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RÉQUIEM POR UN COLEGIO NTES de que las Cortes de la Nación aprobasen el proyecto de enlace entre el rey Alfonso XH y su bella prima, la joven infanta doña Mercedes de Orleáns, bija de los duques de Montpesier y nieta, por tanto, de Luis Felipe, último Rey de Francia, ya la Diputación Provincial de Madrid había tomado el acuerdo, en 21 de diciembre de 1 ST 7, de edificar en los terrenos que poseía en el entonces Hfl nado Cerro del Aire, en los altos de Serrano, un nuevo asilo que, en parte viniese a sustituir a la Casa de Desamparados que por entonces mantenía la Corporación. La nueva institución había de tomar el nombre de la futura Reina; y así nadó el Colegio de Nuestra Señora de las Mercedes. Entre el acuerdo provincial y la inauguración del nuevo centro asistencial mediaron, s n embargo, diez largos años; la joven soberana, que por su bondad y hermosura había ganado el corazón de los españoles, murió a los cinco meses de su matrimonio, y su regio consorte hacía dos años ya que había visto por última vez los encinares de El Pardo. El comienzo, pues, de la vida del que entonces ss. llamó Asilo Provincial de Nuestra Señora de las Mercedes se sitúa en la primera mitad del año 1887, segundo de la regencia de doña María Cristina de Austria. pocos años su paso por el despacho tivo de Las Mercedes se recordaba por lápida colocada en su zaguán de entras juntamente con el hecho heroico en tú africana por el que su hijo obtuvo la La reacia de San Fernando. Fue don Higinio de la Casa varón probadas virtudes y muchos años de de velos en favor de las síii as otro de dirigentes que hay que destacar a la de hacer una semblanza del Centro ahora desaparece. Durante su época director- -que alguna? antiguas señalan como la de la desaparición de sopa de ajo y la aparición de los estudios- -tuvo lugar la visita al Asilo de las Mercedes de S. M. la Doña Victoria Eugenia, hecho ocurrido 26 de octubre de ifflS; era en esta fecn presidente de la Diputación, bajo el ímpf rio de la Ley Provincial de 1882, don Al fonso Díaz Agero, y diputados visitador del mismo don Ángel López y don Joaquí Zambrana. Según los periódicos de entor ees, S. M. después de orar en la capill breves momentos y de recibir un ramo d flores que le entregó una niña asiladi visitó el establecimiento y quedó mu complacida de lo bien montado que est el asilo La época inmediatamente posterior co rrespondiente a la llamada Dictadura de El edificio, qua ocupa una superficie de general Primo de Rivera iba a marcar, era 13.228 metros cuadrados en total, corresdon Santiago Ayatñón de visitador, los me ponde al fV estilo mudejar madrilejares momentos del Asilo de las Mercedes ño, al igual que las Escuelas Aguirre, la Con la llegada en 1336 del Frente Popu lar al Gobierno de la Nación, el asilo suf ri las consecuencias del laicismo oficial; la Hijas de la Caridad fueron sustituidas po preceptoras seglares, y estallada la revo lución y la guerra, Las Mercedes aportt también su tributo de sangre en la persona del entonces director don Francisco Rodríguez Limón, en tanto que las niñas acogidas eran evacuadas a la región levantina y el edificio de Núñez de Balboa convertido en hospital de sangre del Ejército rojo. Con la alegre primavera de la paz la Diputación se hace cargo de nuevo de su establecimiento. Había que empezar de cero; habilitar el Centro para su finalidad primera, recuperar, en cuanto fuera posible, la dispersa población de acogidas y atender las nuevas necesidades que con apremio urgían después de tres años de guerra. Para dar cumplido reñíate a esta tarea fue nombrado director Víctor Manuel Lueje, Vieja Guardia de la Falange madrileña y hombre de formación universitaria: aunque un tanto atrabiliario en sus formas, tenía ideas claras y certeras sobre el futuro del establecimiento, y a él se debe la transformación del viejo Asilo de tes Mercedes en el moderno colegio del mismo nombre que ha sido hasta el final. Es de justicia proclamar que Lueje estuvo en todo momento respaldado por los visitadores Sainz de Baranda, García Duran, Pérez Gamír y Solchaga; en el haber de estos hombres hay que abonar, entre otras, la creación de los talleres profesionales de El patio sor del Colegio de las Mercedes; el sacrificio de sus viejos muros y espléndi- peluquería y corte y confección, adelantándas instalaciones hará posible la futura Institución Femenina Provincial que se proyecta. dose en más de quince años a su instau- A desaparecida Cárcel Modelo y algunas otras construcciones de la misma época. Su parte central, que consta de tres plantas y afecta la forma de una gran 17 cortada por la parte superior, alberga, además de la capilla, que ocupa el centro de esa imaginaria letra, las clases, talleres, dormitorios, comedor, servicios de higiene y habitación de Hermanas de la Caridad. Lo que pudiéramos llamar la periferia del colegio, excepto la cocina y servicios anejos, era casi toda ella de más reciente construcción: enfermería, salón de actos, pabellón de oficinas y viviendas de los funcionarios. Dos grandes patios cuadrangulares, orientados al Norte y Mediodía, servían de adecuado lugar de esparcimiento a la población infantil. 1 número de acogidas se elevaba a, cuatrocientas niñas, mayores de cinco años y menores de dieciocho, naturales de la provincia de Madrid o domiciliadas en ella por más de cinco años, huérfanas al menos de padre o abandonadas por éste, y de acreditada pobreza. La caduca concepción del Asilo, aplicada a este establecimiento, duró hasta después de nuestra guerra de liberación. Fue uno de sus primeros directores don Enrique Pérez Escrich, famoso novelista, de relatos folletinescos por entregas, que hizo las delicias de nuestras abuelos con argumentos lacrimógenos, para los que le brindaron t- t T ft, sin duda, más de un caso real del establecimiento que dirigía; íifsta hace