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Vífei áfeí) L cmcuilfóRio AS pequeñas obras maestras de Josef Keper son frutos de un pensador problemático más que sistemático. De ahí la actualidad de sus escritos, intimamente vinculados a nuestra época. No taicubre sus creencias con endebles banderas ideológicas ni alardea de un cientifismo químicamente puro. Su sentido de las humanidades limpio, reposado y equilibrido entraña, sin embargo, una rigurosa filosofía de principios. Conocida es la distinción que el principe de Metternich hacia entre los hombres de sistemas y los hombres de principios. Aquéllos, decía, son como el viejo cañón colocado en el hueco de un muro. Para librarse de sus disparos sólo basta ponerse a un lado y evitar la línea recta. Mientras que éstos son como un cañón giratorio puesto al aire libre. Un libro de Pieper colma por lo demás a la perfección la idea que en alguna ocasión brindó Ortega, al sugerir que se hiciesen libros que se pudieran guardar en el bolsillo y que fuesen tan manejables y necesarios como los pañuelos, labros para hombres con poco tiempo o para este tiempo nuestro tan maltrecho por las prisas. Así, sin caer en el terreno de la vulgarización o barata actualidad, con un número escaso de páginas que se leen del modo más grato, un libro de Pieper ss hace notar por la ingravidez de su interna consistencia que descansa sobre la urdimbre de citas puestas al final del mismo, imperceptibles al correr de la lectura, inspirada siempre por toda una institución, más que por una figura, como en últimos términos nos parece la obra de Santo Tomás. Los títulos de sus libros dicen de por sí lo suficiente para convencernos del carácter de su obra: ¿Qué significa filosofar? Ocio y culto ¿Qué es lo académico? De la vida serena El entusiasmo y delirio divino Sobre el diálogo platónico Pedro El ocio y la vida intelectual El silencio de Goethe Felicidad y contemplación sus breves tratados sobre las virtudes y otros tantos opúsculos, algunos de los cuales por la sabiduría y cordialidad con que están concebidos, fueron calificados por un intérprete tan sagaz y madure de nuestro tiempo- -Romano Guardini- -precisamente de p e q u e ñ a s obras maestras FILOSOFÍA DE CNA FORIV MUSICAL Creador de un género literario sin muchos antecedentes en la filosofía- -antecedentes con un nivel parecido al suyo- con una originalidad que no ha buscado y elaborando una materia en apariencia tan trillada como es la doctrina de Santo Tomás, Pieper ha sabido encontrar una forma en extremo lograda, como lo ha demostrado su éxito editorial, el s e l e c t o circulo de sus lectores, el acierto intrínseco de su pensamiento -Yo, al darle forma a mis ideas, me inspiré en una forma musical: la suite -me decía Pieper en una de sus visitas a nuestra Paria, mientras visitábamos juntos el Museo Lázaro Galdeano. -Como alemán siento la música con más profundidad que la pintura, de tal modo, que alguna vez después de haber oído un buen concierto noto la necesidad de tachar todo lo que tenía anteriormente escritb y volverlo a escribir de nuevo. ¿Mis libros? Pero si yo no he escrito ningún libro, simplemente cuadernos. Pequeñas suites Y no es modestia solamente lo que hay detrás de sus palabras. Un día este alemán rubio, de cabeza privilegiada, de mirada clara, de porte distinguido, con una sonrisa en los labios cuando habla con sus semejantes y el característico ceño de águila cuando picotea una elevada idea, escribió, vamos a llamarlo así, las ochenta páginas escasas de su primera suite Sobre el sentido de la fortaleza que él, con buen humor. llama su pelote de re- En las cruces pdHgrosos se están v a 4 wfo cániaras en conexión can los semáforos paana fotografiar a loe aotomóvik que desprecian pelígroeamíente las señales ckículatórias.