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LUGAR DE VERANEO con más fuerza e intensidad. En esta afición cabe distinguir el religioso y el ¡profano. Del folklore religioso mencionemos sus villancicos, realmente únicos en España. Hay que tener en cuenta que Piornal tomó parte durante dos años en un concurso nacional con un grupo de muchachos cogidos al azar y ambos años obtuvo, en lutíha con las provincias españolas, el tercer premio. Ante este resultado hemos de preguntarnos: ¿qué hubiera sido si estos villancicos los hubiera cantado un coro entrenado? Desde luego la conquista de mayores lauros. La excelente presentación y la impresión causada por los villancicos movió a la grabación de un disco, con Pobrecita Virgen y Rosca del Niño interpretado son tamboril y alegraos Esas Roscas bien merecen que se recogieran y pasasen, en discos o en cintas, a enriquecer las casas de la cultura y otros centros similares y recreativos. Famosas son La torera y La rondeña piezas de la localidad, de gran valor musical, que entusiasman y deleitan. Las toreras piornalegas son bellísimas y muy viriles. Marcan sin duda el genio de la raza conquistadora por antonomasia: Torero tira la capa, torero tira el capote, y métete n la barrera, mira que el toro te coge... Se cantaban a partir del sorteo de encabezados en San Juan, toda la noche y hasta pasados los días de fiesta y feria. Siempre ¡había dos toros: el de los mozos y el de los casados, y en todos rivalizaban los grupos encabezados en rondar bien y sonao y en traer espléndidos ejemplares para ser toreados luego en su día. Hemos de afirmar que eran días de tronío e inolvidables para quienes los vivieron, porque los mozos, entre copla y copla, entre faena y faena, visitaban o rendaban a sus novias y los casados a sus mujeres, que volvían a revivir unos años ya pasados con la misma intensidad de siempre, con la intensidad del amor que inmortalizó en el maravilloso poema El embargo de Gabriel y Galán, el sentido cantor de esta tierra. La rondeña es una jota que cantan los piornalegos con todo su valor de jipío su acompañamiento a la guitarra resulta bello. También se acompaña con caldero, botellas y almirez. Hay varias variantes de las rondeñas pero la pura es tan pura que no se oye per parte alguna nada parecido. Tiene incentivos amorosos: Por la estvéllita del Norte se guían los marineros; 3 0 me guío por tus ojos que parecen dos luceros. Las noches piornalegas de rondas eran eso, noches de rondas, noches de auténtico ensueño. Algunos (piornalegos nos las recuerdan y quien nos informa con tanto entusiasmo, don Miguel Cruz Sagrado, se emociona al evocar cuando de pequeño las oyó. Hoy se han perdido y sólo queda algún fugaz brote. Se ha afirmado que los piornalegos, cantando sus rondeñas no tienen, nada que envidiar a los navarros y aragoneses. En Piornal ha habido siempre magníficos tocadores de guitarra consagrados a las rondeñas Familias enteras de tocadores que ponían un broche de oro a la bellísima copla con sus acordes. Entre estas familias destacaron los Porras, que entusiasmaban con sus interpretaciones. Valeriano GUTIÉRREZ MACIAS Vista de Piornal