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ABC. J U E V E S 20 DE A B R I L DE 1987. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 115. ESPECTÁCULOS LA MUCHACHA DEL SOMBRERITO ROSA DE RUIZ MARTE, EN EL TEATRO ARLEQUÍN PELIGROS QUE ACECHAN A LAS PERSONAS CONSTANTEMENTE PREOCUPADAS Méjico 19. Las comodidades de la civilización provocan más muertes que el cáncer, según afirma el sabio alemán Feodor Lynen, quien en 1964 obtuvo el premio Nobel de Fisiología y Medicina. Lynen ha llegado a Méjico para pronunciar dos conferencias. El doctor Feodor Lynen explica que la vida fácil convierte al hombre en un individuo un tanto vago y glotón, pero a la vez contantemente preocupado. Esto- -señala- -dificulta la regulación del proceso de asimilación de los alimentos y causa la arterioesclerosis. Lynen, que dirige el Instituto Max Planck de Química Celular, en Munich, afirma que las estadísticas demuestran que, en los países civilizados, las enfermedades que tienen su origen en el endurecimiento de las arterias- -ataques cardíacos, cerebrales- matan más gente que el cáncer. -Efe. bre desencantado y la esposa anclada en su adolescencia española? Estamos, pues, ante una comedia sin comedia, ante un planteo sin solución, ante una alusión elusiva; ante una obra que se confía a su limpieza, a su encanto conversacional, a la figura humana, cálida, atractiva, de una mujer y, sobre todo, a la actriz para la que ha sido concebida y a cuyo arte es entregada. Esta actriz es Amelia de la Torre y debe decirse que todo su rico armario de registros ha sido abierto y utilizado por ella para crear una Leonor humanísima, conmovedora, cautivadora. La integración actriz- personaje es perfecta. No podría ser Leonor de otra manera que como Amelia, con elegancia, con temblor, con pasión, con desgarro, con ternura, la vive y la expresa. Gran trabajo de gran artista. Amelia es toda la obra. La comedia, en efecto, pertenece a aquel tipo de obras, ya en desuso, que podían, debían, titularse con un nombre de mujer. Enrique Diosdado ha aceptado un papel difícil- -mucho que oír, poco que hablar- -y lo ha servido con voluntario difuminamiento. Sobrio, seguro, apenumbrando su presencia para destacar la de la protagonista, ha dejado brillar a ésta como convenía al designio del autor. Graciosa y muy en su tipo Teresa del Río, único personaje rigurosamente temporal, actual, denunciador, de la obra. Excelente y comedido Vivó en un personaje convencional sacado del repertorio y entonadas, vivaces, Lolita Losada y las hermanas Hurtado, redondean una interpretación precisa, realista, muy grata de esta comedia leve, bien construida, sin crisis, en la que se anuncia, por una de sus caras, tal vez la menos importante, un problema de hoy, de España, que está por resolver. Lorenzo LÓPEZ SANCHO. José Vivó, Teresa del Río. Enrique Diosdado y Amelia de la Torre Teatro Arlequín. Título: La muchacha del sombrerito rosa Autor: Víctor Ruiz Iriarte. Dirección: Enrique Diosdado. Intérpretes: Amelia de la Torre, Enrique Diasdado, José Vivó, Teresa del Río, Lolita Losada, Fernanda y Teresa Hurtado. Decorado: E. Torre de la Fuente. Ruiz Iriarte ha escrito una comedia suavemente psicológica, una especie de enternecido y optimista retrato femenino, partiendo de una situación personal, pero perfectamente generalizable; utilizando un tema en el que, a poco que se intente, será fácil ver una alegoría. Esteban Lafuente, intelectual de izquierdas que se ha exiliado en marzo de 1939, regresa ahora, veintiocho años después, a su casa de Madrid, en la que está su esposa, Leonor. Esteban trae con él tres hijas habidas con otra mujer. El problema que se plantea, pues, es el de cómo Leonor encontrará en su ternura, en su constante y fiel amor por el marido, en su anhelo de poner fin a la soledad de su vida, impulsos de comprensión, de perdón y de amor. Bien: El problema podría ser transportado. Cómo la España que ha quedado aquí recibirá con amor y comprensión a la España que se fue y que debe regresar con todas sus consecuencias. Las tres hijas de Esteban no son otra cosa que las consecuencias del exilio. ¿Hay alusiones directas del autor a esta temática de segundo grado? Apenas existen leves carteles anunciadores de caminos. Son frases irónicas, casi alfilerazos benaventinos, en las que se levanta suavemente la piel de ciertos prejuicios sociales y políticos, de ciertas incomprensiones que aquí y allá, a uno y otro lado de la calle, a uno u otro lado del Atlántico, pueden separar, separan, a muchos españoles. Pero lo esencial, lo original de la pieza de Ruiz Iriarte es una inversión absoluta de la problemática propia de las comedias de este tipo, a las que una cierta terminología crítica francesa llama del monsieur que revient de Ion del hombre que regresa de lejos El problema suele consistir en cómo ese hombre que vuelve, a su patria, a su hogar, a su personalidad, a su memoria, aceptará las nuevas circunstancias que se han producido durante su ausencia. En La muchacha del sombrerito rosa el problema es el contrario: cómo aceptará quien se ha quedado las nuevas circunstancias del que regresa. Este viene sometido, aceptador, sin rebeldías de ninguna clase. ¿Hasta en eso ha de verse el pensamiento político, pensamiento de segundo grado de la pieza? Ruiz Iriarte permanece dentro de la comedia de caracteres y costumbres. Es una situación clásica la suya. Procede como uno de esos autores teatrales que todavía creen que es posible erigir la vida sobre un escenario por la función de la palabra y del movimiento. Así, pues, en La muchacha del sombrerito rosa no existen inquietudes técnicas, problemáticas, estéticas. El autor realiza un magistral retrato de un auna de mujer utilizando los tonos habituales de su paleta literaria: ternura, poesía, humor, voluntad de esencializar lo vital, y empleándolos con el buen toque de un diálogo literario fácil, elegante, gracioso. Leonor se autodibuja así en sus palabras y en sus actos, tiernamente contradictoria, hija de su tiempo español de una antevíspera todavíainocente a las puertas de la guerra civil. Leonor es una señorita de entonces y, en ese sentido, el problema cuando comienza de verdad es al caer el telón sobre la nueva familia reunida. ¿Cómo se acoplarán después del momento ilusionado las tres niñas criadas al aire de América, el hom- Mata- Hari Producción: Films Du CurróseSimer (París) -Fide Cinematográfica (Roma) Director: Jean Louis Richard. Argumento: Jean Louis Richard y Francois Truffaut. Música: Georges Delerne. Principales intérpretes: Jeanne Moreau, Jean Louis Trintignant, Frank Villard, Henry Garcin, Claude Rich y Albert Remy. Cines: Alcalá, Canciller y Roxy B. La historia de Mata- Harl, arrinconada por el paso del tiempo, con aire de fotografía al magnesio, amarillenta en los bordes, ha sido desempolvada por el joven realizador francés Jean Louis Richard, con una ilusión que contrasta con la pobreza de los medios con que ha contado, l a historia última de la bailarina pstutio- jayanesa, que sirvió de escaparate romántico al espionaje alemán de