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A B C. M A R T E S 4 DE J U L I O DE 1961. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 81. EL VALENCIA, GANADOR DE LA COPA DEL GENERALbIMU Fue mejor que el Atlético de Bilbao en la brillante final y su triunfo por 2- 1 estuvo sobradamente justificado SU EXCELENCIA EL JEFE DEL ESTADO HONRÓ CON SU PRESENCIA EL PARTIDO Y RECIBIÓ UN VISTOSO HOMENAJE DEL FÚTBOL ESPAÑOL JUVENIL Alineaciones. -VALENCIA: Abelardo; Sol, Mestre, Tatono; Paquito, Roberto; Poli, Guillot, Waldo. Claramunt y Jara. ATLETICO DE BILBAO; Iríbar; Orúe, Echeberría, Aranguren; Zugazaga, Larrauri; Sáez, Argoitia, Arieta, Uñarte y Rojo. Entrada. Todo lleno, menos tercer anfiteatro. Puede calcularse en 90.000 el 1 número de espectadores. Terreno de juego. -Bien cubierto de hierba y nivelado, quizá algo duro, en buenas condiciones para el juego. Temperatura y otros factores meteorológicos. -Al sol, 32 grados; a la sombra, 28 Ligera brisa, como si estuviera el mar al lado. Se notaba ese soplo cuando estaban en el terreno de juego los juveniles con las banderas. Primer tiempo con luz natural y segundo tiempo con luz eléctrica. Hubo un pequeño apagón o descenso de voltaje hacia el minuto treinta de este segundo tiempo, pero volvió pronto al nivel normal. Arbitraje. -A cargo del señor Oliva (del Colegio catalán) que hizo un excelente arbitraje, imparcial, con clara apreciación e interpretación de las faltas y dejó seguir el juego cuando esto era más castigo que señalar la falta al infractor. Buena labor de Oliva. Goles. -A los cuarenta y cuatro minutos y medio, Waldo remata de cabeza en plancha un balón centrado por Tatono desde él lado izquierdo; Iribar se estira y lo desvía, pero Jara llega a tiempo de meter el pié, en posición ddfícil y sin ángulo de tiro, pero desde cerca, y de semivolea marca el primer gol del Valencia. A los diez minutos del segundo tiempo, tiro de GuiUot demasiado cruzado desde el extremo derecha, y Paquito lo cambia de trayectoria con un taconazo de la mejor escuela distefanista y marca el segundo gol valenciano. En el minuto dieciocho, el gol del Atlético de Bilbao, en jugada de Arieta, que se interna por el lado izquierdo y llega hasta la línea de córner, desde donde da el pase atrás, que empalma Criarte y de gran tiro hace el gol. El Generalísimo presidió la final. -La final de la Copa estuvo presidida por S. E. el Jefe del Estado, a quien acompañó su esposa, doña Carmen Polo de Franco. En el palco presidencial estuvieron también el vicepresidente del Gobierno, capitán general Muñoz Grandes; el ministro secretario general del Movimiento don José Solís Ruiz; el delegado nacional de Educación Física y Daportes, don Juan Antonio Samaranch; el gobernador civil de Madrid, señor Pardo de Santayana y otras autoridades y jerarquías del deporte. El Generalísimo y su esposa hicieron su entrada en el palco presidencial a los acordes del Himno Nacional, entre una atronadora ovación. Representaciones de los clubs de fútbol juvenil de España, con el Atlético de Bilbao y el Damm de Barcelona, que habían jugado la final del Campeonato de España de Juveniles, formaron con sus banderas en el terreno de juego Comparecieron también, los protagonistas, de la final grande, el Atlético de Bilbao y el Valencia, y todos rindieron un homenaje al Caudillo, al que entregaron una medalla de oro conmemorara va. El Generalísimo hizo entrega al capitán del Atlético de Bübao juvenil Platas de la popa que lleva su nombre, y el joven jugador bilbaíno la paseó por el campó entre las ovaciones de los espectadores. Al término de la final egrande, entre el clamor de los miles de seguidores valeny 08 d l n ñas negras gigantes, banderas, banderines, escarapelas, pañuelos, blusas, coches pintados a rayas, grupos de hombres con características raciales inconfundibles, cánticos, todo lo que es manifestación por un motivo tan simplista como es un partido de fútbol, pero al que se concede tanto valor espiritual como físico- deportivo, orgullo y alegría de una región que históricamente se alimenta en fútbol con los frutos de su propia huerta. Bilbao, el Atlético, ganó la final de los jóvenes, con pleno dominio, mando absoluto; ganó la final de la esperanza. Puede decirse que esa final la gana siempre, porque Bilbao es cada año la esperanza del siguiente. No hay nadie que sepa celebrar tanto ni esperar tanto. Por eso había merecido Bilbao ganarlo todo, para el júbilo mayor de sus masas, para el regreso feliz a sus pueblos y lugares, para el colofón de la fiesta, casi de romería, para el lucimiento de voces y orfeones, para el buen vino y el buen yantar. Pero el Valencia le estropeó media fiesta por lo menos. También tenía derecho Valencia- a hacerlo. Más exactamente, el deber de hacerlo. Y lo hizo. Y muy brillantemente. Y muy noblemente. Con tal suficiencia técnica en el equipo, que influyó en el referendum del silencio y la aceptación bilbaína de la derrota. No se puede ganar mejor una final que como la ganó el Valencia. A fuerza de jugar bien. Un día, en un restaurante popular, había un señor comiendo unas cantidades tremendas de carne y de pescado, y una señora, asombrada de lo que comía, le preguntó: ¿Y cómo se come usted todo eso? Y le contestó el comilón: Pues a fuerza de pan El Valencia se comió la final a fuerza de jugar bien al fútbol. ¿Todo el Valencia? Sí, todo el Valencia, pero fundamentalmente movido por tres motores: Poli, Claramunt y Paquito. Hay partidos que se pueden poner como modelo de juego defensivo, porque hay un equipo que monta su victoria sobre la base de una zaga que resiste y, al mismo tiempo, sirve de plataforma de lanzamiento: hay otra clase de partidos en que la acción principal y el resorte de la victoria está en su tracción delantera, por la agudeza y el acierto de los hombres de vanguardia; y hay una tercera clase de partidos que se definen y resuelven por 1 %o bra de medio campo, por la influencia de un eje de operaciones. La final del 67 pertenece a este cupo. El Valencia ejerció el mando en el centro del terreno por la influencia personal de sus tres piezas de aleación: Paquito, Poli y Claramunt. A estos dos últimos podríamos llamarles los diablos blancos Estaban en todas partes. Cumplían una doble misión: cerrar espacios y marcar a jugadores contrarios cuando éstos tenían la. pelota, y desmarcarse, apoyar la jugada y cubrir posición avanzada cuando la pelota estaba en poder del propio equipo. Y cuando un equipo tiene equis piezas que doblan su trabajo con eficacia plena, es natural que venza a otro en que equis piezas que tienen encargada análoga misión no pueden llevarla 2 S 2 Roberto subió al palco presidencial, donde el Generalísimo le hizo entrega de la copa conquistada. Luego, rpara seguir a la tradición, Roberto y Mundo fueron paseados tí pl usSUS J u g a d o e s P e l c m P -mientra el publfco insistía en f ovaResultado del primer tiempo: VALENCIA, 1; ATLÉTICO DE BILBAO 0 Resultado final: VALENCIA, 2; ATLÉTICO PE BILBAO. 1. El equipo del Atlético de Bilbao ha perdido la final, pero Bilbao merecía sanarla, Bilbao capital, Bilbao pueblo, Bilbao futbolísticamente considerado e históricamente representado, el del viejo San Mames y el del remozado campo. Había colocado el club dos de sus equipos en las dos finales de Copa a disputar en la misma jornada, partidos empalmados: Juveniles y mayores, juniors. y seniors en acepción inglesa. A doble representación, doble apoyo familiar. Podía ser un festival vizcaíno completo. Y vino a Madrid medio Bilbao La final tuvo espectáculo desde el sábado, cuando la carretera de Francia era una caravana de coches con signos rojiblancos, y las calles de Madrid tenían un colorido y una animación de ciudad en fiesta con el más noble y simpático hospedaje que una capital puede ofrecer y recibir. Boinas rojiblancas, bol- P f bilbaíno y madrileño, el capitáadS Vatenlfa, RANAS Se necesitan profesionales Apartado 14.653- M A D R I D (10.279)