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ABC. SÁBADO 30 DÉ- OCTUBRE DE 19 $5. EDICIÓN P E LA MAÑANA. PAU. 101. ESTRENO DE A ELECTRA LE Anoche, en el teatro Goya, bajo la dirección de Luis Escobar, se estrenó la comedia de Juan Ignacio Luca de Tena, Don Juan de Una noche El público rió con los tipos, frases y ambientes de la primera parte de la obra, aplaudió un mutis y todos los finales de cuadro, siguió con extraordinario interés el desarrolló sentimental de la segunda parte y, al final, con sus ovaciones, invitó al autor y al director a saludar entre, sus intérpretes. Juan Ignacio Luca de Tena, pronunció unas palabras de gratitud, felicitándose en especial por el éxito de la joven actriz Emilia Rubio. Dadas las vinculaciones que unen al autor con este periódico, nuestro crítico titular se abstendrá, como es costumbre en todos los estrenos de Juan Ignacio Luca de Tena, de opinar sobre Don Juan de una noche y A B C publicará mañana uno de los juicios que aparezcan en cualquier otro de los diarios madrileños. Cristina- -en una especie Je desdén aL Ag amenón- Ezra qn. e no supo enamorarla. Elec- tra y Orest. es- -Lavinia y Orín- -n o. son unos vengadores, simo unos frustrados, sexuales. La temara de- Esquilo se convierte en ambigüedad. La anidad familiar, en- in- cestiis- sas insinuaciones. La justicia séx cambia en pura ansia de destrucción. La poesía se evapora hasta una simple cadena de expresiones taquigráficas. íil peso de los, caracteres, aguanta. -Tenemos, ante los ojos, liña- estudiosa crónica de cierta familia norteamericana en los días posteriores a la guerra de Secesión. Esta crónica es, por momentos, ilustrativa e interesante. Lo que no tenemos. és una tragedia. La idea de la identificación que ennoblece tendrá que ser demostrada en el teatro, en cada caso y en cada vez. Electra suscita piedad, terror y admiración. Lavinia sólo piedad. Como no hay poesía no hay admiración. Como no hay admiración no hay tragedia... El teatro María Guerrero- -el director, la Compañía, el decorador, los- maquinistas. -há realizado un esfuerzo, gigantesco. Los decorados- son bellos, amplios, pegados al texto. Los actores y actrices han desmontado la obra, palabra a palabra y la han expresado con sensibilidad y vigor. El director ha compuesto un ritmo, un tono, un sentido plástico minuciosamentej prodigiosamente trabajado. ¡Ay! El director, José Luis Alonso; ha cometido un error. Un error gravísimo. Ha montado una tragedia X como A Electra le sienta bien el luto no es una tragedia, todo ese enorme aparato, vocal y plástico produce una inconfortable sensación ñs pedantería. Una actriz; como Nuria Espert, na actriz fcon, da, lanzada a la vocalización trágica, dice im exto literariamente -mediocre y queda enfática. La traducción de don León Mirlas es, desde luego, infame. Pero no es suya toda la culpa. Es que un melodrama no puede montarse ni decirse como una tragedia sin qae el conjunto quede hjeráticó y pretencioso. E 1 terrible esfuerzo -esfuerzo, -entre otras cesas, de- fidelidad a las indicaciones fia O Neill- -acusa mucha ñas, por su magnitud, la vaciedad de les tonos declamatorios cnaisdo no están exigHos por níi noderoso texto sustentador. Es na pena. Una pena. Me siento- apesadumbrada ante tantas evidentes y visibles horas, de trabajo ñus solo han logrado convertir el teatro María Guerrero en un enorme y ajeno p a n t e ó n. -E n r i q u e T. LQVET. DON JUAN TENORIO EN- EL MAM. Á VILLAS pon éncomiáble buena voluntad, y. también con aciertos parciales de relieve lia sido montado Don- Juan Tenorio en el escenario del teatro Maravillas. Es una versión declamatoria a la manera usual. clasica ya en nuestro pueblo, que Ortega quería y defendía y que le impulsó a escribir uno de sus más jugosos y vivaees ensayos, frente a toda clase de innovaciones y modernismos éh esa materia. Que el genial pensador mantenía un agudo e irrebatible criterio acerca del modo moralmente obligado de interpretar el Te- Nuria Espert, Alfredo Alcón y Julia Gutiérrez Caba, intérpretes, y José Luis Alonso, director, de A Electra le sienta bien el luto Teatro: María Guerrero. Título: dia de representación. Crímenes, culpabili A Eleetra le sienta bien el luto dades encadenadas, complejos de cuanto Autor: Eugene O Neill. Traductor: p u e d e acomplejar, obsesiones, desdobla León Mirlas. Decorador y figurinis- mientos, sueños, i terrores. Con todo esto um estremeceflora interpreta: Emilio Burgos. Director: José hizo Esquilo Luis Alonso. Principales intérpretes: tación trágica del destino. Con todo eso Julia Gutiérrez Caba, Nuria Espert, hace O Neill un aparato de relojería. Lo Montserrat Carulla, Miguel Ángel, que en Grecia es laminoso en Nueva InManuel Gallardo, Vicente RoSi An- glaterra es turbio. O Neill traspone y cambia, naturalmente, el tono, el estilo y la drés Mejuto y Alfredo Alcón. Nueva Inglaterra no és. Atenas. La gue- calidad de la expresión El odio y la amrra de Secesión no, es la fie Troya, tos bición de Clitemnesíra se convierten- -sn Mannon no son los Atridas A Electra le sienta bien el luto no es la Orestiadá Y, sobre todo, O Neill no es Esquilo. Se comprende muy bien lo que significa Eugene O Neill para la literatura teatralnorteamericana. Una escena sin tradición, alimentada por horrorosos e inocentes melodramas, por comeáietas satíricas y por En- estos días de los Tenorios no deje traducciones muy populares de las brillas de ver europeas de aceión necesitaba crecer y ajustarse, a la dimensión y la problemática de un pueblo nuevo. Eugene O Neill fue el escritor que abordó esta tarea en las primeras, décadas del siglo. Eran tiempos duros e hirvientes. -Tiempos en que las inhibiciones puritanas, la regresión del individualismo y la separación entre los sueños; CON y la vida producían graves desgarramienÁNGEL- PICAZO tos a los espíritus más finos y avizores. Estas desgracias de la condición huma PASTOR SERRADOR na son las que quiso enseñar y, probablemente, cauterizar, O KeilI. Disponía pa- EMILIA RUBIO ra ello de gran talento, una rica experiencia personal, una buena dosis de valor y y la colaboración extraordinaria de un flamante herramental, recién compuesRICARDO- CANALES to por Freud. Lo que hizo O Ñéill no deben olvidarlo, por gratitud, los espectadores ni FASTUOSA PRESENTACIÓN los escritores norteamericanos. Los. demás pueblos, los pueblos con una vida teatralmás lar a y poderosa pueden, en cambio, ignorarlo casi de cabo a rabo. O, mejor ctícho, situarlo en sus encuadres exactos. Porque lo que es una broma, y tina broma gorda, es- pretender situar. a O Neill éntrelos grandes trágicos. No hay cita espacial entre O Neill y Esquilo. La palabra tragedia es una palabra grave, cárdena y redonda. Para un espectador e u r o p e o de 1965- -condicionados a los que no puado reauííoiar- alindas qafsiara, jus. no- alero- A Eleetra- le -sienta, bien el luto -es un enorme melodrama pretencioso, con alguna; JUAN IGNACIO LiJCÁ DE, TENA cjne otra ráfaga de auténtica raíz dramática, como la, escena de Orín- áhte el cadáver de su padre. Un melodrama, además, lentísimo, grácilmente concebido, artesa- amenté armado y muy vúteariüente es- crif- o. Tres partes, doce actos, tres horas y me-