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A B C. DOMINGO 2 DE O C T U B R E DE 1966. EDICIÓN DÉ LA- MAÑANA. PAO. 99. EL HOMBRE CHA EÁ Nati Mistral, Luis Sagi Vela y José Franco, intérpretes, y arriba, los autores del libro y de la música de El hombre dé La Mancha Dale Wasserman y Mitgh í eigh, estrenada en la Zarzuela sin ingenio. Su osadía al identificar a la Teatro de la Zarzuela. Título: El hombre de la Mancha Autor, Dale idealizada Dulcinea con la fácil MaritorWasserman. Música de Mitgh Leigh. nes es inaceptable. A don Miguel de CerCanciones de Joe Darion. Versión es- vantes se le habrían removido todos los pañola: José María Lopes Rubio. Di- huesos de pura indignación. Esa Aldonza rección: José Osuna. Intérpretes de Wasserman, perseguida incesamente por principales: Luis Sdgi- Vela; Nati los arrieros de ¡a ventas violada ei una Mistral, José Franco, Estanis Gon- escena un poco a los West Side Story es zález, Carlos Villafranca, Jesús Agui- el único elemento dramático con- fuerza rre y Francisco Cecilio. Decorado: teatral capaz de dar movimiento a la, Sigfri o Burman. Figurines y am- desventurada aventura del caballero manbientaeión. Francisco Weva. Orqy. es- chego qae nos describe sil audaz resucita, ta titular dirigida en el estreno por üov norteamericano, pero tal como nos es presentada, no tiene nada de nuevo, ni Mitgh Leigh. de bello, ni dé grande, en su actitud y Del país del Reader Digest nos han en su carácter. Porque el único rasgo poé- traído un digest dramático- musical de ticoVdel personaje, su quijotizaeión final, nuestro Don Quijote de la Mancha con- está arrancado de la Dulcinea unamuniána cebido para espectadores norteamericanos. de Gastón Baty, autor al que el señor Al. parecer al público estrenista le gustó Wasserman no dejará de conocer. mucho, ya que los aplausos fuei bn prodigaSi aceptamos la idea imposible de sedos durante toda la. obra, algunas veces con sospechosa premura. Hubo frecuentes parar el texto cervantino de la comedia bravos, aunque, tengo para mí que iban musical que nos ha sido presentada, vededicados a la sobresaliente labor de Nati Mistral más que al contexto de su papel y su personaje. Al final, la apoteosis prefabricada, con alineación de intérpretes, director de escena, autoras americanos, traductor español y algunos colaborado res más en el éxito. Gracias de José: Osuna al público y breves frases de agradecon tres, cuatro y cinco habitaciones, cimiento de Nati Mistral y de Sagi- Vela. comedor, baños más servicios. CalefacComentarios favorables a la salida, forción central, terrazas, ascensor y monmulados en español y en inglés america tacarsas. no a partes iguales. remos, a poco ágil que sea nuestro Juego jnentali qtie, despojado el texto y ios hechos que se nos ofrecen de sa profundo contenido originario, no queda Dada más que lá aventura superficial de un locó, falto de ingenio, entte unos rufianes. Lo que le da. una engañosa apariencia a la comaáia es lo que nosotros, espectadores, le apartamos. Para el público norteamerÍTcaíip que la ha hecho triunfar, menos conocsfior que nosotros del inmenso mundo quijotesco, lo que h a sido eficaz h a sido la brutalidad del contraste entre la ramera violada por los arrieros y la idealización que de ella hacía el loco. que es él único vaíoí 1 auténticamente teatral de la pieza. Pera aguí esa contraposición granguiñolesea no puede admirarnos; nuestro teair, es rico en efectos semejantes. Es de luna enorme pobreza la aventura de los molíaos de viento y de un simbolismo psiconalítico que linda con el- ridículo la vicíosria de el Caballero dé los; Espejos- -qwe en la novela fue vencido- obre Dsn Quijote, La: bonita canción del Ruiseñor que es melódicajnehte lo más logrado de la partitura, no puede por menos Se arrastrar nuestra imaginación hacia ésas serenatas de vaqueros: que vemos en tantas películas del Far West y cuesta mucho trabajo, después dé ella, resignarse a no ver irrumpir a los; pieles rojas en el cam: pamento. Confieso que no soy experto én música, pero la partitura me h a parecido ramplona de inspiración y primaria de orquestación y composición, aunque haya números; agradables como Dulcinea y Llegar a, donde nadie llegó sue canta Don. Quijote, y ese coro del ruiseñor ya citado. í obré de música, arbitrario y sin poesía dé libro, el triunfo de esta comedia musical no Parece explicable sin coBecer a fondo los gustos del público norteamericano. José Osuna, según parece, h a montado la pieza con estricta fidelidad a su modelo aunque yo supongo que coleándole su buena media hora ál espectáculo, poda que. quizá resulte fundamental a la hora de apreciar lá obra. El escenario, efectista, tiene una terrible desproporción entre 1 grandilocuencia de J a maquinaria superior y el plano del escenario, quizás buscafia para expresar la abrumadora diferencia entre la fuerza opresora y los oprimidos, -entre el ideal y la realidad. El movimiento resulta algo, lento y eso hace- qué la atención del espectador oscile brusca y frecuentemente entre las- dos realidades qué. se le muestran: la verdadera, con Cervantes conio personaje, y J a imaginaria, con Dulcinea como heroína, sin lograr asirse a ninguna, dé las dos. Desacierto enorme mé parece la inclusión de Bocinante 1 y el rucio de Sancho, convertidos por mitad en cabezas a lo Walt Digñéy, vestidlas- ipor qaé? -con ponchos mejicar nos, y en; estaribé! fie afilador, participando en la acción, dialogando mímicamenté con Don Quijote y con Duleineai incursión en un humorismo surrealista que rompe la unidad de concepción granguiñolesca del drama musical. La interpretíición de Nati Mistral és so- bérbia. Su fuego, su energía, el calor de sus acentos cuando habla, cuando se mueve, cuando canta, levantan una acción que desmayaría sin ella. Sagi- Velá, compone discretamente su papel y canta con el gusto delicado que en él era habitual, pero jamás impregna a su personaje del lirismo y dramatismo que le convendrían. Bien José Franco de presencia física y como actor, se defiende mal como cantante además dé tener, cuando explica por qué sigue a Don Quijote, la canción m á s pueril, superficial y falta de. encanto de toda la obra. Excelente Estanis González en el ventero. Discreto Carlos Villafranca en el bachiller Sansón Carrasco y bien entonado. Jesús Aguirré en el cura, en tanto ué Esperanza Abad maulla su cortísima partitura. El movimiento dé conjunto es m a g nificó, acreditativo de tina dirección avezada y la sugestión ambiental plausible aunque en algunos detalles a Nieva se le haya ido la mano. Dejó, para final el trabajo dé López Rubio. Sin conocer el texto original me atrevo a suponer que López Rubio lo h a mejorado. Hay un lenguaje digno, al servicio de una nada mental, que asciende, a veces, a nivel PBOS DE LUJO Como esta ves el crítico modestísimo que yo soy disiente categóricamente del público dé estreno, creo haber cumplido con mi deber de objetividad informativa, adelantando noticia escrupulosa de lo ocurrido anteanoche en el teatro de- la Zarzuela, que debe ser interpretado como may favorable al- estreno de El hombre de la Mancha Y hecho esto, con la conciencia tranquila, puedo ya decir que El hombre de la Mancha es la más floja comedia musical norteamericana que yo he visto, aunque haya logrado un gran triunfo en Nueva York. Ley Castellana. Verlos: Calle Canencia, 4 (estiuina Padre Xifré. junto avenida America) Renta limitada. Verlos: Don Ramón de la Cruz, 83 FACILIDADES Ante el gigantesco tema que abordaba, Dale Wasserman nci ha logrado otra cosa que una pueril sucesión dé escenas vagamente parecidas a lias dé su original cervantino, sin poesía, sin grandeza y basta Arrendaría magnífico emplazamiento para anuncio luminoso. Grandes, vistas. Zona estadio Bernabéu, Téléf. 250 02 24