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El huésped del Sevillano de Juan Ignacio Luca de Tena y Enrique Reoyo y música dei maestro Guerrero, zarzuela de tema cervantino estrenada con gran éxito el 3 de diciembre de 1820 en él Teatro Apolo, punto pueden triunfar ante el público de Lara unas situaciones arriesgadas y frases atrevidas. Después, elogia a los intérpretes y destaca a Balbina Valverde- -sobrina dsl popular compositor Quiñi to- Clotilde Domus y Pepe Santiago, en papal delicioso, que basta por sí sólo para perdonar a Benavente las faltas de su nueva comedia cuanto reincide en utilizarlo, años más tarde: el 3 de marzo de ¡1810, en Lara, bajo el ¡título Las figuras del Quijote con reparto que transcribo: El señor Miguel Ricardo Simó Raso; Don Alonso (Ricardo Fuga; Blas Salvador Mora; Ventero señor Pérez Indarte; Tomasa Celia Ortiz; Maritornes Leocadia Alba; La sobrina de don Alonso Rosario Toscatno; El ama de llaves señorita Echevarría; VARIACIONES SOBRE UN MISMO TEMA El cura Josa Rubio; El arriero Ramiro d s la Mata; El barbero Luis ManriQue se negaron a perdonarle los espec- que; Un segador señor De Diego; Moseñoritas Seco y Recatero; Pastotador? s de su veinticinco obra, por unos zas señores Gómez y Arroyo. Había mú atrevimientos arriesgados que, hoy, son ras popular en el segundo acto e intervenás inocencia paradisíaca, como puade com- sica de comparsería, amén de decorado ción probar aquel que sienta la curiosidad de nuevo (así se anunciaba) de Amorós y leerlos y a cuyo comentario renuncio por Blanca. estar fuera ás tema la extensa digresión, que liice para explicar por qué firmé A. A. Basta para desprender que, inclusive con el comentario a La venta de Don Quijots ilustraciones líricas y fondo coral, la codel que entresaco frases laudatorias: Lte- media en verso era similar a la zarzuela de var tupos conocidos al teatro es trabajo siete años antes. Así lo advertía, en las verdaderamente difícil, pero el autor supo páginas de A B C y con la ecuanimidad y hacerlo con sobriadad y el publico entró justeza que le caracterizaba, Floridor al en la obra desda las putañeras escenas y daeír que el autor iba sobrs seguro por antes de que la obra terminara fueron lla- insistía: en él mismo episodio: encuentro mados a escena Fernández Shaw y Chapí... del bueno de Don Alonso con Maritornes. De la interpretación poco puade decirse, ¿No habría de hacer igual, posteriormenporque sn realidad la obra carece de pa- te y con otra intención poética. Gasten psles; sin embargo, no hay qua olvidar a Batty, en Bulcinsa A seguido, elogia Soler, que dijo muy bien los versos de la que el egloguesco poeta lo haya vestádo obra y a Pinedo... Al terminar la repre- con el r- opaje de una versificación siempre sentación, los autores salieron a escena florida, legante, castellana y señoril en bastantes veces, escuchando muchos aplau- la cual los discreteos de Don Quijote con sos. Maritarnss son un dechado de galanura y Sin duda le parecieron insuficientes pa- buen decir, que el público estimó con la ra el argumento a Fernández Shaw, por elocuencia de sus aplausos Psro no esconde que en conjunto, adolece de monotonía porque todo está centrado en una situación única Límite diríamos hoy. EL MA ¡L RECITAR Contribuyó a esta impresión- -continúa el crítico- -un poco fatigosa, la excesiva afectación qus en ella pusieron sus intérpretes, cosa disculpable pues los actores ds Lara no están familiarizados con medio tan difícil de reproducir y con figuras que pesan tanto. Vea el lector de cuándo viene arrastrado el problema de recitar, ya que Luis Gabaldón no salva ni a Simó Raso cuyo talento es innegable, compuso muy bien la figura de Cervantes, caracterizándola con acierto; pero en lo demás nos dio la impresión de un Cervantes triste, absolutamente gris Disculpa a Puga, visiblemente afónico considera que Mora entendió grotescamente a Sancho Panza y hace la excepción de Leocadia Alba: admirable, un prodigio de reproducción; la gran actriz puede estar satisfecha de su triunfo Antes de la representación, Fernández Shaw leyó ds un modo inimitable, con arte magistral ¡manos mal! usa bellísimo prólogo, henchido de sana poesía, de andante españolería que comenzaba por modestas disculpas y concluía pidiendo: ¡Vítor! a la figura de Cervantes. jíPerdón! para más pálidas figuras. Cuya permanencia en cartel, pase a haber sido calificado el streno de honroso- éxito literario sólo llega al 17 del mismo mes. en us Jas suceden Las locas vaaiidades del cultásjh