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A B OÍ M A R T E S 4 DE J U L I O DE 1967. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 33. TEXTO ÍNTEGRO DEL MEMORÁNDUM ESPAÑOL DEBE SUSTITUIRSE LA FÓRMULA DEL REFERÉNDUM EN CIBRALTAR POR OTRA CONGRUENTE CON LAS DECISIONES ADOPTADAS POR LA 0 N. U. Entre los intereses de los gibraltareños no se puede incluir el derecho a disponer de un trozo de territorio, que debe volver a España si realmente se quiere poner fin a la situación colonial LA OFERTA BRITÁNICA DE QUE UN REPRESENTANTE ESPAÑOL OBSERVE EL DESARROLLO DE LA CONSULTA A LA POBLACIÓN DE LA ROCA ESTOTALMQíTE INACEPTABLE r LA RESPUESTA DE TODA ESPAÑA La respuesta española a la unilateral nota inglesa del 14 de junio de 1967 recoge con toda autoridad y sencillez ios únicos argumentos que cualquier español entiende como válidos en el proceso descolonizador de la base militar británica que padecemos en la bahía de Algeciras. Nota clara y concreta, puede decirse sin forzar lo más mínimo la expresión, que representan el criterio unánime del pueblo español. Convendría que los ingleses, que nunca se han enterado de la sensibilidad española ante el problema de Gibraltar, fuesen pensando que no existe un solo español dispuesto a soportar una base militar de soberanía extranjera en territorio de la provincia de Cádiz. Una vez dicho que la respuesta española recoge el sentir auténtico de los españoles, conviene añadir que en sus párrafos finales se advierte con toda nitidez al Gobierno británico que si el Gobierno de Su Majestad sigue adelante con su decisión unilateral del 14 de junio de 1967, habrá escogido un camino contrario al señalado por las Naciones Unidas con todas las consecuencias que esto entraña Si el Gobierno británico es capaz de leer con atención este párrafo, comprenderá que España rio tolera la simulación de un plebiscito realizado por subditos ingleses instalados sobre el territorio español, gracias a la artillería de la Armada británica, y que el simulacro de consulta electoral para perpetuar la base inglesa equivale a la violación del Tratado de Utrecht. Y que una vez violado el Tratado de Utrecht por Inglaterra no existe un solo título legítimo para que los españoles soportemos la ocupación ilegal de un trozo de nuestra geografía por 18.000 gibraltareños, respaldados por la fuerza colonial británica. Frente a un cuerpo de desembarco tenemos todos los derechos de respuesta. España no tiene ningún inconveniente en que los gibraltareños perfilen su propio estatuto de subditos extranjeros, a los que España concede determinadas facilidades de establecimiento, a condición de que el voto de dichos gibraltareños no pretenda nada menos que entronizar el derecho de Londres 3. El embajador de España en Londres, marqués ele Santa Cruz, visitó esta tarde a Mr. Frederic Mulley, ministro de Estado en el Poreing Office, para transmitirle la respuesta española al memorándum británico del día 14 de Junio, en el que Gran Bretaña anunció la celebración de un referéndum en Gibraltar. El marqués de Santa Cruz hizo entrega al señor Mulley de un memorándum, cuyo texto es el siguiente: 1. El Gobierno de Su Majestad británica ha comunicado al Gobierno español, en un documento de fecha 14 de Junio de 1967. su decisión de convocar en Gibraltar un referéndum en el que los habitantes civiles del Peñón decidan sobre: tf Si quieren someterse a la soberanía de España de acuerdo con los términos de las propuestas hechas por el Gobierno español el 18 de mayo de 196 S. o b) Si quieren seguir ligados a Gran Bretaña, con instituciones democráticas locales, y que Gran. Bretaña retenga sus responsabilidades en Gibraltar. Estas responsabilidades, según el Go- Inglaterra a sostener una base militar en nuestro territorio apoyándose en el pretexto archicolonialista de la votación de sus propios subditos, instalados como pbblaciótt colonizadora en un territorio colonizado. Pero entre votar sobre las condiciones de su estatuto personal y perpetuar una situación colonial militar hay una distancia que el pueblo español no podrá tolerar jamás. Si Inglaterra quiere traspasarla tendrá que hacerlo afrontando las. consecuencias muy graves de transformar su presencia pacífica en nuestro territorio gracias al Tratado de Utrecht, que delimitaba y controlaba esta ocupación con las de la simple y brutal ocupación militar. de un pedazo de la provincia de Cádiz, sin otra razón que una fuerza que, dicho sea entre paréntesis, ni siquiera existe. Los cañones de Nelson están ya tristemente oxidados. El problema de Gibraltar ha dejado de ser una querella jurídica donde cada bando podía acumular argumentos de mayor o menor finura jurídica para convertirse en una simple prueba de fuerza no militar, entre dos países que han planteado el asunto en términos jurídicamente irreconciliables por culpa de la obstinación inglesa en mantener su presencia colonial en Cádiz. Será necesario, como dice la nota española, que Inglaterra acepte las consecuencias que se desprenden de su actitud colonialista y que comprenda que la violación del Tratado de Utrecht transforma su situación legal en nuestra Península en un acto de pura ocupación militar. Y que la violencia no engendrará la violencia, porque España se ha cerrado ese camino voluntariamente, pero que dentro de la más estricta legalidad internacional, y en nombre de los más indiscutibles principios vigentes en la sociedad de las naciones modernas, una presencia colonial militar sobre nuestro territorio debe ser suprimida utilizando todos los recursos jurídicos que autorizan las leyes. Oue todo esto sea muy grave no quiere decir que no haya sido Inglaterra quien lo ha buscado. El pueblo español quiere que esta responsabilidad, contraída por Inglaterra, quede perfectamente clara ante el mundo. de enviar un observador para que siga el desarrollo del referéndum y para que haga llegar sus puntos de vista a los habitantes de Gibraltar es totalmente inaceptable, ya que significaría la aprobación por parte del Gobierno español de una decisión Unilateral británica, que es contraria a los derechos e intereses españoles y a lo acordado por las Naciones Unidas. 8. Las Naciones Unidas han recomendado qUe la descolonización de Gibraltar se efectúe mediante la aplicación íntegra a dicho territorio de la resolución 1.514 (XV) y por tanto, de su párrafo 6, que dice: Todo intento encaminado a quebrantar total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas Recomiendan, además, que España y Gran Bré- taña, en las negociaciones encaminadas a dar fin, de mutuo acuerde, a la situación colonial gibraltareña. tengan en cuenta los intereses de los habitantes del Peñón, a los que las Naciones Unidas no reconocieron las condiciones necesarias para la autodeterminación, a pesar de que los peticionarios que los representaban las solí- bierno de Su Majestad británica, se derivan no sólo de la Carta de las Naciones, sino también del Tratado de Utrecht. VIOLACIÓN DE LAS RESOLUCIONES DE LA O. N. U. En respuesta a aquella comunicación, el Gobierno español desea manifestar lo siguiente: 2. La decisión británica de celebrar un referéndum en Gibraltar, de la manera que ha sido proyectado, constituye una violación en la forma y en el fondo de la resolución 2.231 (XXI) de la Asamblea General y de las que, sobre este tema, la preceden. Viola formalmente las recomendaciones de las Naciones Unidas, porque fue tomada estando suspendidas, por decisión del Reino Unido, las negociaciones hispano- británicas y sin que hubiera mediado consulta previa con el Gobierno español o con las propias Naciones Unidas. El Gobierno español no se considera consultado por el Gobierno de Su Majestad británica por el mero hecho de haber sido informado a posteriori de la medida que este último había adoptado. La oferta hecha España