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ABC. S Á B A D O 4 DE MARZO DE 1967. EDICIÓN BE LA MAÑANA. PAG. 91. CONFESIÓN PÚBLICA EN EL ESPECTÁCULOS ATENEO Aula Teatral del Ateneo: Titula: Confesión pública Autor: Antonio Cillero ülecia. Intérprete: Enrique Valdivieso. El monodrama es un género difícil que tiene ya muchos títulos ilustres. No es fácil crear una acción dramática con un solo personaje sin caer en el monólogo, en el discurso, en la vana declamación literaria. Lograr meter en un escenario toda una vida de rencores, de querellas, de reproches, un pasado, un presente y un final dramático, tal y como pasa en el inmortal Desayuno para dos utilizando un sólo actor visible que na monologa, sino qué dialoga con un interlocutor invisible, que no contesta pero que escucha, es empresa EL SISTEMA FABREZb, DE HUSSON, ENELARLEQUÍN Enrique Diosdado, Ana Carvajal y Amelia de la Torre Antonio Cillero y Enrique Valdivieso sólo hacedera a grandes talentos teatrales. Teatro Arlequín. TítuM: Eí sis- geográfica del emplazamiento de tas teaAntonio Cillero lo ha intentado en ésta tema Fabrizz? Autor: AXbert Bus- tros que lo cultivan todavía en París, siplausible velada experimental del Ateneo, son. Traducción: Vicente Balart. In- no porque esos autores tienen en común pero sin conseguirlo: No se crea acción térpretes: Amelia de ¡a Torre. En- una inocente te en el oficia teatral y acepdramática en Confesión pública No hay, rique Diosdado, Salvador Soter- Bfa- tando que la realidad que producen no pues, teatro, sino relato, dicho, interpreri, Ana Carvajal, Ricarda Atpuente, sea la vida, confían en que lo aparencial tado. La intervención, al otro lado del de José Vivó, Ana Ariño, Juan Liza- de su obra se consolide gracias a la eficorado, de otros personajes, la violenta rraga, Josefina del Ría, Ramón del cacia del diálogo y al virtuosismo de los autores. conceptos para ruptura de esa pared ideal, invisible, que Val, Alberto Bové. Decorado: Bk To- poder Aclaro estos medida delbásicos de la dar atinada valor está en la embocadura, para que el actor rre de lá Fuente. pieza El sistema Fabrizzi con que una interpele al público, no pueden convertir el Albert Husson es un excelente autor de de actores, soliloquio en diálogo ni la confesión solita- ése género teatral que se ha dado en lla- singular yyalta pareja la Torre, se Enrique Diosdado Amelia de ha preria, exacerbada, en acción dramática. mar de boulevard no sólo por la razón sentado en el teatro Arlequín. Tiene, pues, la obra de Cillero tjleeia un El sistema Fabrizzi nos ofrece una fallo radical de estructura. No es teatro. realidad que viene directamente de las No es drama. Hay, claro está, una acción crónicas judiciales de los periódicos. No interna que va modificando el estado de es nueva. Desde el fracaso de las famosas alma del personaje, desde la embriaguez tontinas que a principios de- este, siglo desesperada que le impulsa al suicidio, originaron en España las. primeras forhasta la enajenación pasional que lé inmas de seguros fallidos, han sido numeduce a exteriorizarse ante seres no- prerosos los sistemas financieros basados en sentes, ante cosas inanimadas. Pero todo la idea de que las aportaciones monetaesto encaja mejor en el monólogo literarias en. progresión geométrica podrían perrio para leído, puede! ser una forma de mitir pagar a los beneficiarios intereses increíbles. Antonio Fabrizzi presta al tres narración de cuento y efectivamente, una por ciento y toma dinero pagando el decantación de las adherencias teatrales treinta por ciento. Operación imposible. que no pueden ser incorporadas a la esAnte la persistencia del extraño Cenómetructura interna del asunto, mejoraría un no, que convierte a Fabrizzi en un persotrabajo de escritor en el que hay generonaje popular, se inquietan la Banca, la sidad de ideas, ambición polémica ante Policía, la Hacienda y la Iglesia. ¿Es Faciertas actitudes sociales o ideas preestabrizzi un santo? ¿Es Fabrizzi un imposblecidas y dosis grandes de inexperiencia, tor? Buen punto de partida para ironizar de candor, de inhabilidad literaria. agudamente contra los estamentos básicos de la sociedad, para descubrir el profundo En cuanto al tema en si mismo, es una atractivo- que la generosidad incomprensiespecie de dicterio que resulta blando, inble ejerce sobre las almas humanas, paoperante si se piensa en la atroz violencia ra demostrar la capacidad redentora de la de los dicterios novelescos de Henry Milinocencia y el desinterés. Y el autor, él ler. El personaje que se rebela ante su frasutil y poético Albert Husson de la gran caso, que acusa a su contorno de todos los comedia La cocina de los ángeles pofallos vitales en que ha ido cayendo, es ne en marcha so maquinaria, su encademás gritón, más declamador, que angusnamiento lógico de conductas para lletiado; su desesperación es más verbal que varnos, a través de una larga serié de eleverdadera. gantes floretazos, a un final indeterminado, poético, lleno de vago encanto, pero Enrique Valdivieso hizo un trabajo tiescaso de fuerza de convicción teatral. tánico para dar convicción a su personaje y acopió todos esos recursos que ahora esLo que ocurre es que Vicente Balart, en tán de moda, demostrando ser dúctil, exla peda del frondoso diálogo original, ha presivo y fuerte, sobre todo resistente. dejado caer la bella hojarasca del autor Por eso hay que aplicarle el mayor porfrancés, y guardado mucho ramaje que d e centaje de los muchos aplausos de la vese queda un poco seco, falto de verdor, dé lada, dejando para, el autor el tanto de poesía, de la ternura y la inquietud del gloria que merece su honesto intento. -texto primigenio. Volvamos a lo ya dicho. ALFONSO SASTRE L. L. S. Los autores de boulevard confían a la COME OFICIO DE TINIEBLAS