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ABC. J U E V E S 24 DE FEBRERO DE 1966. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 77. SEPELIO DE DON MELCHOR FERNÁNOe ALMAGRO EN U SACRAMENTAL PE SAH JUSTO Asistieron los ministros de Educación Nacional e Información y Turismo y numerosas personalidades de la vida cultural, social y política A las doce y media de la mañana de ayer fue oficiada una misa de. cuerpo presente, en el despacho de don Melchor Fernández Almagro, por el padre Francisco Javier Baeza, de la Compañía de Jesús, que también rezóun respbnso, administró la Sagrada Comunión e impuso la ceniza, con motivo de la solemnidad litúrgica del día, a cuantos asistentes lo desearon. A. las dos menos cuarto de la tarde fue sacado el ataúd, a cuyos: pies había en la capilla ardiente un ramo de flores de la familia Marañen, a hombros de los señores Gallego, Calvo Sotelo (don Joaquín) Porpeta, Gómez Orbaneja y Muñoz Rojas. Entre las muchas coronas que precedían en un coche a la carroza fúnebre, figuraban las de los sobrinos del finado, la Sociedad General de Autores de España, ministro de Información y Turismo, Instituto de Estudios Políticos y la ét este periódico, coa la inscripción: M diario A B C a su insigne colaborador. Asistieron al sepelio numerosas personas de relieve en la vida social, cultural y po- MELCHOR ESTRENA VIDA ¿Qué tal ahí, Melchor, después de tu primera noche, tan solo y tan acompañado, en el cementerio de San Justo? Sí, ya sabemos que no has dormido, que es falso el sueño de la muerte. Que no eres tal cual te hemos, tenido entre nosotros. Que no eres el gran sociable que derrochó talento y alcanzó, en el juicio, la precisión. Pero eres lo que de ti nos resta. El alma no puede con el cuerpo, lo deja aquí y no por dejar algo, sino porque no puede con él. Ños queda de ti, ahí en ese nicho, lo que fue tu cuerpo pesado, lento al moverse, puntual al llegar a los sitios sin otro reloj que el de arena que mide el tiempo por su peso (tu horror a la máquina) Las lunas que te eran favorables nos dejaban entender lo que decías. Entonces te expresabas mejor que por escrito. Las lunas confusoras te obligaban a farfullar. Sabíamos que era bueno cuanto decías. Dispusiste de un crédito ilimitado. Como limón lunario en todo tiempo distes fruto. Imposible olvidarse de quien tan generosamente nos dio su amistad. Por eso hemos vuelto al explayarse la mañana. Es grande la pena cuando se llora por la marcha de alguien que hubiese llorado por la nuestra. Uno piensa en sí mismo. La lágrima nos da noticia de que a la vez uno llora por su propio desvalimiento. Lloverá y saldrá el sol. Volverá el jaramago y la amapola. En el gran co- rralón flores silvestres alternarán coa las de invernadero. Morirán todas, lodos moriremos. Tus ojos están fijos, espantados ante la gran estafa de la vida que nos parte en dos: parte para arriba, parte para abajo. Acaso eso que aquí queda conserve un hilo con lo que asciende. Qué tristeza en adelante. Cómo sobrecoge ignorar ya todo de quién supimos tanto. Qué tristes quedamos los vivos con nuestra tierna pregunta, sin saber si es porque no quieres o porque no puedes por lo que callas. M a n u e l HALCÓN lítica. En la imposibilidad de citar a cuan- cer esta reseña recordamos: el ministro de tos acudieron a rendir su último tributo de Educación Nacional, don Manuel Lora Taadmiración y amistad al gran escritor y mayó; el de Información y Turismo, don académico desaparecido, nos limitaremos a Manuel Fraga Iribarne; el presidente; del algunos nombres que en el momento de ha- Consejo de Estado, don Joaquín Bau; los directores generales de Prensa, de Relaciones Culturales, de Bellas; Artes y de Cinematografía y Teatro, don Manuel Jiménez Quílez, don, Alfonso de la Serna, don Gratiniano Nieto y. don José, María García Escudero; el primer teniente de alcalde, don Jesús Suevos, que representaba al alcalde, señor Arias Navarro; el vicepresidente de la Sociedad de Autores, maestro Moreno Torroba; el presidente del Consejo de Administración de Prensa Española, marqués de Luca de Tena; el director de A B C don Torcuato Luca de Tena; el escritor y académico argentino don Luis Alfonso; don Julián Marías, don José Luis Vázquez Dodero, don Lucas Oriol, el presidente de la Federación Nacional de Asociaciones de la Prensa y el secretario de dicha entidad, don Pedro Gómez Aparicio y don Francisco Casares; director de Blanco y Negro don Guillermo Luca de. Tena; el administrador de Prensa Española, don Andrés Fagalde: don Pedro Laín Entralgo, don Alfonso García Valdecasas, don Joaquín de Entrambasagnas, los ex ministros don Ramón Serrano Súñer y, don Alberto Martín Artajo; don José Luis Matut, don Carlos Sentís, don José María Arauz dé Robles, don José Fernández Rodríguez, el almirante Guillen, don Antonio Carrera, don Luis María Anson, don Andrés Revesz, don Luis Ardila, el marqués de Valdeiglesias, don Miguel Ortega Spottorno, el marqués de Grijaiba, don Antonio Manuel Campoy, don Federico Carlos Sainz de Robles, don José Tellez Moreno, dpn Julio Mathias, don Victor Ors, don Enrique Llovet, don Luis de Armiñán, don Gonzalo Fernández de la Mora, don Adolfo Prego, don Jorge Mateo, don Manuel Halcón, don Juan Liado, don Rafael Lapesa, don Luis Rosales, don Jesús Pabón, don Samuel Gili Gaya y don José Camón Aznar. Ante la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Pilar se rezó un responso y parte de la concurrencia renovó el pésame a los familiares de nuestro ilustre colaborador. Minutos después, acompañado de las oraciones y la emoción de gran cantidad de amigos, don Melchor, Fernández Almagro fue sepultado en el cementerio de la Sacramental de San Justo, cerca del lugar donde está enterrada una hermana suya.