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ABC. M A R T E S 20 E AGOSTO DE 1968. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAO. SÍ DISCRETO EN LO ESPECTACULAR, PROMETEDOR EN LO PROFUNDO ASI C 0 MENZO- CONTRARIAMENTE A LO PREVBTO- EL CONGRESO EUCARISTICO INTERNACIONAL DE BOGOTÁ W IGLESIñ EN EL MUNDO DE HOU 1 diarlo El Tiempo resume en sus titulares- más justicia social y cambio de estructurasel clima de lo que se está viviendo ESTA VERTIENTE NO SURGE DE UN GRUPO DE SACERDOTES U OBISPOS IBEROAMERICANOS, SINO DE LA MISMA ORIENTACIÓN DEL PAPA Y DEL LEGADO Bogotá 19. (Crónica de nuestro enviado especial, por telex Con la llegada del cardenal Lercaro, Bogotá entró en estado de Congreso. A pesar de ser día de trabajo, y de trabajo intenso, pues miles de colombianos están haciendo horas extraordinarias para poder gozar de vacación cuando el Papa llegue, el aeropuerto de El Dorado estaba ya abarrotado de publico y muchos miles de curiosos y niños con banderolas escoltaban 1 trayecto desde el aeropuerto a la catedral en una especie de ensayo de lo que, multiplicado por en, ocurrirá el jueves con la llegada del Pontífice. Y es que cada día que pasa crecen en Bogotá los nervios como una fiebre. Si anteayer el periodista se topó con una especie de desconcierto e incluso de decepción por la llegada escasa de peregrinos- -tal vez aquí no contaban con que el peregrino suele andar corto de dinero y llega siempre a la justa, tal vez también porque ciertos comentarios alarmistas de Prensa, hablando de bandidaje o de falta de alimentos en 1 ciudad detuvieron a muchos de los que pensaban venir- -ya ayer noche, y, sobre todo, esta mañana, el clima de Bogotá se había animado. La ola de periodistas y de obispos crece sin cesar y Gobierno, Prensa y radio colombianos están materialmente volcados sobre el acontecimiento. Trazar hoy un pronóstico sobre el valor que vayan a tener estas jornadas resulta, cuando menos, atrevido. Ayer, en una de las muchas entrevistas que le hicieron a quien firma esta crónica- -pues el fabuloso cariño de los colombianos hacia España hace que nos vean como los hombres superinformados- me preguntaban si no había pasado ya la hora de los Congresos Eucarísticos. CLIMA DE FIESTA SENCILLA, NO DERROCHADORA Y mi respuesta era bien sencilla: el Con. greso EUCÍ) rístico, entendido como puro fuego de artificio tras el que nada queda, ciertamente pasó, y gracias a Dios, a la historia. Pero hay un nuevo tipo de congresos que comienza a nacer y que yo vi realizado hace cuatro años en Bombay: el Congreso de la Iglesia, la Asamblea de familia en la que los cristianos se encuentran y reúnen en torno a la Eucaristía y presididos por el Papa, para proclamar su fe y trazar los caminos del futuro. Y ahora el lector me preguntará cuál de estos dos tipos de Congreso está iniciándose en Bogotá. Y yo respondería sin la menor vacilación í ue el segundo. Nada huele aquí a fue. ¡sro de artificio; el clima es de fiesta sencilla; alegre pero no derrochadora. El sencillo- -y no muy bello- -templete que preside el aún más sencillo campo eucarístico que podrá albergar hasta 750.000 fieles en las grandes celebraciones, la reunión de campesinos que con grandes sacrificios acudirán a Mosquera y que tendrán qué dormir por los suelos en escuelas y pabellones, todo huele a una digna y hermosa pobreza. En cambio, el esfuerzo de preparación espiritual hecho por la Iglesia colombiana a nivel de miles de parroquias, me parece muy serio y profundo. Y a ello se une el que este Congreso va a tener una segunda parte no menos importante en la Asamblea Episcopal de Medellín. UN PASO HACIA LA NUEVA POSTURA DE LA IGLESIA He hablado estos días con docenas de obispos latinoamericanos y, si no hay en sus ideas la estridencia de ciertos- grupitos extremistas, sí hay una decisión de dar un paso al frente hacia la nueva postura que la Iglesia está adoptando en este continente. Pero mejor será dejar por ahora los pronósticos. Cuando el lector lea estas líneas, el Congreso estará dando sus primeros pasos. Unos pasos que desde luego serán definitivos en la historia de este continente. Hoy, de cada tres católicos, uno es latinoamericano. Dentro de pocos años, la mitad de los católicos del mundo estará en Iberoamérica si la Iglesia sabe convertirse en portaestandarte de una pacífica revolución que sacie sus esperanzas de justicia. De otro modo, el continente se embarcaría en una cadena de revoluciones sangrientas que arrasarían la fe en un río de violencias. Esto es lo que fuerza a pensar que perder esta ocasión sería perder un siglo y lo que hace que las esperanzas de la Iglesia se centren hoy en Bogotá. ASAMBLEA DE RESPONSABILIDAD Más justicia social, pide el Papa Cambio de estructuras, pide monseñor Lercaro a gobernantes Estos dos titulares que cruzan, de parte a parte, de la primera página del diario El Tiempo de esta mañana, creo que recogen perfectamente el clima de lo que estamos viviendo. ¿Quién -de no saberlo- -adivinaría que bajo esos titulares se hace la crónica de un Congreso Eucarístico? Y subrayo que no se trata de un diario de orientación socialista que llevara el agua a su molino, sino de una publicación liberal que en esos titulares no hace otra cosa que recoger lo que objetivamente se respira en estos momentos en Colombia. No estamos ya ante un Congreso que tenga como núcleo central unos actos de homenaje á la presencia de Cristo en ai LA ENSEÑANZA DE LA HUMANAE VITAE DEBE SER ADMITIDA CON SUMISIÓN EXTERNA E INTERNA Circular de! cardenal Quiroga Palacios sobre la encíclica Santiago de Compostela 19. El cardenal arzobispo de Santiago de Cómpretela, doctor don Fernando Quiroga Palacios, presidente de la Conferencia Episcopal Española, ha hecho pública una circular obre la encíclica Huma nae Vitae de la que ofrecemos su principales puntos doctrinales. Su Santidad el Papa Pablo VI acaba de ejercer la función de magisterio, jue le compete en su calidad de vicario de Cristo y maestro y pastor supremo de la Iglesia de Dios, con la publicación de la encíclica Humanae Vitae que estudia una cuestión de la máxima importancia cual es la transmisión de la vida, que había dado lugar a la formulación y defensa de opiniones y teoría que sembraron desorientación, e inquietaron a muchos que e sentían inducido a seguir lo nuevos métodos que se proponían, mientras su conciencia le hacía temer que no fuesen lícitos por hallarse en oposición con las normas éticas hasta ahora vigentes. ¿Habrían cambiado de tal suerte las circunstancia del mundo y de la vida que se hiciese necesario revisar esas norma abriendo nuevos caminos a las relaciones conyugales en cuanto a la regulación de los nacimientos? El mundo entero esperaba con ansia IB palabra del Santo Padre en esta materia, porque es deber del magisterio de la Iglesia interpretar la ley natural, iluminada por la revelación divina, sobre la que se fonda la doctrina moral del matrimonio, toda re que el divino fundador de la Iglesia al enviar a Pedro y a lo Apóstoles a enseñar a todas las gentes su mandamientos le dejó constituidos en custodios e intérpretes auténticos de toda ley moral, tanto de la ley evangélica como de la natural, que et expresión de la voluntad de Dios, cuyo cumplimiento e necesario para salvarse. Ha hablado el vicario de Cristo y su enseñanza ha de ser admitida y seguida con sumisión interna y externa por todos los que se precian del título de católicos, j el sincero obsequio que le presten será la mejor prueba de su fidelidad a la Iglesia. Prevé el Santo Padre las dificultades que algunos encontrarán para aceptar esta doctrina, pero se sabe obligado a proclamar eon toda firmeza la ley moral, natural y evangélica, porque la Iglesia no ha sido autora de ésta, ni puede por tanto ser su arbitro, ano solamente depositada e intérprete, sin poder jamás declarar lícito lo que no lo es por su íntima e inmutable oposición al verdadero bien del hombre -Cifra,