Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
LOS QUE FUERON JACINTO BENAVENTl Don Jacinto Benavente, en la época de sus mayores triunfos. E todas las figuras españolas de los últimos tiempos pocas tan sobresalientes y notorias, tan insignes y universales como la de Jacinto Benavente. Don Jacinto ha sido en el área teatral la figura representativa del siglo, ese genio e ingenio deslumbrador que pasa por la vida de los pueblos cada cien años. En otro aspecto, en el científico, lo será don Santiago Ramón y Cajal. Hablar del glorioso autor de Los intereses creados es resumir en una sola persona todo el fecundo y próspero historial del teatro es. pañol contemporáneo, porque desde su primera obra, El nido ajeno estrenada en el teatro de la Comedia de Madrid el día 6 de octubre de 1894, a Por salvar el amor y El bufón del rey dadas a conocer después de su muerte respectivamente en los teatros Calderón y Goya, hacen un total de 172 las obras escritas por tan excelsa figura de la dramaturgia española. Entre la primera y la última ha transcurrido más de medio siglo, un medio siglo en que la escena se nutrió con sobrada esplendidez de las extraordinarias calidades literarias de un sobresaliente plantel de famosos autores cuyos nombres quedarán junto al de don Jacinto en una de las épocas más felices y afortunadas del teatro nacional. No olvidemos aquí- -justo tributo- -a los intérpretes, figuras insignes que heredaron de sus antecesores, actrices y actores del siglo XDC, toda la perfecta galanura de la declamación. ¿Qué se puede decir de don Jacinto que no se haya dicho ya? Le conocí en mi época de crítico o comentador teatral en la radio. Luego, hube de tenerle de presidente, siendo yo vicesecretario de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles. Más tarde, siendo el glorioso autor presidente honorario de La Farándula era yo presidente lectivo. A su fallecimiento- -antes no pude porque no lo D autorizó- -me cupo el honor de ofrecer, en testimonio de respeto y devoción, el busto que, obra del escultor Víctor de los Ríos, figura en el vestíbulo del teatro de la Comedia, escenario este de la calle del Príncipe donde se dieron a conocer sus primeras obras. El día 15 de junio de 1948, fecha en que tomó posesión de la Presidencia de la Asociación de Escritores, la Junta directiva en pleno le ofreció un almuerzo en Lhardy Asistió como único invitado el ministro de Educación Nacional. Llegó don Jacinto puntual acompañado del marqués de Lozoya, a la sazón director general de Bellas Artes y vicepresidente de la Asociación. El ministro, por exigencias de su cargo e imperiosas ocupaciones de última hora, se retrasó cerca de cuarenta y cinco minutos. Estábamos todos tan preocupados por la demora, dada la ya avanzada edad del maestro, que éste, dándose cuenta de nuestro nerviosismo, nos dijo: No se inquieten ustedes. Yo ya he comido hace un, rato. Era que don Jacinto acostumbraba a hacerlo a media mañana y aquel día, a pesar de todo, no dejó de hacerlo. Su comida, al margen de todos, fue en extremo frugal y sencilla: consomé y un poco de lenguado al vino blanco, de cuyo plato había retirado los langostinos. Y eso sí, abundante ración de fresa con nata, pues sabido es que el autor de La noche dfel sábado y Señora Ama era- en extremo goloso. El 17 de mayo de 1950, con motivo de una colaboración especial que venía sosteniendo en O Prim ¡elro de Janeiro de Oporto, publiqué un extenso artículo sobre la vida y la obra de Benavente, ya que en Portugal era inuy querido y admirado 1 don Jacinto, En dicho artículo, debidamente traducido del castellano al portugués, entre otras cosas decía yo: Con cerca de ochenta y cinco años, Jacinto Benavente es la figura más gloriosa de la vida literaria española y continúa trabajando como en, sus mejores tiempos de vigor y de robustez física. Aún escribe para A B C que publica sus interesantísimos artículos impregnados de una honda filosofía y al mismo tiempo de una encantadora sencillez. Palabra esta última que en portugués se tradujo simplicidade Alguien comentó que yo hubiera empleado la palabra simplicidad tratándose de don Jacinto. Me disgustó. El inolvidable premio Nobel, queriéndome dar una prueba de afecto, me escribió la siguiente carta, que por su contenido no vacilo en transcribir íntegra. Dice así: Mi querido amigo: Muchas gracias por su artículo que si para mí t ne algo recusable es el elogio excesivo. Conozco lo bastante el portugués para comprender el significado de simplicidade En castellano debiera ser el mismo, pero aquí lo hemos hecho sinónimo de tontería y no de sencillez. Como los españoles presumimos de listos, la sencillez nos parece tontería. Le saluda y le reitera las gracias muy atento su seguro y amigo q. e. 1. m. Jacinto Benavente. -Madrid, 8 de junio de 1950. Cuantas veces he ido al cementerio de Galapagar, donde también descansan los íestos del gran novelista Ricardo León, me he detenido un gran rato ante la tumba de don Jacinto. Bajo la gran cruz de piedra, el cuerpo inmóvil del maestro, con su pardo sayal franciscano, espera la hora divina de su resurrección. En la soledad y en la calma de un pequeño camposanfcá pueblerino descansa para siempre uno de los más grandes dramaturgos españoles de todos los tiempos. Con este su postrer deseo dio ai mundo, lleno de vanidades, su gran lección de sencillez; y de modestia. Mariano SÁNCHEZ DE PALACIOS