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LOS TOLOSA LATOUR, UNA TRADICIÓN MADRILEÑA DE PEDIATRAS Doctor Manuel Tolo a- Latour Sanchís. UANDO don Torcuato Luca de Tena fundó Blanco y Negro ignoraba al incluir en su cuadro de colaboradores al doctor Tolosa Latour, que ponía los ñmientos de una de las ramas más interesantes de la literatura didáctica: la vulgarización científica. Cierto que en el sirio XIX hubo brillantes escritores médi: os, como Méndez Alvaro, lietamendi, Belavente, Cortezo, Hergueta, Pulido y otros. Pero se dedicaban a la exposición de tenas doctrinales o artículos informativos jue reflejaban los problemas e incidencias le la profesión. Se respetaba con demasiado rigor el juramento de Hipócrates uando dice: Sólo enseñaré la medicina i mis hijos, los hijos de mis hijos, a mis sompañeros y a cuantos se unan conmigo por juramento y contrato Esto es, los dis: ípulos. En Francia con Julio Verne, Mam- narion y Fontenaille; así como en España son Echegaray y Becerro de Bengoa, emjezaban a asomarse los científicos puros los grandes ventanales de la Prensa, pretendiendo llevar al pblico profano l a s cuestiones astronómicas, físicas, químicas 3 de orden biológico. Pero vulgarización higiénico- sanitaria o terapéutica, relacionada con la Ciencia de urar, no existía. Fueron los trabajos de rolosa Latour los primeros en decir a los ectores lo que debían hacer y saber para onservar la salud. Su actuación sirvió de íjemplo y pronto Verdes Montenegro utiizó las columnas de El Imparcial y Caatraveño las de La Correspondencia Ya nás tarde, Eléizegui en El Heraldo Ruiz Mbéniz en Diario Universal y Núñez Grinaldos en El Globo Don Manuel Tolosa Latour, gran madrileño nacido el ocho de agosto de 1857 en uno de los- barrios más típicos, calle de Fuencarral, alumno brillante del Colegio de San Carlos, se hizo especialista de enfermedades de los niños al lado de don Mariano Benavente, y recién doctorado le designaron jefe de sala del Hospital del Niño Jesús. En 1904 miembro directivo de la Asociación de Escritores y Artistas, y al crear don Rafael Ulecia el primer consultorio Gota de Leche se hace cargo de una de las secciones, precisamente la de mayor responsabilidad clínica. Rápidamente se extendió su fama, y suya fue la mejor clientela. Tuvo el acierto de unir sus aficiones periodísticas- -ya extendidas a las columnas de ABC- -con sus quehaceres de pediatra- puericultor, aun cuando entonces el término puericultor no se conocía. De su maestro Benavente había tomado la afición o manía por los pseudónimos, y así como el padre de nuestro premio Nobel utilizaba indistintamente los de Benito Revana Mena Román Nevet y Mas Bulimia Tolosa popularizó nada menos que los siguientes: Lamparilla Modesto Aünella Tomás E. Amulo Víctor Ferrer Un Médico de esta Corte doctor Fausto y Doctor Veritas Estaban de moda los pseudónimos. Ha dicho Manolo Machado en su poesía Adelfos que no se ganan; se heredan elegancia y blasón. Esto ocurrió con el hermano de Tolosa, su único hermano, Rafael, que también se hizo pediatra y escribía muy bien, como lo demostró algunas veces en las revistas Siglo médico y Medicina Ibera Pero el nombre de Manuel le eclipsaba en parte y procuraba no prodigar su firma para evitar lo desagradable de las comparaciones. Este segundo Tolosa Latour tuvo dos hijos. Manuel y Rafael. El iniciador de la dinastía del apellido no dejó descendencia de su matrimonio, al que fue impulsado por fuerte pasión amorosa con una gloriosa y bella actriz del teatro finisecular: Elisa Mendoza Tenorio. Manuel Tolosa- Latour Sanchis, el. mayor de los sobrinos que el día uno del actual mes de septiembre ha fallecido, se formó en la escuela de su tío a través de los servicios de su padre en el Consultorio de Niños de Pecho, donde persistía su espíritu y orientación paidológica después de muerto. Por si fuese poco, el profesor Sainz de los Terreros le orientó en los primeros pasos de la clínica pediátrica. Luego superó a sus familiares antecesores, pues derivó de la paidología a la puericultura y a la medicina escolar, donde llegó al cargo de subinspector general. Otras instituciones oficiales en las que mantuvo el prestigio de su glorioso apellido fue en el Tribunal Tutelar de Menores y Consejo Superior de Protección a la Infancia. Existe un aspecto de la personalidad de Tolosa- Latour Sanchis en el que todos sus colegas se mostraban unánimes al juzgarle: su aristocracia de gran señor, más destacable en estos tiempos en los que muchas veces se encuentran fallos del rito del compañerismo, y el intenso ajetreo, complicación de la lucha por la vida, hace que algunos universitarios al terminar su licenciatura, ambiciosos de situarse profesional-