Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
LOS CURAS COMUNISTAS De José Luis MARTÍN VIGIL Richard Grandío, editor. Oviedo, 1965, 430 págs. T- r jxuíre Martín Vigil tiene ya tras w de sí un buen número de novelas La muerte está en el camino Una chabola en Bilbao Cierto olor a podrido Sexta galería etc. y casi todas ellas francamente instaladas en la problemática social de este tiempo. Con Los curas comunistas excelente título, sin duda alguna) Martin Vigil extrema sus posiciones. Hay que tener en cuenta que este libro aparece luego del debate internacional en torno a Los nuevos curas (el título es de Saint Fierre) y de actitudes episcopales muy claras respecto a este problema, que Martin. Vigil se complace en citar. Tal vez la cita más significativa sea te del vicepresidente del episcopado francés: Es pues, esta caricatura, Las nuevos curas la que va a presentar a los ojos del mundo uno de los esfuerzos apostólicos más poderosos que la Iglesia ha conocido en una de tas épocas más: graves de su vida La cita está puesta en boca del protagonista de la novela, un cura. Pace, obrero de un gran complejo industrial. NUESTRAS NOTICIERO En la Argentina se ha puesto en marcha un nuevo sistema de ventas de libros: el Servicio de Promoción Postal del Libre Argentino. En él colaboran la Secretaría de Comunicaciones a través de la Dirección General de Correos, los autores y los editores. Tiene como propósito fomentar en todo el país, especialmente donde no existen librerías, el hábito de la lectura por medio de la difusión del libro. Revistas especializadas han divulgado las técnicas más recientes de la industria editorial: una es el empleo de la electrónica y, dentro de ésta, la máquina de fotocomposición. Los modelos últimos de estas máquinas tienen el aspecto de una mesa de metal con una máquina de escribir en cuyo teclado trábala el encargado de la composición, que en un mecanismo auxiliar de control puede elegir el tamaño y la clase de tipo que desee. Esta clase de máquinas pueden componer textos directamente sobre una película o registrarlos, por medio de un código particular, en una cinta magnética perforada, cinta que puede guardarse y meterse luego en una unidad fotográfica que también funciona electrónicamente. Esta unidad fotográfica va ordenando automáticamente los tipos de una película según las instrucciones que vaya recibiendo de la cinta magnética, operación mucho más rápida de lo que podría ser en manos de cualquier experto. Puede llegar un tiempo en que los editores de libros- -los de algunos diarios ya lo hacen- entreguen al impresor todo el texto de éstos en cintas magnéticas. Las máquinas electrónicamente controladas descifrarán luego el contenido de éstas, produciendo, en una sola operación, películas de las páginas del libro ya listas paca su impresión. Por INTERINO cuestión de economía nerviosa. Ni el tnát débil mental (con haber tantos) se atrevería a insinuar que el mundo ha concluido como conquista o marcha hacia adelante, y, sin embargo, lo habitual será oponerse a todo ensayo, a todo nuevo pensamiento, a todo nuevo principio. Esto, en general. En lo que toca a Los curas comunistas será justo advertir que José Luis Martín Vigil presenta los hechos desde su exclusivo punto de viste. Quiero decir con esto qus la defensa que hace del espíritu evangélico es más polémica- que especulativa. Un aire de saludable iracundia (pero, al cabo, iracundia) traspasa las cuatrocientas treinta páginas de esta novela. Las angustias del padre Francisco oscilan entre las asechanzas que le tienden el radicalismo comunista y radicalismo capitalista. La imagen plástica del otro Cristo queda asi muy bien delineada; quiero decir, la plástica de la Crucifixión. El cura obrero derramará también su sangre, porque la semilla que no muere, no da fruto. El nuevo cura no realiza, pues, una defensa abstracta del espíritu; no- José luis Martín Vigil. La novela está planidopta fundamentalmenteada de modo que el te actitudes teoréticas; no trata, en fin, protagonista pueda enfrentarse, por im- de defender aquel espíritu, trata de salperativo argumental, a las opiniones más varlo. ¿Es una distinción bizantina? Me dispares respecto a su actitud de nuevo indino a creer que no. cura En la fábrica, a las opiniones de los obreros, comunistas unos, católicos miDecía al principio que el autor exlitantes los menos, por un lado; por otro, trema sus posiciones Son las consecuena los directores y jefes de la fábrica. cias de toda actitud apasionada. El proComo la jerarquía te exige permanecer tagonista- extrae de la contemplación 4 e en la rectoral (para- el protagonista, la los panoramas laborales cuanto de bueno retaguardia) y predicar en la misa de y estimable tienen, pero no hace lo mismo una, encuentra así- ocasión de escanda- con la parte contraria. Aquí se vé mejor lizar a los ricos y de mantener largas la diferencia entre actitud polémica y acdisputas con otros jóvenes sacerdotes, ape- titud especulativa. Muchas veces es simgados a la más pura tradición canónica. plemente un estado de ánimo el que dirige El protagonista cubre de- esta manera to- las reacciones más inmediatas del padre dos los campos y confronta su criterio Francisco. Los errores de los obreros le con todas las experiencias y con todos los producen tristeza, pero, en- el fondo, adintereses. Excuso decir que al fin es per- vierte una gran inocencia. En cuanto a seguido por todos. los- errores de las clases altas (su visita a una piscina, con toda suerte de observaSi hay algo evidente es que los innova- ciones mentales no excesivamente piadodores, pertenezcan a la es era que perte- sas) le producen nada más que asco. Sus nezcan, han de enfrentarse a series com- mismas alusiones- al dinero en el pletas de tábús. El intento de persuasión propio Evangelio la riqueza (cuando cueses intelectual no vale para nada en estos tión muy matizada) son- de una una elemental casos. La satisfacción emocional que re- severidad. De otra parte, sus enemigos diasulta de no fracturar las- costumbres se lécticos están muy por bajo de un nivel irisa a veces con todos los reflejos dialécde vista ticos de la indolencia metafísica. Un nue- polémico medio. Desde el puntopolémicas argumental, las reiteraciones vo principio operativo, un nuevo cauce paralizan a veces el proceso de la novela, para la energía, resulta siempre inquie- ya que, en principio, yo no advierto lo que tante. La oposición es, o exarcerbada, o la polémica tiene de proceso, sino lo que irónica. Así, el innovador padece una de tiene de obsesión. La Carta al Niño Jelas soledades más estrictas que- quepa imaginarse. En numerosas ocasiones Ja opo- sús que es 4l texto de una de sus prelos ricos (el general es sición rechaza los nuevos modos, las nue- dicaciones aJo Hugo Wast tono la Ciudad un poco a vas fórmulas de creación, no en cuanto alegre y confiada padeceen extremoside a la seguridad moral, científica o técnica dad obsesiva. He muí un fragmento. que le ofrece lo ya aceptado y comproba- Te escribo para comentar contigo lo do, sino en cuanto a una especie de se- mal montado que estuvo todo lo concerguridad psíquica. En el fondo, es una niente a tu nacimiento acá en la tierra... Aquella Epifanía tenía soberbias posibilidades; podía haberse- convertido en el espectáculo del siglo mediante una financiación sumamente sencilla, que hubiera cubierto gastos y reportado generosos beneficios con destinoa caridad, naturalmente. Y qué capricho el de- cantar el Gloria a los pastores. ¿No hubiera sido mejor hacerlo a ¡os banqueros, a las viudas ricas y sin hijos, a los capitanes generales, a los cabecillas de los llamados grupos de presión y, en fin, a las autoridades en persona? Y es que la cosa financiera se lleva mal desde el principio. Y ya se sabe que el dinero lo es todo. Si luego, de mayor, hubieras tenido dinero bastante, seguro que Judas no te habría traicionado Esta Carta al Niño Jesús dicha así, ocupa seis páginas. Puede tenerse un corazón- puro y ser definitivamente ramplón y vulgar. Los numerosos personajes de ¡a novela, como Tonohu, Salmones, el Energías, y, sobre todo. Canela, están dibujados con vigor y tino excelentes? Muchas páginas, del libro denotan una sólida condición de novelista. I.