Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C. JUEVES 18 DE NOVIEMBRE DE 1965. EDICIÓN DE LA MAS- ANA. PAG. 107. ESPECTÁCULOS ESTRENO DE ¿QUIEN QUIERE UNA COPLA DELÁRQPRESTE DE HTTA? EN EL ESPAÑOL Nuria Torray, José María Rodero y Mari Carrillo, Intérpretes, y Adolfo Marsillach, director, de ¿Quién quiere una copla del Arcipreste de Hita? título; ¿Quién quiere una copla del Arcipreste de Hita? Teatro; Español. Autor: José Martín Recuerda. Decorados: José Caballero. Vestuario: Víctor María Corteza. Música: Carmelo Bernaola. Coreografía: Alberto Portillo Director: Adolfo Marsillach. Principales intérpretes: Mary Carrillo, Nuria Torray y José María- Rodero. J u a n Ruiz es un pretexto. Él Libro de Buen Amor otro pretexto. La juglaría, pretexto. Pretextos, el Arcipreste, Doña Endrina, Trotaconventos, Doña Garoza, la cadena de apólogos; y pretextos, el pastiche del Ars Amandi Don Melón, el tono burlesco, el aire satírico, las descargabas de gozos, cantigas y serranas. Todo es un pretexto para Martín Recuerda y Adolfo Marsillach. Este impetuoso batiburrillo de judíos, moros y cristianos, clérigos y seglares, místicos y borrachos, solanas andaluzas y plazas castellanas, este enorme espectáculo donde crepitan colores altos y puros, músicas joviales y hemistiquios rimados como los truenos de una zambomba, todo esto es uno de los más desvergonzados y Variopintos espectáculos de teatro total que yo he visto ensayar. (Alabado sea el intento de alegrar ese escenario del teatro Español! ¿Quién quiere ana copla del Arcipreste de Hita? no es, ni remotamente, el Libro de Buen Amor Es una historia descaradísima, falsísima, arbitraria, atropellada, ingeniosa y confusa, escrita, a ratos con mucha gracia y a ratos con maldita la gracia, por un contemporáneo que pone su óptica y su sal; una historia de la posible vida de ese Juan Ruiz de quien tan poco se sabe, y aun, entre lo mucho que se ignora, hay legítimo sitio para la duda honesta sobre su real existencia. Creo que Martín Recuerda ha debido divertirse mucho amañando este análisis burlón de las costumbres, vida e ideología populares del siglo XIV al hilo de una glosa que identifica al arcipreste Juan Ruiz con su personaje don Melón da la ¡Huerta. (Es curioso: los eruditos habían to ¡mado comp ligereza de Menéndéz Pelayo la inclusión del Libro dé Buen Amor entre las novelas picarescas Martín Recuerda acaba de devolver sü valor a esta enorme intuiciór. de don Marcelino. Desaparecen los apólogos y pleitos, se borra la retórica de los Ejemplos pero se salvan el humorismo y el tono de los cazurros las burlas y las cantigas de danza e troteras Se salva el loco amor donde todavía resuena Dante, pero ya está Boccaccio apareciendo. Aquí ya están las mujeres bajando del pedestal a que las subieron las Cantigas y los Milagros Ya Laura pierde terreno ante la serrana de Tablada, la vaquera de Riofrío o, simplemente, la chata recia que a los homes ata Ya una morisca, sensual y tiznada puede quitarle las penas al poeta que perdió el amor de aquella monjita de vida muy limpia El Arcipreste vive una época de crisis. Esta crisis, reconstruida a partir de sus efectos más representativos para la sensibilidad de hoy, es la que ha contado, con pluma qué deseaba ser alegre, José Martín Recuerda. (Primer fallo del espectáculo: Martín Recuerda, aquí al menos, n o e sa l e g r e El montaje de Marsillach es francamente boceacciajo Pepe Caballero, con su enorme talento plástico, ha huido de las ultraínmbas góticas. Lo suyo es una estilización de volúmenes y colores esenciales que resumen la alegría de vivir. Cortezo ha hecho igual dentro de una li- nea más conservadora y realista. Bernaola, el músico, ha intentado lo mismo. Suenan en sus fondos y en sus copias gorriones y guitarras, gallos, flautas y panderos. Todas las voces quieren ser jubilosas. Un enorme reparto evoluciona como un ballet Así que el texto en su parte ori- ginal, digamos, de Martín Recuerda, elimina, las cuadernas vía narrativas y las sustituye- -mal, muy fríamente- -por una estructura dramática moderna, de débil garra, que es expresada y representada por los actores, mientras que los trozos líricos- -los pareados y las estrofillas, los cánticos, las copias y los gozos- -se conservan, aunque bastante actualizados mé- trica y fonéticamente, y son cantados, coreados, gritados y mimados. En realidad, se cumple así la autorización del arcipreste para añadir á- enmendar (Aquí está el segundo fallo: Juan Ruiz era mejor escritor que Martín Recuerda. Yo no puedo decir que José María Rodero sea el vivo retrato del arcipreste que describe Trotaconventos, aquel que el cuerpo tiene grande, miembros largos, trefudos- -la cabeza non chica, velloso, pescozudo- el cuello no muy luengo, pelo negro, orejudo pero sí que el actor intentó ser el domeñador alegre que decía a entrometida y que trató de componer un tipo ligero, valiente, bien mancebo y experto en instrumentos y juglarías. Su esfuerzo por ser desenfadado marcó un tono a la Compañía y, en especial, a la celestinesca Trotaconventos- -Mary Carrillo- -y a la equívoca doña Garoza- -Nuria Torray tratando de conseguir la gran borrachera teatral. (Aquí está el tercero y más grave dé los fallos: ni Mary Carrillo, ni Nuria Torray, ni José María Rodéro son actores alegres Terele Pávez fue, en verdad, la única encarnadura convincente. En los demás la búsqueda del efecto cómico era algo ciertamente penoso. Marsillach va a ser, con un poco de suerte y otro poco de dinero, nuestro Antonín Art aüd. Un hombre capaz de refrescar- nuestro teatro, siempre con tendencia a la frialdad por la enorme y apabúllante importancia conferida a los textos. Y el otro, como sabe Marsillach, es algo más que un texto literario. Es una representación en que deben y pueden auxiliarse, los materiales literarios, los acústicos y los plásticos. Nuestro teatro, tan oral debe recibir como un espléhdido baño lustral intentonas como la de ¿Quién quiere una copla del Arcipreste de Hita? én que las. palabras, los movimientos, los colores, las luces, los gritos, las vibraciones, las actitudes y las formas confieren al escenario y a cuanto allí sucede una inusitada y espléndida densidad. Esto es teatro. (Pero Marsillach también falló, especialmente en la primera media hora, qué parecía montada por un nu vo rico La Edad Media no es tan barroca como en aquel: agitado gatuperio. Y el teatro es riesgo. -Enrique LLOVET. LECTURA TEATRAL DE EUFEMIA El aula de teatro del Servicio Nacional de Educación y Cultura de Organizaciones del Movimiento cílebrará mañana viernes, día 19, la III sesión del ciclo, de autores cómicos, con la lectura dé la obra Eufemia original dé Lope de Rueda. La presentación y glosa correrá a cargo de Alfredo Marqueríe, y la dirección, a Modesto Higueras. El acto tendrá lugar, a las siete y media de la tarde, en él salón del Instituto Municipal de Educación (Mejía Lequerica, 21) es una dé las mejores comedias que yo he visto de Alfonso Paso. LLOVET (ABC) Malestar en París por la desaparición de diversos teatros POR COMPROMISOS DE PROGRAMACIÓN París 17. (Crónica de nuestro corresponsal. El teatro se muere. La crisis del teatro Porque es dé todos los tiempos, nunca se ha tornado en serio la crisis del teatro Pero hoy nada puede excusar la indiferencia ante la situación. Ha, lle- rgado el momento de inclinarse ante los hechos etc. etc. Son los gemidos y lamentaciones del mundo teatral parisiense en este principio de temporada. El clima ha adquirido un tono, guerrero y jeremíaco al mismo tiempo, de una semana a esta parte, a partir del día que fue anunciada la demolición de uno de los teatros más entrañables dé la capitali el Ambigú, monum n En alquiler. Precios ventajosísimos. Últimos modelos. Estáticas. Pesos 10 a 16 to. rieladas. Teléfono 224 84 89 s