la gloria y su administración, a su secretario, un del nuevo Monarca de España, que a tí- poeta también desterrado de la Corte por tulo de herencia pretende un dia el trono el Rey, que se llama Lope de Vega. Doña de Portugal. El gran duque es ya enton- Mencía no se resigna con esta prisión de ces un anciano, y está preso por orden del su esposo y de sus familiares. Todas las Rsy, por el delito de hsber consentido una villas de b Casa de Alba piden al Rey el boda de su primogénito, que contrariaba indulto del duque; Felipe II se resiste a la voluntad del Monarca. Pero Fellpj II, que pese al cumulo de servicios prestados a él y a su padre no ha sido con el duque ni benévolo ni generoso, comprende que sólo don Fernando de Toledo puede alcanzarle aquella corona. En brillante acción Alba pasa Setubal y entra triunfal en Lisboa. El Rey Felipe se vence al fin al reconocimiento que le debe, nombrándole condestable de Portugal, dignidad honorífica de la que no tendría tiempo de disfrutar, ya que auxiliado por fray Luis de Granada ve llegar en Lisboa la paz decisiva para su cuerpo, y rinde su alma al Todopoderoso en 1882, entrando en el libro de la historia de España. Es el año en que fallece, precisamente en Alba de Tormes, y llamada allí por la duquesa de este título, una Insigne andariega castellana: Teresa de Jesús. don Gaspar de Guzmán, conde- duque de Olivares. Felipe IV nombra a don Antonio de Toledo virrey de Ñapóles, y allá parte el quinto duque, ya casi anciano, a continuar los servicios de su casa a España. Y en el servicio al Rey le llega la muerte en 1639. Su hijo Fernando es el sexto duque de Alba, y preside el Consejo de Castilla durante largos años. Casa dos veces, una con doña Catalina Pimentel, y otra con doña Antonia Enriques de Rivera, quinta marquesa de Villanueva del Rio, que aporta en dote a la casa de Alba una histórica mansión sevillana, que fue, antaño, del linaje de los Pineda: el palacio de las Dueñas. Su hUo don Antonio Alvarez de Totedo y Enríquez de Rivera sucede a su padre en 1667, y es, por tanto, séptimo duque de Alba. Contrae matrimonio con doña María de Velasco, de los duques de Frías, y también preside el Consejo de Castilla, os- LA PLUMA DE LOPE DE VEGA CONSIGUE EL INDULTO DEL V DUQUE DE ALBA Ya es IV duque de Alba don Fadrique Alvarez de Toledo. Breve será su vida como tal duque, aunque muchos los hechos de armas prestados a España. Era casi un niño cuando su padre le llevó consigo a la I actual duque de Huesean, Carlos, toma de La Goleta. Prácticamente desde sobre el que un dia recaerán las resentonces estuvo presente en casi todas las ponsabilidades de la Casa de Alba. acciones que acaudilló el gran duque. Toda la campaña de Flandes la hizo a su lado, mandando importantes cuerpos del ejército. Tan compenetrado estaba con su progenitor, que al faltarle sintió que le concederlo. Entre Castilla, Navarra, Extrey Andalucía son casi abandonaban las fuerzas y su amor a la madura pueblos que se tienen cincuenta latí ya vida, que se le escapa tres años después villas y duque de Alba, y movidas por esta del sus gende haber sucedido a su padre, falleciendo dos por el tesón de la duquesa doña Mentes en 158 S sin dejar él un sucesor directo de cía, y por la convincente brillantez de las ninguno de sus tres matrimonios, celebra- cartas que de uno a otro sitio despacha el do el primero con doña Jarónima de Ara- secretario, don Félix Lope de Vega y Cargón, hija del duque de Cardona; el se- pió, se consigue al fin el perdón real. gundo con doña María Josefa Pimentel, a quien se otorgó en 1563, como dote real a estos esponsales, el titulo de duquesa de Huesear, para que lo ostentaran como vinculación a esta Casa ios primogénitos DURANTE LA GUERRA DI SUCESIÓN de los duques de Alba; el tercer matrimoLOS ALBA APOYAN A FELIPE V nio fue con U prima doña María de Toledo, hija del marqués de Villafranca, y a causa de él, por ssr contrario a esta boCon el nuevo siglo hay en España nuevo da Felipe n, tuvieron que sufrir prisión él Monarca, Felipe m que gobierna por may su padre, don Fernando. Dejó también no del duque de Lerma. No brilla en este al morir un hijo segundo, el gran duque, reinado la casa de Alba. SI duque don Anllamado don Diego, casado con doña Brlan- tonio, descontento con el valido, pero resda de Beaumont, quinta condesa de Lerin, petuoso de la majestad real prefiere el pero por sobrevenirle la muerte en 1 S 83, gobierno de sus estados a aparecer en la un año después que a su padre, y dos an- Corte. Nacen al quinto duque dos hijos, tes que a su hermano, no pudo suceder a Fernando y Antonio Alvarez de Toledo y éste. Fue un hijo suyo, don Antonio Alva- Mendoza, que será el primer marqués de rez de Toledo y Beaumont, quien a los die- Villamagna. Felipe n i muere a los cuacisiete años de edad pasó a ser el quinto renta y tres años, y hereda el trono su hijo duque de Alba. Dos grandes casas se unían Felipe IV. Un noble cuya descendencia se en este joven duque, la de Alba y la de los fundirá luego con la de este duque de Alcondes de Lerin, Condestables de Navarra, ba gobierna España como ministro del Rey: SO Jacobo, tercer hijo de los duques de Alba, tiene una gran vooaolón artística. Recientemente expuso en Madrid. tentando el ducado veintitrés años, pues fallece en 1890. El Rey don Carlos IX otorga la sucesión del ducado de Alba al primogénito del anterior titular, también llamado Antonio, que es el octavo duque de Alba. Casa con doña María de Guzmán Dávila y Osorio, y sólo tienen un hijo, que igualmente lleva el nombre de Antonio, tradicional de los Alba en el siglo XVII. Fallece el octavo duque en 1701. La Carta de Sucesión del noveno duque de Alba lleva la firma de un nuevo Monarca de España, Felipe V, de la dinastía de Borbón, quien aún no está del todo asentado en el trono de San Fernando, que le disputa su tío el archiduque Carlos de Austria. La casa de Alba toma rápidamente partido en esta guerra de sucesión y una vez más está del lado de la legitimidad, reconociendo la primacía de don Felipe. 1 Rey nombra al noveno duque de Alba su embajador en París. Y la gestión de este noveno duque cerca del anciano Luis XIV da por resultado que un mariscal de la sangre real de los Estuardos, desterrado de Inglaterra, el duque de venga a España en auxilio de Felipe V. Un siglo después veremos unirse en una común descendencia los ducados de Alba y Berwick. Ha casado el noveno duque de Alba, don Antonio Martín, con doña Isa-