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(Viene de la pág. 2 de Mirador. áe tantas páginas, una expresión cada vez más segura, contradiciendo una vez más la famosa incapacidad que algunos catalanes afirman poseer para expresarse en castellano. No: la catalanidad de Gironella es un ingrediente a considerar, pero no el decisivo. Se trata de un modo de hacer que evita el retorcimiento barroco de tipo cultural, como evita, también, lo que es otro barroquismo, es decir, la acumulación de palabras malsonantes o blasfemas, qus es- -repito- -un modo de barroquizar, señalándose el escritor a sí mismo como ejemplo de out- line aparte de la expresión normal coloquial. Creo que serán muchos los lectores que agradecerán a Gironella este su sereno, pero también, vivaz, tono, discursivo, que se mantiene sin desmayo a lo largo de casi ochocientas páginas. G D; -P. CALERÍA DE ESCRITORES (Viene de la pág. 3 de Mirador. Hamburgo en cuatro tomos (1867- 1894) ¡os datos disponibles permiten concluir que apenas conoció una tercera parte del libro principal de Marx. Pero lo decisivo es que lo empezó a leer en el verano de 1897, es decir, después de haber publicado 146 de los 158 artículos que, según De la Dehesa, aparecieron en la Lucha de Clases Luego escribió sobre el marxismo sin más conocimientos que los que podían Obtenerse en una enciclopedia. Esta conclusión mía queda probada documentalmente con la correspondencia citada. Pero es que un análisis serio de toda la obra unamuniana lleva a idéntica conclusión. Unamuno insiste siempre en la doctrina más vulgarizada del marxismo, que es el materialismo histórico, y las demás referencias son tan imprecisas, generales y tópicas que, sin género de duda, denotan un conocimiento muy trivial y epidérmico del pensamiento de Marx. No obstante, cabe la posibilidad de que, con informaciones de segunda mano y no mucho más serias de las que podía tener un dirigente obrero, don Miguel hubiese sido marxista. De la Dehesa cita una carta inédita al director de La Lucha de Clases en la que Unamuno afirma que el socialismo que inició Carlos Marx con la gloriosa Internacional de trabajadores... es el único ideal hoy vivo de veras, es la religión de la Humanidad También sostiene nuestro autor que los artículos unamunianos del primer período (noventa y ocho, según su lista) son de un marxismo ortodoxo. Reconsideremos esta interpretación, en favor de la cual De la Dehesa no aduce pruebas. La sustancia política última del socialismo marxista es la nacionalización de los bienes de producción. Nuestro autor nos dice que Unamuno hizo suyo tal principio; pero el único texto que cita no es concluyente. Si a esto se añade que en los escritos hasta ahora recogidos en las oceánicas Obras Completas no aparece ni una sola vez la exigencia de la nacionalización de los bienes de producción, ¿cómo se puede afirmar la ortodoxia socialista de don Miguel? Pero es que, además, a lo largo de toda su vida Unamuno se ensañó sistemáticamente con Marx. Le llama pedante sofístico fatalista utópico y llega a propinarle el siguiente juicio: Marx, que no pasó hambre, tuvo lo otro. Y lo otro es el pus. O, digámoslo más claro, en plata, el resentimiento; o más claro aún, en oro: la envidia Recordemos, también, que el aristocratismo de Unamuno le puso siempre frente a las tendencias igualitarias de Marx: Si acabaran las clases sociales, esas míticas clases sociales, para hacerse una sola, ésta viviría peor En suma, De la Dehesa no prueba que Unamuno fuese ni siquiera durante el corto periodo de unos meses, un marxista ortodoxo pero aun en la incierta hipótesis de que esto pudiera demostrarse con artículos efectivamente escritos por él en La Lucha de Clases ya resulta harto sospechoso que los publicara anónimos y que se indignara cuando en alguna ocasión el editor decidía imprimirlos con ios iniciales de don Miguel. Y si a esto se añade el antimarxismo de Unamuno durante los treinta y cinco últimos años de su vida y su ignorancia del marxismo durante los treinta y dos primeros, lo de la ortodoxia acaba de volatilizarse. Y una glosa final sobre la coherencia que De la Dehesa ve en el pensamiento unamunia. no, por lo menos en él periodo acotado. ¿Hay consecuencia en un autor que a los pocos meses de haber calificado al marxismo de religión de la Humanidad se separa de él por su más o menos presunta irreligiosidad? ¿La hay en quien, como Unamuno, escribe en 1901 mi fondo era, y es, ante todo, anarquista y poco después confesaba a González- Trilla no puedo con tos anarquistas ¿La hay en quien, después de haberse ensañado con el bizcaitarrismo se jacta de haber dado al nacionalista Sabino Arana lo más de su bagaje ideológico Etc. etc. No, desgraciadamente, en Unamuno no hay coherencia, sino irreductible y desafiante contradicción. ¿Que me contradigo? ¡Y qué más da! Y esto vale no sólo para los varios Unamunos, sino, como acabamos de ver, incluso para el que De la Dehesa llama el primero el de los años 1894 a 1904. Si aceptáramos tal nomenclatura, incluso en este primero habría que operar con decimales e introducir fracciones. Rafael Pérez de la Dehesa ha abordado, con buen orden, un aspecto unamuniano que a mí me parece extraordinariamente interesante, y ha aportado datos de interés secundario; pero nuevos. Lo fundamental, o sea que Unamuno había tenido la aventura periodística -son palabras de su fiel biógrafo E. Salcedo. -del semanario La Lucha de Clases era bien sabido, sobre todo desde que el propio don Miguel lo proclamó con unas emocionadas frases de su solemne conferencia Lo que ha de ser un Rector en España pronunciada en el Ateneo de Madrid en 1914. Pero, por las razones apuntadas, la aparté más original y sustantiva dé tos conclusiones e interpretaciones que sobre el socialismo de Unamuno aporta De la Dehesa me parece inaceptable. G. F. M. Torcuata Luca de Tena Brunet, nacido en Madrid el 9 de JUDÍO de 1923. Alterna la literatura periodística y la de creación. En la primera actividad fue corresponsal permanente en Londres (1945- 1947) Palestina e Israel (1949) Washington (1950- 52) enviado especial a la repatriación de los prisioneros españoles de Rusia (1955) a la Revolución Nacional de Hungría (1956) y a la guerra de Ifni (1957) Tres de sus obras son fruto de sus experiencias como corresponsal de Prensa: El Londres de la posguerra Mrs. Thompson, su mundo y yo y Embajador en el infierno (1) escrito en colaboración con el capitán Palacios. Traducida al alemán, inglés, francés, italiano y portugués. Sus obras de creación son: Albor (poesía) Espuma, Nube, Viento (poesía) La otra vida del capitán Contreras (2) (n o v e l Edad prohibida (3) (novela) La mujer de otro (4) (novela) La brújula loca (novela) Premios: El Nacional de Literatura, por Embajadores en el infierno el Larragoiti de novela, de la Sociedad Cervantina, por Edad prohibida, y el Planeta, por La mujer de otro Ediciones extranjeras: (1) Douze ans n enfer Editions Saint Just, 32 rué Cassette, Paris VI (Francia) Der Rebell Druffel- Verlag, 8131 L e o n i am Stamberger See (Alemania) Ambasíiatore all ínferno Longanesi C Via Borguetto, 5, Milano (Italia) Embaucador no inferno Editorial Áster, rúa Marqués Sad Bandeira 88. Lisboa (Portugal) (2) Second Life of Cáptate Contreras Houghton Mifflin Company, 2 Park Street Boston, Mass. (V. S. A. Second Life of Captain Contreras Jonathan Cape, 30 Bedford Square, London (Inglaterra) (3) Age Interdit Editions Spes, 78 R u é de Gentüly, Paris XUIe (Francia) Verboden Leeftijd Davidsfonds. Büjde Inkomstraat 79, Leuven (Bélgica) (4) tVnother man s wife Alfred A. Knopf, Inc. 501 Madison Avenue, New York 22, New York (U. S. A. Another man s wife Constable Company Ltd. 10 Orange, Street, London (Inglaterra)