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O VENTA años de un escritor! Rafael López de Haro los cumple hoy. T Al rededor de veintisiete novelas largas, cien cortas, veinte comedias y unos cuantos libros de ensayos, añadiendo versos e incontables artículos, constituyen su obra, que, conforme iba creciendo, forjaba la fama de su autor. Si don Rafael López de Haro na cultivado con acierto, y con notorio éxito de público, los diversos géneros literarios que domina, su celebridad más extendida es como novelista. Pertenece a aquel grupo de escritores que se revelaron en la primera decena de nuestro siglo, y que en el cuarto inicial del mismo alcanzaron la consagración. El cuento semanal fundado en los albores de la época a que nos referimos por Gregorio Martínez Sierra, y que dirigió Eduardo Zamacois, contribuyó de un modo notable a popularizar rápidamente valores jóvenes entregados con entusiasmo y talento al cultivo de la narración. De un concurso de El cuento semanal surgió Gabriel Miró, hasta ese instante desconocido, con su admirable relato Nómada Tras El cuento semanal aparecían otras, publicaciones de parecido corte y ambición, que coadyuvaron a esa labor popularizadora, como La novela corta Contemporáneos La novela semanal y La novela de hoy Y si repasamos esas colecciones hallaremos en todas ellas relatos novelescos de López de Haro. Su primer libro ve la luz en 1807 y llevaba por título En un lugar de la Mancha A partir de esa fecha su labor no se interrumpe hasta estos últimos tiempos, Y el escritor se caracteriza por su fecundidad, caso particularmnte curioso, puesto que Rafael López de Haro ha llevado una doble vida profesional, y escribía sólo en sus veladas y sus vacaciones. Tracemos, para explicarlo, un resumen de su biografía. Nació Rafael López de Haro en San Clemente, provincia de Cuenca, el 5 de julio de 1876. El padre, a los pocos años de nacerle este hijo, fue nombrado juez y el pequeño pasa la primera parte de su infancia en Asturias y Galicia. Era Rafael el número nueve de los vastagos de una familia numerosa y escasa de recursos pecuniarios, ya que el progenitor, viejo, hubo de tener que aceptar un juzgado de los llamados de entrada Los recuerdos infantiles de Rafael López de Haro son los de haber llevado una existencia dura para su edad, precisamente por la situación familiar. Cuando le llega la hora de estudiar el Bachillerato lo hace en Cuenca, en la capital de su localidad originaria, a expensas de un hermano mayor que ya era abogado; pero el hermano muere, y el muchacho ha de subvenir a sus propias necesidades. Se coloca como segundo escribiente, con un sueldo de cinco mil reales al año, en la Jefatura de Obras Públicas. Con lo que le da el modestísimo empleo se paga las matrículas de los corsos. Por entonces empieza a sentir la vocación literaria. Aislado de todo, sin amistades, conocimientos ni influencias, publica sus pequeños trabajos en un semanario local, y envía versos a Madrid Cómico que también los publica. Sigue, al propio tiempo, la carrera de Derecho, examinándose por libre en la Universidad Central, y hace oposiciones a notarías- -anas severas oposiciones- -que gana. Es, por supuesto, una notaría de tercera, en Blancas, en la provincia de Murcia. En el Notariado irá escalando los puestos superiores siempre por oposición. Su primera notaría de primera será en Pontevedra, y de allí saltará a Zaragoza, Barcelona y Madrid, donde se jubilará un día. Pero cuando está en Pontevedra, los tiempos de la guerra del 14 al 18, ya Rafael López de Haro es un escritor muy leído, un novelista de gran reputación. Se han agrupado las novelas de Rafael López de Haro; se hallan agrupadas del siguiente modo: Novelas de la vida Novelas de las almas y Novelas de la carne De las primeras se consideran las más importantes: Impiedad Batallas tle odio La novela del honor Poseída y El país de los mediano Del segundo grupo- -las Novelas de las almas Sirena que se traduje inmediatamente a otros idiomas, alcanzando tal vez el mayor éxito su versión alemana, que fue elogiada unánimemente por la crítica de ese país. Entre las Xovelas de la carne las más leídas han sido El asalto de la novia Floración Entre todas las mujeres La imposible y Las sensaciones de Julia Sin embargo, la novela que supone el culmen de su triunfo es posterior, de 1 S 39, y se titula Eva, Adán y yo El gran escritor se halla en todo sn apogeo en él. Del teatro de Rafael López de Haro habrán de recordarse Ser, o no ser Entre desconocidos Una puerta cerrada Una conquista difícil Una ventana al interior piezas que tuvieron los más ilustres intérpretes de nuestra escena. Por cierto, la segunda de las obras que acabamos de citar fue estrenada por María Guerrero en América y por Rosario Pino en España. En cnanto a los ensayos no olvidaremos Su Majestad el individuo Pero insistiremos que el género preferido- por Rafael López de Haro para, su cultivo ha sido la novela, que él definió con particular agudeza de este modo: La novela debe ser la historia de lo que no ha sucedido, así como 1 Historia debe ser la novela de lo que ha ocurrido. En 1959 publica Rafael López de Haro la obra que más estima, y que indiscutiblemente es la cimera de su generosa producción literaria: Alonso Quijanc No caló en ella, por el momento, la critica tan hondo como merecía. Y no es que se le escatimasen elogios. No obstante, Melchor Fernández Almagro supo, en su comentario de ABC, apreciar muchos de sus singulares y espléndidos valores. Como otros escritores de gran talla, Azorín por ejemplo, hay en la vid de López de Haro momentos de actuación política. Militó en las filas de don Antonio Maura, que sentía por él gran aprecio, y que de haber vivido algún año más. le hubiera llevado a la Academia. Esto es. en suma, dibujado a grandes rasgos, el escritor que hoy cumple noventa años, ejemplo admirable de una vida bien colmada y de una obra bien cumplida. 127 NOVELAS, 20 COMEDIAS, ENSAYOS, VERSOS Y ARTÍCULOS, SON SU EJECUTORIA 1 71 STE es un hombre al que siguieron V. los comentarios por las callejuelas de la Villa, nacido en Cuenca la ilustre, y con dos vidas paralelas. Es un hom bre todavía tieso, pelón de cráneo, flaco de carnes y con una voluntad que se le sale a los ojos. Recostado en sus recuerdos y al margen de la gloria que las gentes endosan a quien bien quieren, mira de frente y sonríe con franqueza. ¡Ya no existo! -nos dice a punto de pena. ¿Por qué dice eso? -Porque ni por casualidad me citan, como si no hubiera vivido y trabajado. A la cuenta del escritor, veinte comedias y treinta novelas, con la rebaba de un centenar de otras cortas, que son algo más que cuentos y tienen mucho de emoción condensada en medio centenar de páginas. Y no existe. Fue leído por millares da españoles, buscaron sus libros ávidamente jóvenes y maduros, que los viejos andaban con Pereda y Alarcón todavía. No fue académico... ¿Por q u é no f u e académico? ¿quiere recordarlo? -Maura quiso llevarme a la Academia y yo hubiera entrado en ella con agradecida reverencia. Pero por entonces era notario en Barcelona y la vecindad obligatoria en Madrid. Luego, como hay que llamar a muchas puertas, y yo soy tímido, no hice petición alguna. Sí, recuerdo una anécdota que va al hilo. Era Weyler ministro de la Guerra y, en