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MADRID, DOMINGO 19i BE D I C I E M B R E DE 1965- EJEMPLAR T. R E S P E S E T AS DIARIO ILUSTRADO AÑO QUINCUAGÉSIMO OCTAVO. NUM. 18.645 13 6 PAGINA S. El sudexpres Irón- Lisboa chocó con un mixto La niebla no dejó yer las señales de peligro VOLVÍAN DE ALEMANIA, SUIZA Y Salamanca 18. (De nuestro corresponsal, por teléfono. Poco después de las once de la mañana se conoció en Salamanca la noticia de haber ocurrido una catástrofe ferroviaria en la estación de Villar de los Alamos, a unos 30 kilómetros de esta capital. Las primeras informaciones eran confusas, estimándose en gran número las víctimas, -ya que uno de los trenas siniesíraáws, el- sudexprés frfinLisboa, había pasado por la estación de Salamanca Con todas las plazas ocupadas, en su casi totalidad por portugueses que regresaban de Alemania, Suiza y Francia para pasar las vacaciones en su patria. El otro tren procedía de Villar Formdso, en la frontera con Portugal, y destino Medina fiel Campo. Inmediatamente se movilizaron todos los servicios de socorro de Salamanca con el material y personal, que acudieron rapiüísimámente al lugar de la catástrofe. Tam- bien salieron las autoridades, Jpzgados dé Instrucción y fuerzas de la Guardia Civil y Policía de Tráfico. De la estación de Salamanca, Ciudad Rodrigo, Fuente de: San Esteban y otras inmediatas llegaron trenes de socorro, igualmente con personal y material. El espectáculo que se ofrecía era horroroso. Desde la salida de agujas hasta la estación, la línea estaba 1 erasacla por los dos trenes; las máquinas empotradas, y. -descarriladas cuatro o cinco unidades del sudesprés Irán- Lisboa. Varios de. los coches igualmente estaban montados unos sobre otros y algunos volcados sobre un terraplén no muy pronunciado. En los primeros momentos el salvamento se veía dificultado por el tremendo desconcierto entre los viajeros, corriendo en todas las direcciones con el consiguiente pánico y angustia. Las impresiones sobre la magnitud de la catástrofe tristemente se confirmaban a medida ue se atendía al gran número de heridos, muchos de ellos graves, y sé hacía un recuento de los muertos que se lograban extraer de los vagones, t o s heridos eran evacuados rápidamente en las ambulancias a los hospitales de la capital y al Ambulatorio del Seguro Obligatorio de Enfermedad, en los que ya estaba todo dispuesto para la asistencia de los heridos. También los cadáveres eran lleya; dos al depósito del Hospital Provincial, quedando todavía algunos sin haber po; dido ser extraídos de entre lo s montones de hierro. Los primaros auxilios fueron prestados por todo el personal de la estación de Villar de los Alamos y por los ocupantes tíe los coches que circulaban por la carretera a pocos metros de la línea del ferrocarril, algunos le los cuales, fue- ron testigos del, accidente. Dentro ds las enormes dificultades, los trabajos ss llevaron a cabo con la mayor celeridad. Sin embargo, todavía seguramente han de aparecer algunas víctimas más entre los restos de los coches siniestrados. El suceso ocurrió a la misma entrada de agújase de la estación como consecuencia de la densa niebla reinante, y como él tren sudexpres, procedente de Irún, no tiene parada en Villar de los Alamos, entró en agujas. El maquinista del ligerilio o mixto, según las manifestaciones del personal encargado, como consecuencia de ¡a niebla no vio las señales que se le hacían para que se detuviese en la línea. El choque fue espantoso. Las dos máquinas del sudexpres quedaron empotradas con la del ligeriílo procedente de Villar Formqso, y los primeros vagones. del sudesprés saltaron de la vía, quedan do también empotrados con las máquinas. Como consecuencia, la cal ássa, fie una fie las máquinas del sadexprés se abrió, lo que se comprueba por las qúe maduras de- algunos de. los viajeros. El coche restaurante también saltó sobre el furgón de la máquina, quedando luego vol- cado en el terraplén que f orata la línea en este lagar. Según relatos de los viajeros la confusión fue terrible, arrojándose muchos por las ventanillas, y los más. corriendo despavoridos. Las unidades del tren ligero no descarrilaron, por- ló que sólo resultaron heridos de poca consideración algunos de los viajeros de este tren. El lugar SALAMANCA Tejares- Ch. VILLAR donde se produjo el accidente es terreno llano, con lisera ranina en la marcha hacia la frontera portuguesa. A última hora el número de víctimas de la catástrofe ha aumentado. El jefe de tren del sudexpreso, el cocinero y el pinche del coche restaurante fueron extraídos en las últimas horas de la tarde. Cineo heridos, que estaban en el Hospital Provincial, fallecieron está noche. Todos: ellos son portugueses. At 29, pues, se eleva el número de muertos del espantoso accidente. Están llegando constantemente a Salamanca, procedentes de Portugal, numerosas familias de los- muertos y heridos en el accidente, desarrollándose las consignientes escenas de dolor en el depósito judicial y en el Hospital Provincial. Todavía, han aparecido- mas heridos, y en la constante búsqueda entre los restos de los trenes se teme que quede algún otro cadáver. Esta madrugada varios de los heridos se han agravado, temiéndose su fallecimiento. -Javier DE MONTILLANA. BSLACION B E VIC. T 1 MSS Entre los muertos en el, accidente figura. una mujer gestante a la que se le practicó una operación quirúrgica para extraerle la criatura sin viaa. Han sido identificados el maquinista del tren correo, Antonio Martino Echevarría, de cuarenta y ocho años, con domicilio en Salamanca: el fogonero de la misma máquina, José Antonio Simón Campos, de treinta y dos años: el maquinista de la primera máquina del sudexpres, Joaquín Pasan; el fogonero de la segunda máquina del sudexpres, Lorenzo Martín Guillen; él maquinista de la segunda máquina que parece ser Alfonso Fernández; el peón de material, Francisco Martín Santos; José Antonio Salgado, portugués; Árnaldo María da Silva Teixeira. Emilio Vi- llaboa Miranda, jefe de tren; Custodio Fernández Fernández, portugués: señora Barroso y su hija. Leonor, esposa e hija del cónsul de Portugal en Marsella: Manuel Acevédo Fonseca. Antonio da Costa Araujo, Mario do Seo Ferreira de Oliveira, Feliciano Sardón Vicente, guardia civil de servicio, en el tren: María Alice Eechior López, que es la mujer a quien se extrajo la criatura muerta; y José Antonio López. Paitan por identificar dos mujeres y una niña de unos siete años de edad, nortu- guesas. Los heridos son cuarenta y cinco. Uno de los que milagrosamente lograron salvar su vida es el encargado de la correspondencia y mozo del expreso, subdito portugués Manuel Coelho, que- minutos, antes Había, estado en el vagór. restaurante y en la cocina hablando con el cocinero y el pinche, que han perecido. Fue requerido para atender a unos viajeros del vagón final del convoy. OTROS DETALLES DEL SINIESTKO El trágico accidente ocurrió cuando el tren correo procedente de Ciudad Rodrigo se disponía a entrar, en la. estación. y en sentido inverso avanzaba a casi cien kilómetros por hora el sudexpres. compuesto por una máquina de fuel- oil y otra de carbón, y 17 unidades. En el tren correo iban unos sesenta viajeros, mientras que los que ocupaban el sudexpres se aproximaban al millar En el momento de ocurrir el choque circulaba, en un jeep por la carretera próxima un brigada de la Guardia Civil, quien inmediatamente organizó con gran eficacia el socorro a los heridos. También han quedado de manifiesto los denodados esfuerzos realizados por el jefe de estación de Villar- dé- los Alamos, que esgrimiendo, en medio de la caja de la vía, una bandera roja de peligro, trató desde el primer momento de. hacer comprender a los maquinistas del expreso el gravísimo peligro que se cernía. Milagrosamente, p ido salvar la vida saltando tras una caseta de las agujas, que desapareció totilrr- nte. (Resumen de la información de Cifra. Mencheta y Pyresa.