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ABC. MARTES 13 DE F E B R E R O DE 1968. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAO. 57. LA MUERTE DE DON FRANCISCO SERRANO ANGUITA CIERRA UN CAPITULO VIVO DEL PERIODISMO ESPAÑOL, QUE SE ABRIÓ CON EL SIGLO Si popular fue como periodista, no lo fue menos en el teatro, donde vio representadas más de sesenta comedias suyas SU ENTIERRO SE VERIFICARA HOY, A LA UNA Y MEDIA DE LA TARDE La madrugada del domingo al lunes falleció en Madrid el ilustre periodista y escritor de teatro don Francisco Serrano Anguita. Se vio aquejado de gripe hace unos días y había superado ya el proceso febril cuando el pasado sábado sufrió un fuerte ataque de asma, con temperaturas muy altas, que había de desembocar en el triste desenlace. Dentro del curso de la dolencia que le atenazaba, la muerte le llegó repentina e inesperadamente v sin dolor. Ha muerto como había vivido: dulcemente, pues la dulzura fue siempre la más acusada característica en el trato de quien fue mucho en el teatro y lo fue todo en el periodismo desde que en los albores del siglo se inició en la profesión. A la hora del fallecimiento se encontraba junto al enfermo su esposa, doña Julia Madroño Gómez, la compañera- -como él la llamaba- -en su larga y fecunda andadura por la vida. La desaparición del señor Serrano Anguita, tan querido en Madrid, donde por madrileño se le tenía, aunque nació sevillano, ha causado general sentimiento en la capital y numerosas personas desfilaron ayer por la casa mortuoria, donde los pliegos de firmas se llenaban rápidamente. Autores de teatro, actores, periodistas y personalidades de distintas esferas, pues a todos los círculos con los que de uno u otro modo estuvo vinculado irradió la simpatía de don Francisco Serrano Anguita, acudieron a testimoniar su condolencia a la viuda. La Sociedad General de Autores de España envió una representación para llevar a la familia el ofrecimiento de la entidad en tan triste ocasión. Los taxistas madrileños, para- quienes tuvo siempre una palabra de simpatía y admiración, expresaron a través de sus agrupaciones profesionales el deseo de asistir colectivamente al entierro, que se verificará hoy, njartes, a la una y media de la tarde, desde el domicilio del extinto en J. a calle de Sagasta, 15. Serrano Anguila, periodista de honor, era sevillano de nacimiento y madrileño de adobcion. El 10 de septiembre de 1887 vino al mundo. A los nueve años llega a Madrid, y a los trece escribe en el Heraldo de los Niños donde tienen éxito sus Crónicas de la Semana Por esta época también escribe en Avispa y en los Madriles Frecuenta teatros gracias a las invitaciones de Francos Rodrigues. Luego publica cuentos en El Globo y en el Diario de Jaén donde escriben Azorín y Baroja. Su padre, que era redactor político, le introduce en el Heraldo y en el Ayuntamiento. Pero Serrano Anguita, que, como él mismo decía, jamás habría podido dedicarse a otra cosa que le gustara tanto como el periodismo, se dedica plenamente a la profesión en El Sof. El Imparcial El Nuevo Madrid y varias revistas. Fue redactor- iefe de La Tribuna Heraldo de Madrid e Informaciones popularisando el seudónimo de Tartarín Su pluma limpia, clara, excelente, le dio, como redactor de sucesos, un gran éxito con motivo del asesinato del llamado Capitán Sánchez Su vida periodística estuvo emparejada con el teatro. Más de sesenta comedias suyas subieron al escenario: El padre El divino pecado El aire de Madrid Manos de plata premiada por la Real Academia Española; Tierra en los ojos Hombre de presa Todo Madrid La mayoría de ellas con aplauso de público y crítica; algunas, traducidas a varios idiomas. Pero si su obra como comediógrafo fue pródiga, no lo fue aún menos la periodística. González- Ruano decía de él, con motivo de la concesión de la Medalla al Mérito en el Trabajo, en IQ 6O, que: Aparte de la calidad- -aquí excelente en sus más preciosas dificultades, la claridad, la caridad, la limpia facilidad- en Serrano Anguita hemos admirado siempre algo más importante de lo que algunos suponen: la cantidad. No es tan sencillo eso de tomar la pluma todos los días de la existencia. Y hasta poco antes de morir no la ha abandonado. Su último artículo, Un trovador encillo apareció ayer en el vespertino Madrid donde colaboraba desde su fundación. Fue uno de los creadores, con Eduardo Marguiña, de la Sociedad General de Autores, de cuya biblioteca era director. Estaba en posesión de diversas condecoraciones, entre las que destacan la Medalla de Plata al Mérito en el Trabajo y la Cruz de la Orden al Mérito Civil. En 10. S 4 fue nombrado periodista de honor. SENTIMIENTO EN SEVILLA Sevilla 12. En esta ciudad ha causado profunda impresión la noticia del fallecimiento de don Francisco Serrano Anguita, ocurrido anoche en la capital de España. Serrano Anguita nació en Sevilla, en la calle del Marqués de Paradas, hace ochenta años, y aunque desde muy joven vivió en Madrid, sus obras de teatro y sus comentarios periodísticos fueron siempre muy celebrados en esta ciudad, en la que contó coa el afecto de cuantos le conocían. -Cifra. MENTIDERO DE lñ VILLñ Hasta la Prensa extranjera ha recogido la noticia de la reciente inauguración, en ese verde prado de la Televisión Española, que hasta hace poco se llamó Prado del Rey (orilla campestre de Madrid allende la Casa de Campo) del monumento a Walt Disney. Ha sido una buena idea, que aplaudo sin restricciones. Madrid se honra al ser de las primeras capitales del mundo que hayan dedicado un monumento a ese mago del lápiz, el ingenio y la gracia que. con Charlot y algún otro, dieron al cine su categoría de arte universal. Gracias a unos pocos genios que hicieron reír y disfrutar a los niños de cinco a ochenta años, el cine es lo que es. Las geniales travesuras del lápiz de Walt Disney han creado toda una zoología poética que vivirá en las filmotecas para siempre. Madrid da el ejemplo que debieran seguir todas las capitales del mundo. Yo comprendo perfectamente la pena y la amargura de la señorita Robledano al leer un reciente Mentidero en que se hablaba de cierta encuesta periodística relacionada con la construcción del teatro de la Opera. Ella es universitaria, admiradora de los Beatles y de otros grupos que cultivan la música moderna, pero también le agradan (y ello es muy lógico) las grandes obras sinfónicas de Beethoven, Schubert, Rimski- Korsakof y las grandes óperas. Ella considera la ópera, pese a sus, por lo general, ramplones argumentos, el espectáculo más completo. Y como madrileña le irrita que, con el pretexto de otras necesidades, sin duda urgentes, no tenga Madrid un teatro de la Opera, que también es necesario, y con un estudio bien hecho amortizaría la inversión. Señorita Robledano, tiene usted razón. ESCUELA ÚLTIMOS DÍAS DE MATRICULA Para el nuevo curso sobre programación de ordenadores electrónicos. Esta calle del Pelícano no es la primera ves que pelicanea por estas líneas. Con otros motivos, pero la conozco. Ahora se trata de otro problema. La calle, según me dice un lector del Mentidero tiene doble y densa circulación en dos direcciones. Por si fuera poco, un gran tráfico de la linea de autobuses periféricos San José ObreroEmbajadores. Lo que dice mi comunicante es que existe en el número 20 antiguo una casa de una sola planta que sobresale de la actual alineación, como lo demuestra el planillo que acompaña a la carta. Hasta el punto de crear una tremenda estrangulación del tráfico. Por causa de esa fatídica casita de la calle del Pelícano se ha hecho famosa en la Casa de Socorro de Caramanchel. ¿No se podría acelerar la expropiación obligada de ese inmueble para evitar ese peligro al vecindario? Información e inscripciones en: CINTRO ESPAÑOL DE NUEVAS PROFESIONES Plaza Conde Valle Súchil, 2. -Madrid BARCELONA, VALENCIA. SEVILLA, LA CORUÑA Ya van dos cartas de una señora que pretende algo tan justo como que ai parque de San Juan Bautista le llegase su operación alumbrado Uno no comprende que un parque urbano con un tan simpático nombre permanezca en tinieblas después de los alardes Uuminatorios que recientemente hizo el Ayuntamiento de Madrid y la enorme cantidad de faroles arrumbados que se encuentran por distintos solares, sin duda, en espera de calles periféricas que tanto los necesitan. ¿No habría unos cuantos p a r a el parque de San Juan Bautista? Me lo pide una seño ra, subrayando la petición con tinta roja. ¿Verdad, señor Velasco, que es para cotícedérselo? -CABEZAS.