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ABC. MARTES 5 DE SEPTIEMBRE DE 1967. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 57. SANZ GADEA ES LA RESPUESTA DE CADA DÍA A LA POSIBILIDAD DE PAZ EN EL CONGO Dice el doctor Álbarracín Teutón, autor del libro sobra la vida y la obra del español propuesto para el Nobel de la Paz Siempre queda esperanza. Ahora que el Congo vuelve, como varias, infinitas veoes más, a estar en las páginas primeras de los diarios, cubriendo otro capítulo de su trágica historia contemporánea, que no acaba- -pesadilla tropical- -de encontrar la armonía política, la caricia dé la paz; ahora, un libro reciente, escrito por un médico español acerca de otro médico español, invita a la lectura seguida de meditación. Siempre queda esperanza (la obra de- Joaquín Sanz Gadea en el Congo) ha sido escrita por el doctor Agustín Álbarracín Teulón y editada por Prensa Española Como escritor, el doctor Álbarracín es autor de La medicina en el teatro de Lope de Vega entre otros tratados; y en la actualidad trabaja, con varios médicos, en la monumental obra bibliográfica Historia Universal de la Medicina Le ha interesado al doctor Álbarracín llenar cerca de trescientas páginas sobre uno de esos raros casos que de vez en cuando da España, nacidos parece que para mirar al prójimo de frente y no a través del espejo retrovisor deJ egoísmo. Un joven médico de Teruel, cuya abnegada labor asistencial en latitudes africanas ha merecido que un grupo de personalidades españolas le proponga para el ¡premio Nobel de la Paz, proposición refrendada por los nativos de los puntos cardinales del Congo por donde Sanz Gadea ha ido repartiendo su abrazo de médico- padre- hermano, sin tacaneriai Comienza el libro del doctor Álbarracín confesando su total desconocimiento físico del Congo ex belga. No ha sido testigo el autor de sus paisajes, de sus hombres, de sus desventuras. Y, sin embargo, su libro resulta una Historia y una Geografía políticas, sociales y económicas de aquel país, muy completas y documentadas. ¿Por qué lo escribió, doctor? -La comisión encargada de iniciar los trámites de solicitud del Nobel para Sanz Gadea se puso en contacto conmigo con el fin de que yo redáctase un folleto en el que se expusiera la obra de este español. Inmediatamente me di cuenta de que yo no era capaz de escribir aquello sin estar antes informa do en conciencia y a conciencia del problema congoleño, única forma de poder enmarcar lusgo, con conocimiento de causa, la obra de nuestro médico en aquellas tierras. Para ello me puse en contacto con su hermano Ricardo, también médico, y semanas más tarde, aprovechando las vacaciones en España de Joaquín, hablé personalmente con él en dos ocasiones: conversaciones que sólo duraron algunos minutes. Anteriormente yo no tenía el gusto de conocerle. La información biográfica y los datos de su actuación me fueron facilitados por su hermano. Además, algún dato aclaratorio, determinarlíis heel s, se los nedí por escrito á Stanleyville al propio protagoi nista. DESPUÉS DE LOS BRUJOS El 31 de julio de 1961 el doctor Sanz Gadea llega al Congo, contratado por la Organización Mundial de la Salud, Hace poco más de un año que el país ha logrado la independencia. A su primera misión de Buta, pequeña ciudad 350 kilómetros al Norte de Stanleyville, le llegan los enfermos desde tribus alejadas cientos de kilómetros, cotí la casa a cuestas, portando sus aves de corral, sus cabras... Soria Gadea representa para estas gentes la última posibilidad de supervivencia. El español entra a luchar en la batalla contra los males, después del mago de la tribu, cuando la superstición obcecada ha puesto ya a los cuerpos al borde del precipia final. El nuevo doctor- -el brujo blanco enviado por la civilización -ha de ganarse la confianza de las- gentes con el pulso de la comprensión y de increíbles sacrificios. Más Que contra el mal, la lucha se libra contra la ignorancia y el ancestralismo. En cierta ocasión, ya en otro destino del ancho Congo- un antropófago le pregunta mientras está siendo reconocido: ¿Doctor, cómo es posible que siga siendo negro después de haberme comido tantos hombres blancos? Otra vez es un niño que le llega al hospital en estado de coma, afecto de meningitis tubercuUsa, y citando tras varios días de tratamiento consigue hablar y camina hacia su curación, es arrebatado furtivamente vor sus padres: piensan estos que, puesto que habla ya, podrá decir quien le ha causado la enfermedad, a fin de matarle como única forma de conseguir su curación. Lleva el orden y el remedio a las leproserías, crea escuelas de comadronas, es también el médico de las cárceles, en las que traba cierta amistad con los dirigentes rebeldes... Cada vez que la O. M. S. decide cambiarle de destino, los nativos imploran a las autoridades para que el traslado no llegue a consumarte. En marzo pasado fue la población de Kisangani, de cuyo Hospital General es actualmente director, la que se opuso a su traslado a Kinshasa. Padre de Buta y Consejero del Bien Entender le llamaban los indígenas dé su primer destinó congoleño. Varios niños de color, huérfanos, llevan hoy el nombre de Joaquín Sanz Gadea. Sus mismos hijos han nacido en aquellas tierras. Recientemente hemos conocido a los Sanz Gadea, en Madrid. El médico acabala de llegar para disfrutar de sus vacaciones de poco más de un mes de duración junto a la familia. Desde hace varios años su esposa y sus hijos no le ven más que durante este permiso anual. La separación resulta muy dura para los cónyuges, pero el protagonista de Siempre queda esperanza cree que su destino en el Congo no sé encuentra aún clausurado. Ello no es óbice para que nos dejara transparentar cierto cansancio, como un deseo inconfesable de volver, pronto para seguirejerciendo la Medicina en España, que ahora, sin duda, tendría mayores alicientes que cuando realizaba suplencias en él Ségura Obligatorio de Enfermedad. Robusto, con cierta propensión a la óbe- 1 sidad, mediana estatura, taciturno tras sus gafas ahumadas y hablando un castellano aliñado con las dulzonas especias de plurales dialectos del trópico, aprendidos con aplicación y urgencia. ¿Piensa ganar este año el Premio Nobel? -le preguntamos No lo sé... probablemente... ya veremos... Él año pasado estaban el Papa y V Thant, pero éste... UNA RESPUESTA DE PAZ- -Doctor Álbarracín, de no haber sido contratado por la Organización Mundial, sjemr J. A OBRA DE JOAQUIfJ SAflZ GAOEA Efj L CONGO A A l b a r r á c i n I e u l ü n de haberse quedado en España a ejercer, ¿cómo se imagina usted que hubiera podido proyectar su actuación el doctor Sanz Gadea, hijo de un matrimonio de clase humilde? ¿En qué tipo de heroísmo hubiera ocupado su vida? -Es difícil contestar a esto. En primer lugar, la circunstancia de nuestra Patria no permitiría el ejercicio heroico de la Medicina si limitamos el concepto de heroicidad al desarrollo de su actividad con peligro de la vida. Aunque en otro sentido el ejercicio rural de la Medicina, por ejemplo, tiene aquí mucho de. heroico. No carecía Sanz Gádea de posibilidades dentro de España, pues lo vienen demostrando esas legiones de nuevos médicos que todos los años salen de las Facultades de nuestro país y que poco a poco, con mejor o peor oportunidad y fortuna, logran abrir- se camino, y no solo como sustitutos del S. O. E. Su mismo hermano Ricardo ha conseguido vivir con decoró y holgura de la nráctica libre de la Medicina en España. i- Ante todo, perdón por la pregunta: ¿estaría usted dispuesto a correr como médico la misma aventura que el protagonista de su libro? -En mi navegar por la vida he cruza- do ya el cabo que separa el océano de las esperanzas del tranquilo mar de los recuerdos; Ni el desarrollo de- mis actividades, alejadas del ejercicio clínico sensu stricto ni mis circunstancias vitales, me permiten dar una respussta afirmativa a su incitadora pregunta. Soy por naturaleza más contemplativo que ejecutivo... Sin embargo, ponga que -al igual que Joaquín Sanz Gadea, mis simpatías, mi devoción, mis afectos van para los nativos de esas tierras; hace falta un grado extraordinario de comprensión, de amor, de perdón para el pobre negro, privado de los más elementales apoyos a lo largo de la Historia. Porque no sólo dé patemalismo debe vivir el hombre. Quede bien claro que al hablar de apoyes no me refiero a la obra material de la colonización, sino a las posibilidades del nativo para poder gobernarse por sí mismo y COTÍ arreglo a Su mentalidad, costumbre y aptitudes. ¿Qué representa para usted el doctor Sanz Gadea y su circunstancia? -Sanz Gádea es la respuesta- dé cada día a la posibilidad de paz en el Congo. Su cordialidad, su entrega, su ejemplo, es un sí esperanzado 1 frente a blancos y negros. Frente a los primeros, mostrando c mo debe aeudirse a las antismas colonias; frente a los segundos, enseñándoles lo que el hombre blanco puede hacer por el nativo cuando son la caridad, l i eficacia y el desinterés más absolutos los móviles de su actuación. -A. G. PINTADO.