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X, II X DE CERO Por Julián COBTÉ CAVAN 1 LLAS AL INFINITOS 8 5 DIEGO PÜERTñ IMAGEN TORERA DEL VALOR Saele suceder cuando un toro bravo sale a la plaza, rostro y cerviguillo ancho y negro, que con su aspecto, furia y bramidos obliga a que todo- se pongan en obro y que cuando están llenos los tablados y solo el coso, sale un hombre que sólo con su capa en la mano le silba y le provoca y le incita: todos le han lástima y le tienen por muerto, y aunque le dan voces de nada se turba, ¿inte? severo, entero y reposado; si el toro no le quiere, él se le llega, y cuando le arremete, cerrando los ojos, a dar la cornada, déjale la capa en los cuernos, húrtale el cuerpo y parte a la carrera a un puesto seguro a que echó el ojo primero que comenzase a hacer esto; embravécese el toro con la capa, písala y rómpela, y los que de lejos lo miran piensan que mató al hombre; pero el otro vivo se está riendo y holgando en su paz. Así escribió fray Hernando de Santiago en sus Consideraciones sobre todas los Evangelios en Salamanca el año 195? y parece que lo escribió como si hubiera presentido a Diego Puerta, que a valor y maestría taurinos es un as. Quien le Te y con él habla se maravilla de tanta naturalidad y tanta ingenuidad en los tiempos que vivimos le yeyeismo intelectualoide y de sKiiLi- mo grotesco en figuras más popula -U -ras qóe populares. Esta figura del toreo que ee llama Diego Puerta es callada y sosegada, pero coa gracia y donaire pora cepa sevillana, que allí nace en el barrio de San Bernardo en un día- claveles reventones como el 28 de muyo de 194- 1. Su padre, Francisco, y su madre, Mari adoran a este hijo único, que apunta su vocación torera a los cinco años. Tiene una escuela abierta y propicia como el Matadero de Sevilla donde su padre está de encargado y los becerros invitan al juego del capote. De esta manera Diego comenzó torear a escondidas... Pero, ¡dónelo tú, Diego! ¡Traza tú unos cuantos rasgos de se tu cero absoluto que está remontando, gracias a Dios, a un infinito de lares y colores maravillosos! -Decíamos que toreabas a escondidas. -Sí, señor. Peto eso cuando era muy chiquillo, con seis o siete años. Luego y de once, vestido de corto, maté en La Rinconada un novillo atrertto de 17 t kilos. ¿Por Qué, según me han dicho, dormías en el pesebre del Matadero de Sevilla muchas veces? -Para que nadie toreara, precisamente, a los utreritos que teníamos allí en oca ¿En qué sitio debutaste, por vez primera, vestido de luces? -En Aracená, el 28 de septiembre e 1955, sin picadores. ¿Y con picadores? -En Madrid, en la plan, de vista Alegre, el 4 de octubre de 1956. Tenia quince años. V ¿Cuánto dinero ganabas entonces? -Ni un céntimo, sino al contrario. Ha oía que pasar a la Empresa tres mu da- ¡ros por torear. Empecé a cobrar el añ 1951 veinticinco mH pesetas por novillada y toreé tres inicialmente y 33 después dé una pausa. C: X