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DE CERO AL INFINITO Por Julián CORTÉS- CAVANILLAS EUGENIO He aquí un gran periodista nato y neto. Un caso extraordinario en la Prensa española gracias al propio Caso que él creó con inteligencia viva, con oportunidad precisa, con ingenio medido, con fantasía injertada en realidades y con modernísima fórmula en la presentación y servicio- de los sucesos puntiagudos Eugenio Suárez Gómez refleja en su personalidad de primer orden unos rasgos biográficos con matices policromos y de contrastes sorprendentes. Nace en el pueblo manchego de Daimiel, donde su padre ejerce la Medicina, el 10 de mayo de 1919. Es el segando de siete hermanos, en una familia que producirá una mujer médico, un militar, un ingeniero, un fraile y dos perfectas casadas. Su abuelo fue un pescador asturiano, experto en redes y galernas, que imprimió carácter vigoroso en él hijo, médico cardiólogo eminente, y en el nieto periodista, animoso de aventuras y curiosidades por doquier. Eugenio Suárez fue inqnieto, travieso y tumultuoso en su infancia y en su adolescencia y, en aquella época, creyó que el 10 de mayo era fiesta, no porque fuera el cumpleaños del Principe de Asturias, sino el suyo. Su primer artículo lo escribió en la revista del Colegio del Pilar, donde estudió- cuatro años de Bachillerato. Luego le echaron y los dos restantes los hizo fuera. Empezó Derecho y se aburrió. Empezó ingeniero industrial y también se aburrió. Cumplió los diecisiete años en la cárcel Modelo por colocar pasquines y repartir prospectos falangistas. Cuando sale de la prisión su padre le manda, para que le deje tranquilo, a la olimpíada de Berlín de 193 y allí se entera del asesinato de Calvo Sotelo y del movimiento militar que se inicia el 18 de judio. Pero escuchemos a Eugenio Suárez en este diálogo de un Cero al infinito en plenitud, radical y sugestivamente periodístico desde su primera palabra hasta la última. SUAREZ PERIODISTA DE RAZA Y DE INGENIO ¿Qué hiciste al saber lo que sucedía en ate y escribir- -Regresar mi primer artículo en el Diario Vasco de San Sebastián, titulado Denschtland Fue el primero que me pagaron. ¿Cuánto? -Creo que treinta y cinco pesetas. Después me presenté como voluntario en el frente y combatí a ratos. ¿Cómo a ratos? -Sí, porque tan pronto estaba en el campo de batalla como escribiendo en la ciudad par Fotos y La Ametralladora Entonces, ¿ya escribías en sexto? -Más bien en serie, porque al cumplir dieciocho años trabajaba para una Editorial sevillana, escribiendo diariamente tres novelas por entregas: una de capa y espada, otea policíaca y la tercera cinematográfica, con la colaboración de losé María de Vega. ¿Bien pagadas? -Hombre, pues sí; en aquel momento ganamos bastante dinero. -Y al acabar la guerra, ¿a qué te dedicaste? -AI matrimonio. Me casé en 1940 con veintiún años, y en vista de mis graves dificultades económicas hice dos cursos de Filosofía y Letras. ¿Para qué te sirvieron? -Para nada, ya que al año siguiente, 1941, me inscribí en la División Azul y salí para Rusia en la primera expedición. ¿Estuviste mucho tiempo? ¡Qué va! Me devolvieron a España inmediatamente, amarillo perdido, como consecuencia de una ictericia aguda. ¡Y pensar que ahora tengo un hígado sensacional! -Recuerdo que fue cuando te conocí y ya escribías mucho. -Hacía un periodismo polifacético en Ya y en Arriba Luego me ful a Budapest dos meses con una bolsa de estudios. Más tarde volví de corresponsal a la bellísima capital de Hungría y supe de los bombardeos americanos y del cañoneo ruso, hasta que salí tres semanas antes de entrar las tropas soviéticas, regresando a España. -Entonces, ¿tuviste algún tropiezo? -Hubo sus discrepancias por un artículo mío y no pude ejercer éi periodismo durante un año. Por lo cual me largué a Oriente Medio a ver si me ganaba la vida en plan de hacer negocios. ¿Qué negocios intentaste? -En el Oriente pensé que envasar agua de Lozoya para Egipto no era ninguna tontería al existir el eólera. Pero fracasé, Luego importé a España pezuñas y astas de toros del Marruecos francés, y después estuve a punto de llenar de tejas Buenos Aires. Todo esto sucedió en los tiempos del señor Carceller, -Bueno, Eugenio, pero ¿cuándo s e t e ocurrid Él Caso -Verás. En 1949 ingresé en el diario Madrid como colaborador, y el 1 de enero del 50 como redactor fijo, y allí hice de todo menos la crónica de sucesos. Pero en 1951 sucede el Crimen de Monehito y como en aquel momento no había un redactor que lo hiciera, me encargaron a m i Fui a la casa del crimen y lo que escribí tuvo éxito. Entonces empecé a redactar c o n viveza una sección titulada El caso de. vi itando diariamente 1 Brigada Criminal, las comisarías y cuanto era negramente sugestivo en la vida de una gran ciudad. ¿Asi nació El Caso